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domingo, 6 de diciembre de 2009

Vocación de campeón

Por: Claudia Fernández

El campeón nacional de Muay Thai en la categoría welter ha sido nominado al título mundial. Miguel Sarria, de 30 años, periodista de profesión y luchador por vocación, entrena todos los días para traer el galardón al Perú.

Sus piernas son su fuerte. Miguel Sarria cree que sus patadas y giros son su mejor arma a la hora subir al ring y derrotar a quien se le pare en frente. A sus 30 años, y con 53 peleas en su haber, es campeón nacional de Muay Thai en la categoría welter (menos de 67 kilos).

Es el mediodía y Miguel está en la parte de la rutina que consiste en correr 8 kilómetros. Ello luego de haberse ejercitado con máquinas, planchas y otros ejercicios que lo mantienen en forma y que realiza porque quiere cumplir un solo objetivo: ser campeón mundial. Y es que a pesar de que su categoría esté vacante y él mismo reconozca que “no está tan difícil la cosa”, sabe también que si no se dedica al deporte en un 100%, no podrá obtener el título, acaso el más difícil de los retos que le ha tocado.


El carácter jovial, la figura esbelta y el peinado (una especie de rockero de los setenta con cabello engominado) no dan la apariencia de estar frente a un recio peleador que, como ha confesado, no sale sino a ganar. “No hay forma de perder, yo me enfrento a quien se pare delante mío, no importa quién sea”.

En el mismo gimnasio donde entrena Sarria, el MMA Fighting Club, diez personas -entre ellas una chica- dirigidas por un hombre alto, calvo y delgado practican Jiu Jitsu. Los deportistas adoptan poses complicadísimas y realizan ejercicios que demandan mucha fuerza: todos han aprendido minuciosa y cuidadosamente las técnicas. Ellos se juntan y entrelazan sus piernas unos con otros. Pero cuando el contacto se vuelve fuerte, los que sienten el ‘ajustón’ de la ‘llave’ dan palmaditas en la espalda del otro –que lo tiene pegado a sí- como pidiendo una tregua, como diciendo “suave nomás”.

El Muay Thai, en cambio, es muy parecido al boxeo, las reglas son casi las mismas. Una de las diferencias, sin embargo, es que se permiten patadas, codazos, rodillazos, giros y golpes en todo el cuerpo, menos en los testículos.



Este deporte nació en Tailandia, donde es algo así como el fútbol para los peruanos: todos saben qué es y lo practican. Pero en Tailandia el ejercicio es muy duro, muy fuerte, es a morir porque se aplica la corriente oriental. En el Perú, a contrario, se practica la occidental, esta es menos ruda: permite algunas variantes y es, más que nada, un verdadero espectáculo.

Miguel comenta que el equipo peruano de Muay Thai es uno de los mejores en Sudamérica. Un ejemplo de ello es que tiene a tres campeones: Frank Paredes, Rodrigo Jorquera y el propio Sarria. La ventaja de los sudamericanos (y, más específicamente, de los peruanos), dice, es que “se meten con ganas y son buenos en todo: patadas, puñetes, golpes, rodillazos”. Sarria viene de otros deportes: antes de elegir el Muay Thai pasó por el Tae Kwon Do y el Full Contact. “En el Muay Thai estoy desde el 2002, antes estuve en el Kick Boxing, Full Contact y, desde los 10 años, en el Tae Kwon Do”.

AL `PROFE´ CON CARIÑO
Son un poco más de las 10 de la mañana. Es viernes y es otro día más en la rutina deportiva de Miguel, a quien también llaman “El Galgo”. Ahora está ‘peleando’ con una chica de unos 22 años, muy avezada, por cierto: no se queda, no se amilana; ataca y pega. Miguel la esquiva y le da uno que otro golpecito (siempre cuidando que se trata de una mujer), la esquiva y golpea con los puños, pero nada de patadas. Al final, se dan un abrazo y se ríen.


Ahora Miguel golpea al saco y a la pera, entrena, piensa que se enfrenta con su enemigo en una lucha sin cuartel, lo visualiza y no desmaya. Ensaya sus puñetes, patadas, se recuesta un poco sobre el viejo saco azul, se pega a él, lo abraza como si fuera su oponente. Simula que lo ataca. Ahora practica la patada voladora. Y luego de media hora continúa pegando duro, aún más duro que al comenzar. Entonces, se acerca Dante.


“Vamos Miguel, una más, dale, dale duro; ahí, golpea duro”. El profesor Dante Quiroz es un hombre fornido de baja estatura. A sus cincuenta y tantos años ha entrenado a los mejores boxeadores de este país pero, por problemas al interior de la Federación de Box, quedó fuera de esta y desde hace 4 años vive al margen de la institución.

Es uno de los dos entrenadores de “El Galgo”; el otro se llama Jorge Crespo. El deportista también tiene un nutricionista y un preparador físico de pesas y musculación. Pero entre Dante y el luchador hay una relación especial… acaso la más estrecha. “Dante, mi entrenador, definitivamente es el mejor del Perú”.



El `profe´ cuenta que la pasión por ese deporte surgió cuando quiso parecerse a un chico de su barrio: un campeón de box. “Todos lo admiraban, y yo decía ‘yo quiero ser como él’. Un día me vio y me preguntó si quería aprender a pelear, yo le dije que sí. De ahí no pare hasta llegar a ganar siete campeonatos. Me decía que tenía madera”, cuenta el entrenador.

TIEMPO PARA TODO
Ya es hora de cambiarse. “El Galgo” se saca el polo empapado de sudor y un tatuaje en su espalda resalta: es la figura de un japonés que carga a su pequeño. “Esto es un manga, es un hombre que tiene un hijo y que fue traicionado. Yo tengo un hijito y soy separado… y bueno, es toda una historia”.

Aunque esa no es la única marca que tiene en el cuerpo -tiene otras en el brazo y muslo-, sin duda debe ser la más significativa. Los domingos el campeón de Muay Thai pasa todo el día con su hijo de 4 años. “Además trato de verlo siempre que puedo, me escapo de todo, mi hijo es mi razón de existir, de vivir. Es todo”.

Después de entrenar Miguel debe irse a trabajar porque es periodista de la sección de locales en Perú 21. Trabaja allí hace 4 y siempre le han dado todas las facilidades para poder entrenar. Pero está pensando en dejar de trabajar. “Les he ganado a muchos que solo se dedican a pelear. Pero soy consciente que si quiero obtener el título [mundial] tengo que dedicarme por completo este tiempo”.

Aún no se sabe la fecha exacta pero el próximo año Miguel Sarria pelará, al parecer, con un luchador argentino, por el título mundial en la categoría welter. Dice que la federación de Muay Thai y el IPD le han prometido apoyarlo en todo y que harán lo posible para que el enfrentamiento sea en el Perú. “Nunca me apoyaron antes, claro, pero esta vez es diferente; además, ahora a todos nos conviene, todos saldríamos ganando”.







viernes, 4 de diciembre de 2009

¿MEDALLA DE HONOR?



El presunto hermafrodismo de la atleta sudafricana Caster Semenya, será confirmado (o desmentido) por la Internacional de Federacions de Atletismo (IAAF) el 20 de noviembre. Mientras tanto, quedan muchas heridas y preguntas: ¿Se ha vulnerado el derecho a la intimidad de Semenya?, ¿Cómo se construye la sexualidad de una atleta?, ¿Dónde competirían los hermafroditas?

Por Rudy Jordán
Restan sesenta días para el decisivo veinte de noviembre. Sesenta días de pruebas médicas para que la IAAF arroje al mundo, desde Mónaco, los resultados de la dudosa sexualidad de la atleta Caster Semenya. Sesenta días para quien se ha convertido en la “niña mimada” de los sudafricanos y en el fenónemo deportivo más intrigante del atletismo mundial.

Que si tiene vellos, que si tiene músculos, que si luce hombruna. Que si tiene la voz grave, que si tiene testosterona, que cómo se viste. Todo por esa maldita resistencia física. Esa que le hiciera parar el reloj en 1.55.45, que le valiera la medalla de oro en el Campeonato Mundial de los 800 metros planos en Berlín y destrozará todas las marcas anteriores de la categoría, la niña educada como niña en las calles de Villa de Fairlie (al norte de Sudáfrica) es hoy prematuramente tildada de hermafrodita.



Pese a que la IAAF dejó de considerar obligatorias las pruebas de sexo en las Olimpiadas de Sydney 2000 por presión de los grupos feministas. Enrique Cusicanqui, representante de la IAAF en el Perú, asegura que la prueba que se le hizo a Semenya es legítima, se realizó antes del Mundial de Berlín y que si es chico o no “es una cuestión estrictamente médica”.

“Al encontrar que no era un caso sencillo, la IAAF le recomendó a Semenya no correr, pues si ella tuviese más testosterona podría tener una ventaja deportiva sobre sus rivales. Es como un caso de dopaje”, añade Cusicanqui.

Wilson Gallardo, Jefe del Área de Endocrinología del Hospital Almenara, dice que la deportista “tiene una apariencia andrógina, y que la testosterona optimiza el rendimiento óseo y muscular del atleta”. Sin embargo, “debemos esperar los resultados oficiales de la IAAF porque con la apariencia es imposible hacer un diagnóstico definitivo”.

El reglamento de la IAAF estipula (artículo 38) el caso de circunstancias excepcionales: “Es obligación personal de cada atleta asegurarse de que ninguna sustancia prohibida esté presente en sus tejidos o fluidos”.

Pero,¿Puede alegarse que la testosterona producida naturalmente es una sustancia prohibida y fue ejercida por Semenya con premeditación?




¿Cómo te ves, cómo te sientes?

“El tratamiento del caso es lamentable. Hay mujeres biológicas que podríamos tener dosis de testosterona irregularmente altas por muchos factores. Entonces, ¿Se nos tendría que someter a todas a exámenes de testosterona?, pregunta Rocío Gutiérrez, especialista en Salud Sexual y Reproductiva del Movimiento Manuela Ramos.

“Esta muchacha fue bautizada como mujer, educada como mujer y se siente mujer. La identidad sexual está marcada por bases biológicas, pero la identidad de género tiene que ver con los atributos, valores y roles que la sociedad le impone a la personas sobre estas bases biológicas”, añade Gutiérrez, quien califica de “fatalísimo” el impacto sobre la atleta.

“Semenya puede ser hermafrodita, puede querer expresarse sexualmente como mujer heterosexual y puede comportarse como varón en la sociedad si quiere. Es bien paja”, asegura el sociólogo José Luis Gargurevich.

La mirada del historiador y periodista Jaime Pulgar Vidal detecta un desfase en la mirada de la IAAF. “Esto es un drama para Semenya. En el siglo XVIII, si tenías órgano masculino eras varón, hoy esto está más relacionado a una construcción cultural, a una percepción personal”.

Pese a que la IAAF alude no haber emitido aún una versión oficial, la explosión del caso Semenya ha detonado en muchos lugares: en el Congreso Sudafricana (“Es la experiencia más humillante que haya tenido que pasar cualquier deportista internacional alguna vez” ), en la familia de Semenya (“Es una mujer y lo puedo repetir un millón de veces”, dijo su padre Jacob Semenya), en los medios y ha puesto en duda la vieja pero vigente polémica sobre las fronteras del género y la confidencialidad.

“Sin duda, al ventilar el caso, no se ha respetado el derecho que toda persona tiene a la reserva”, afirma Gonzalo Gamio, profesor de Filosofía en la UARDM.


¿Medalla en duda?
Pedro Weiss, secretario general de la Federación Internacional de las Asociaciones del Atletismo (IAAF), ha asegurado que la medalla dorada que hoy luce Semenya difícilmente le será descolgada. “Si le encuentran cantidades excesivas de testosterona, ella no puede ser culpada. Sería muy difícil imponer una sanción retroactiva ante un atleta que fue inscrito por su federación, y cuya entrada fue aceptada por el IAAF."

La misma opinión tiene Pulgar Vidal para quien “La pobre mujer no tiene que ceder”. Sin embargo, para José Luis Gargurevich la IAAF podría quitarle la medalla formalmente y reconocerla igual como una atleta ganadora. “Hay maneras de cumplir las reglas y a la vez ser justos con el mérito”, asegura.

Si bien el caso de Semenya aún no está definido y para muchos, como 'El Veco', podría ser “una curiosidad”, queda la pregunta sobre dónde competirían los atletas hermafroditas. ¿Deberían hacerse olimpiadas especiales, como se hace con otros grupos minoritarios?
Para evadir la pesadilla, Semenya ha dicho que se trata de una broma, aunque la diputada sudafricana Winnie Mandela –ex esposa de Nelson Mandela– ha dicho que ella está traumatizada.

¿El final? Habrá que esperar sesenta demasiados días para averiguarlo, aunque sea cual sea el resultado del cuerpo médico de la IAAF, el daño está hecho para Semenya, quien debe ver su medalla dorada como una carcajada, como un absurdo premio consuelo.











lunes, 30 de noviembre de 2009

Rivas entre disparos y periodismo

Entre los deportes que son poco apoyados por el Estado se encuentra el tiro con carabina olímpica. Deporte desconocido entre el común de la gente pero para Paulo Rivas es una pasión que lo ayuda a relajarse.

Inicio algo accidentado

Paulo nació en la ciudad de Huancayo de la cual dice que “toda la parte urbana es del tamaño de la mitad de Miraflores”. Creció en una casa a 5 minutos del centro de la ciudad, y fue allí donde hallaría su mayor pasión.

Su familia es aficionada a los deportes de tiro, cuando era aún un niño su tío le dio un revólver para que le dispare. Al venir de una familia aficionada a esta práctica lo más natural sería que tenga un talento nato para este deporte. Al disparar un arma por primera vez, aprendió su primera lección sobre este deporte, debía usar tapones para los oídos pues quedó sordo, según confiesa, por un par de días. El resultado de su disparo no fue satisfactorio tampoco, no le acertó al objetivo.

Llegó a Lima para estudiar en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), aún no tenía la carrera que elegiría de manera clara, pero al conversar con él uno se puede dar cuenta de su franqueza y sinceridad para hablar sobre cualquier tema uno se puede imaginar que tendría que ser una carrera afín a las comunicaciones.

Paulo se debatía entre dos carreras: filosofía y periodismo. Descartó la primera ya que, según él, no había forma de comunicar lo que pensaras mientras que la otra le brindaba mayores facilidades para este fin. Así, decidido a estudiar periodismo ingresó a la PUCP en 2004.

Ya en la universidad, sus primos, que también están en la PUCP, convencen a Paulo para practicar tiro. Lo probaron a ver si tenía talento, tal como fue en su niñez se dispuso, pero el desenlace esta vez sería otro tenía talento y fue allí cuando comenzó a practicarlo de modo profesional. Sus primeras prácticas serían en el club Bellavista.

Sin embargo, nos cuenta, con cierta ironía, que dicho club fue clausurado ya que no contaba con todas la medidas de seguridad para que se practique esa clase de deporte. La universidad entonces, firmó un convenio con la Escuela Militar de Chorrillos, célebre por la novela “La ciudad y los perros” de Vargas Llosa.

Paulo no lo dice pero ese sea tal vez su mayor acercamiento a las fuerzas armadas, cuando era chico quería ser aviador y le comunicó a su papa su deseo. Él le respondió: “solo si te enlistas en la FAP podrás serlo”, así que la idea murió allí. Según cuenta, a él no le gusta tener, por ejemplo, que golpear a alguien porque su superior se lo ordena.

Las prácticas de tiro se llevan en el Club del Revólver del Rímac debido a que aún no se ha terminado las negociaciones con la Escuela de Chorrillos. Así que es el único lugar que les queda para practicar.

Actualmente Paulo, campeón nacional de tiro con carabina, explica su éxito en este deporte a dos factores: la práctica constante y el venir de una familia aficionada esta práctica, en sus más variadas categorías, ya sea tiro con revólver, con mira telescópica, etc.

Pasión por el deporte contra el deseo de ser primero

“Soy una persona muy antideportiva”, confiesa Paulo y es que las competencias no son algo que le quite el sueño. Recuerda cuando jugaba fulbito con sus amigos en el Claretiano de Huancayo que no le molestaba si por un mal pase se perdieran un gol. Incluso estaba en desacuerdo con las riñas que se generaban por estas acciones.

A él solo le interesa practicar ese deporte porque le gusta más no por las competencias ni los premios que pueda ganar. Le gusta ir a su propio ritmo y no titubea en rechazar cualquier tipo de presión, ni siquiera de su entrenador. El solo práctica tiro porque le permite relajarse y despejar su mente. Así, casi sin querer queriendo, como diría el Chavo del 8, llegaría a conquistar el Campeonato Nacional el año pasado y aún así, confiesa no sentirse presionado ni con el deber de mantener el título.

El periodismo lejos de una pasión. Una mirada crítica


Sobre el periodismo, solo sigue lo que dice el refrán ‘el periodismo puede ser la mejor de las profesiones o el más vil de los oficios’. La visión de Paulo Rivas sobre su carrera es bastante crítica, a su modo de ver, la prensa sí posee poder, puede decidir quién son los buenos y malos de la historia. Incluso cita al famoso periodista Kapszcucinsky, al decir “con tan solo una línea le puedes cambiar la vida a alguien”.

Esta visión lo ha llevado a desear estar en la sección menos relevante. La investigación periodística, en su opinión, lleva a uno a investigar algo sucio y termina envuelto en él. “Hay una lucha entre la pasión del periodista y el dinero y llegar a cualquier extremo es malo”, puntualiza con mirada seria, con decisión.

También ejemplifica su punto de vista al hablar de los medios como negocio, ya que no se presenta al mejor de algo sino al que más publicidad introduce en el medio. “Ya que si se tiene que elegir entre un restaurant auspiciador y otro mejor, la elección será el primero”, lo dice con la misma decisión con la que dispara.

Así es Paulo Rivas, campeón de tiro sin querer selo, periodista sin estar totalmente de acuerdo con la prensa actual. Si alguien se pregunta si habría de dejar la prensa para vivir de su deporte solo contestaría que el tiro es su hobby y no su trabajo, al menos él la tiene clara.

lunes, 2 de noviembre de 2009

¡Conversando con el Campeón!



Sixto Barrera tiene 26 años, una hija de tres años y nueve títulos y mas de sesenta medallas en su haber todas ellas por darse por completo al deporte que le apasiona, la lucha Grecorromana. Lleva doce años practicando este deporte cuatro en la selección juvenil y ocho en la selección y aunque le cuesta admitirlo es gracias a sus triunfos que este deporte se ha hecho conocido en nuestro país.

Las cámaras dejaron de gustarle cuando sintió que no podía ni salir a la calle, sin sentir que la gente lo estaba mirando, adora que lo reconozcan por que es deportista, no porque salio un programa la noche anterior bailando negroide.

Son las cuatro de la tarde y su avión sale a las siete de la noche, es hora de regresar a Michigan en donde esta entrenando para las siguientes olimpiadas, pide que no le tome fotos, pues considera que es mejor colocar alguna en donde este luchando o recibiendo una medalla. Sin embargo la niña de sus ojos, Luana Valentina, le pide una foto y el feroz luchador se derrite como mantequilla, Accede y al ver la fotografía sonríe y acepta publicarla.


¿Hace cuanto que te dedicas a la lucha Grecorromana?

Empecé a los 13 anos a practicarlo por hobbie, mi tío es entrenador y yo lo acompañaba a las practicas, pues el era mi profesor de educación física, pasábamos mucho tiempo juntos, el es como mi papá.

¿Cómo es que pasa de ser en un hobbie para convertirse en tu prioridad?

Yo practicaba en el colegio con mi tío, fue un verano que empecé a practicarlo, me iba tan bien le ganaba a todo mi grupo. Cuando hubo un Campeonato Nacional al final del verano, mi tío me motivó a participar; el siempre impulso y me hizo ver que para el grupo del colegio yo era el mejor de todos los jóvenes que lo practicábamos. Pensar que era el mejor me impulso y decidí participar.

¿Ese fue tu primer triunfo?

No, quede en último lugar (risas)

¿Como lo tomaste?

Ese mismo día, me acerque a mi tío y le pregunté si me podía entrenar, quería que me prepare en serio todo el año escolar hasta que llegara la competencia del siguiente año, lo que quería era volver ese año y ganarle a todos los que me habían ganado.

Mi tío accedió y así fue todos las tardes después de las clases en el colegio me quedaba a entrenar. Al siguiente año llegó la competencia y participé ¡Con todo! Y gane el primer puesto me lleve la medalla, fue en ese momento que empezó a nacer algo bonito entre mi Deporte y yo.

¿TU deporte?

Bueno le he dado tanto y el a mí, que a veces siento que es mío, o que es parte de mí .

Cuando estabas en el colegio le dabas las tardes ahora que eres todo un campeón, ¿Cuánto tiempo le das?

¡Campeón! En este momento le doy todo mi día, no estoy en Lima, entreno la mayor parte del día mi rutina comienza las 5:30 am y termina casi a las 7:00 pm. Si es que no me quedo más tiempo en el gimnasio, ¡Es que esta vez sí me la tengo que llevar!

¿En cuantas competencias has participado?

Fuera del país hasta el momento en siete, pero sólo obtuve titulo en seis, en una me eliminaron (la sonrisa del campeón desaparece).

¿En cual?

En los juegos olímpicos pues, estuve cerca pero faltó un esfuerzo más para la medalla que ahora estoy dando.

¿Cuales son los títulos que haz obtenido?

Uff, ocho no más (risas). Haber soy Sub Campeón Bolivariano, Campeón Sudamericano, Campeón Panamericano, Sub Campeón en los Juegos Panamericanos, Campeonato de la Copa del Rey en España, ahí obtuve la Medalla de Bronce, Campeonato Open de Rumania, ahí me lleve la Medalla de Plata, Olimpiadas Mexicanas Medalla de Oro y bueno el décimo lugar en los Juegos Olímpicos del 2008.


¿Te molesta mucho decir décimo?

Porque es mejor decir primero, pues. Nada las cosas pasan por algo es momento de seguir entrenando y dar lo mejor de mí para poder decir “Primero”, con más ganas.

No hubo tiempo para más preguntas, el joven campeón se puso de pie, al despedirnos me pidió que no olvide poner estas fotos:







A internarse en la Copa Perú


Por: Gonzalo Silva Infante



Esta entrevista se dio dos días antes de que se jugara la última fecha del campeonato de segunda división peruana. El entrevistado, aunque será opacado por el Boys, que está a punto de regresar a primera, tendrá influencia directa en otro grande, pero que se puede ir. Municipal se juega sus chances, sus últimas chances. La tiene complicada: tiene que ganar y esperar que otro equipo gane. ¿Otro? La Peña Sporting. Ahí ataja Josué Castells, que ya tapó por el Municipal. A ver cuánto influye su pasado edil.


El fútbol peruano, ciertamente, no es uno de los más atractivos del mundo. En realidad, está muy lejos de serlo. Pero cada fin de semana aún los hinchas se reúnen alrededor de un televisor a ver los partidos de los equipos o, en el mejor de los casos, van al estadio a gritar los goles, que no son muchos.


Sin embargo, existe un grupo, más parecido a una secta de masoquistas, que siguen a algunos que fueron grandes y que ahora se debaten entre la segunda y la Copa Perú. Jugadores mal pagados y fútbol de paupérrima calidad (no se puede negar lo evidente).


Hablamos con Josué Castells, arquero de La Peña Sporting y ex arquero del Deportivo Municipal, ambos equipos a punto de descender. El caso de Municipal es el más mediático y triste porque fue un grande, que siempre lleva hinchada. La Peña se portó como una institución ejemplar, pero a pesar de eso corre el mismo peligro.


Castells cuenta, desde su experiencia en ambos clubes, la realidad de un club mal llevado y otro con una buena estructura, pero con jugadores descreídos, clubes que comparten la tragedia del descenso.


¿Cuál es la situación actual de La Peña Sporting?

Desde que Nossar (actual presidente de la institución) se hizo cargo del club tenemos bastantes comodidades: estamos al día en los sueldos, tenemos una cancha fija en la cual entrenar. Esas cosas, por más simples que puedan parecer, son muy difíciles de encontrar en un equipo de segunda división.


Sin embargo, sorprende que a pesar de todas las comodidades el equipo esté peleando la baja…

Es que ese es el problema. Los del equipo -algunos, no todos- se sienten tan seguros que ya no les interesa jugar. Como saben que cada quincena van a cobrar el fútbol lo dejan de lado y ya no se siente las ganas de querer ganar todos los partidos. En verdad si estamos tan mal no es porque no tengamos buenos jugadores, sino que hemos caído en una racha terrible.


¿Cuánto influyó que el técnico sea cambiado en los primeros partidos?

Lo que pasa es que ‘Chalaca’ se fue porque le llegó una oferta para dirigir en primera división. Además iba a ganar más plata y todo eso. Yo no lo culpo porque haya buscado sus mejores intereses, pero sí afectó bastante que en plena campaña, cuando no estábamos mal, llegue otro entrenador (Tito Chumpitaz), que no había formado el grupo, al que no conocíamos.


Y que venía de fracasar con la sub-20, que estaba conformado por la base de “los jotitas”…

Sí, pero eso no tiene mucho que ver. En realidad el grupo se partió porque estaban muy cómodos. Es contradictorio, pero como tenían todo, entonces ya no había por qué luchar. De repente en primera (división) se maneja de otra manera, pero acá en segunda, como tienes, ya no te esfuerzas tanto.


Están a un partido de que acabe el campeonato y La Peña está a punto de descender, pero también lo está el Municipal, club por el que tapaste el año pasado. ¿Por qué no te quedaste en el cuadro de la franja?

Fueron dos factores. Primero, porque si me quedaba en Municipal no iba a cobrar ni un sol. El club está destruido, podrido. Si me quedaba en el Muni no habría ido a entrenar, solo habría ido a los partidos los fines de semana para poder mostrarme y por ahí otro club me contrataba.

El otro motivo fue porque llegó la oferta de La Peña. que Nossar es un tipo serio y que quiere invertir bien en el fútbol peruano. Lo quiso hacer en Sporting Cristal, pero la gente del club no lo dejó trabajar y por eso se fue. Además, como entrenador iba a estar ‘Chalaca’, a quien conozco y con el que tengo una buena relación. Entonces sabía que iba a tener un contrato que iba a ser respetado e iba a trabajar con un entrenador al que ya conocía.


Podría decirse que en tus manos está el destino de Municipal…

No. No porque yo no juego pensando en los otros equipos. Al contrario, diríamos que nosotros dependemos de una ayuda de Municipal porque ellos van a jugar con el Torino que si gana de nada nos sirve a nosotros lo que hagamos. Nosotros tenemos que ganar nuestro partido al América Cochahuayco y esperar que Torino no le gane a Municipal. Si eso se da, entonces nosotros nos salvamos y el Torino con el Muni son los que se irían a la baja.


¿Te daría pena que Municipal pierda la categoría?

No sé si pena, pero es lamentable la situación del club. Yo he jugado un año ahí y sé cómo se viene manejando y por lo que me cuentan ahora está peor. Al menos el año pasado cobrábamos, pero ahora parece que ni eso.


* * * * *


La fecha ya se jugó y Municipal descendió. Jugó y perdió 1-0 con el Torino. La Peña ganaba, goleaba 3-0 al América Cochahuayco, pero no le servía de nada. Parece que la noticia les llegó a los jugadores y en 20 minutos se dejaron meter tres goles y empataron el partido. Ni el triunfo les servía, parece que no quisieron despedirse de la mejor manera.

lunes, 12 de octubre de 2009

Entre cuerdas y cuadernos

Su nombre es circunstancial: depende de dónde estén sus zapatos. Flavio, en sus clases; Ícaro, en el cuadrilátero. Junto a una nueva camada de jóvenes luchadores, él busca revivir un deporte que tiene muchos fanáticos en nuestro país: la lucha de entretenimiento.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

El loco y el caudillo

Por Alonso Pahuacho

“Vargas, recuperó Vargas, el servicio largo para buscar a Rengifo, apóyate con Paolo de la Haza, Vargas, va Vargas, empuja Vargas, quiere pasar Vargas, sigue Vargas, lucha Vargas, pasó Vargas, que bien la hizo Vargas, aquí está en empate, en el área espera Ñol, en el área espera Ñol, estaaá gooooool¡¡¡¡¡¡”

Daniel Peredo (Durante transmisión en vivo)


La cancha del estadio Monumental se hacía más grande con el correr de los minutos, para los argentinos y para los peruanos, pero no para él. El público se resistía a abandonar sus asientos, no podían creer que otra vez su selección hubiera jugado un gran partido pero se estuviera yendo con las manos vacías, con una nueva derrota en el bolsillo. Quizá el muchacho lo sabía aquella noche, y reaccionó rápido: tan sólo le tomó algo más de diez segundos fabricarse un espacio en medio de aquellas camisetas celestes.

Fue una corrida nunca antes vista. El muchacho tomó la pelota en campo propio y, luego de sacarse a un adversario, pudo llegar hasta el área del equipo rival y lanzar un centro que finalmente pudo ser conectado por su compañero para convertirse en gol. Un gol que significó muchas cosas a la vez, pero para toda la gente que fue aquella noche de setiembre al estadio Monumental sólo una cosa: el nacimiento de un nuevo ídolo.

Dicen que una jugada puede marcar a un jugador, pero gracias al jugador es que en realidad nace la jugada. Un relato mágico que tuvo en la voz inflamada de Daniel Peredo un eco que impregnó con tinta inmortal el recuerdo de un héroe en el corazón de una nación. Quizá el chico no pensaba en eso cuando no miró hacia adelante y partió a la carrera, cuando empujó al argentino y siguió avanzando. Solo después, con el transcurrir del tiempo –y de los partidos- se ha tenido que dar cuenta de que todos necesitamos un Juan Manuel Vargas- así se llama el chico- y que todos necesitamos siempre un ídolo a quien seguir.

EL CHIQUILLO DE MAGDALENA

La pichanga transcurría sin problemas, entre risas y botellas de cerveza vacías. La canchita se ubicaba en Magdalena, uno de los tantos distritos clasemedieros de la capital.
Era un simple partido de fin de semana como lo hubiese podido ser cualquier otro, una reunión de amigos de barrio; sin embargo, esto no fue así. Juan Manuel Vargas tenía 19 años y vivía en una pequeña casa de la calle Diego Ferré, casi al final de la avenida Brasil. Compartía el hogar junto con su madre, sus hermanos y su abuela ‘Aleja’, a la que quería y respetaba mucho. Él la llamaba cariñosamente “mamá Aleja”.

Juan y sus amigos estaban entusiasmados desde antes del inicio del partido ya que se habían dado cuenta de que en el equipo rival iba a jugar un viejo conocido por todos: César ‘chalaca’ Gonzales, reconocido técnico de fútbol y que en esos años estaba a cargo de la selección peruana Sub 20. Vargas y los chicos se lucieron aquel día, especialmente motivados por la presencia del DT. No obstante, fue justamente Juan Manuel quien se llevó todos los méritos. “Al final le hice un huachón y él me pidió un autógrafo a mí”, recuerda el ‘loco’.

Sin embargo, lo que sucedió después entre estos dos personajes es historia conocida. ‘Chalaca’ se acercó a Vargas después del partido y le recordó su pasado por las inferiores de la ‘U’, club del cual el muchacho era hincha desde chico. Lo había dejado principalmente por dos razones: no tenía el dinero suficiente para el pago y porque detestaba los entrenamientos, él quería jugar los partidos de frente. Gonzales, un viejo zorro en esas lides, le planteó la posibilidad de integrarse a la selección que dirigía, bajo la condición de que encontrara un equipo fijo para que tuviera la continuidad necesaria para progresar. Vargas no lo pensó demasiado. Al día siguiente estaba en Ate tocando las puertas del estadio Monumental.

En el año 2002, Vargas pegó la vuelta a la ‘U’, el equipo de sus amores. Sin embargo, en la primera parte de ese año, pasó casi inadvertido en aquel plantel de técnico argentino Ángel Cappa que terminó saliendo campeón del apertura “contra todo y contra todos” y que contaba entre sus figuras al ‘chemo’ Del Solar, Oscar Ibañez, Martín Vilallonga y el ‘Nuno’ Molina. Su oportunidad llegaría luego cuando, cansados de la falta de pago, los jugadores cremas se fueron a la huelga y los dirigentes tuvieron que echar mano de los juveniles del club. Aquel 24 de noviembre en un partido ante el Cienciano del Cusco, un joven Juan Manuel Vargas se presentó ante todo el país colocando una pelota al fondo de la red desde casi 40 metros de distancia. Si bien no alcanzó para la victoria (perdieron 2-3), fue suficiente para dejar en claro que había surgido una nueva promesa. Desde ese momento y para adelante, todo fue un continuo progresar.

En los siguientes dos años Vargas se consolidó como titular en Universitario, pasando bajo la dirección técnica de diversos entrenadores como Oscar Malbernat, Marcelo Trobbiani y Luis Reyna, quienes siguieron apostando por el lateral. Su garra y empuje, combinados con su buena pegada de larga distancia, llamaron la atención de numerosos clubes del extranjero, hasta que finalmente fue vendido al Colón de Santa Fe, un equipo argentino de media tabla y de presupuesto moderado. Allí, comenzaría el despegue del ‘loco’.

SALTANDO EL ‘CHARCO’

Dos años le bastaron a Vargas para mostrar su valía en la tierra del tango y las parillas. Si bien el Colón no figura en los titulares de Clarín u Olé como Boca Juniors o River Plate, aquello no impidió al ‘loco’ llegar al fútbol europeo, el sueño de todo futbolista debido a la alta competitividad y calidad de jugadores que destilan su talento en esas tierras. Luego de una frustrada venta al Porstmouth de Inglaterra; recaló en Italia, en el Calcio Catania, club siciliano que acababa de ascender esa misma temporada, el año 2006.

En medio de gran expectativa, Juan Manuel fue presentado como el nuevo ‘Paolo Maldini’, apelativo que finalmente cuajó con gran regularidad. De buen remate de larga distancia y un juego agresivo y férreo en la marca, pronto destacó con una serie de grandes goles desde fuera del área y no pasó mucho tiempo para que otros clubes más importantes pusieran sus ojos en él. El chico de Magdalena ya empezaba a brillar con luz propia.

Fue así que para la temporada 2008, luego de estar en la mira del Real Madrid, Liverpool y la Roma, Vargas recaló en la Fiorentina, club que hizo famoso a otro ídolo sudamericano: el argentino Gabriel Omar Batistuta. En Florencia, el ‘loco’ pudo crecer futbolísticamente y participar en el torneo de clubes más importante del mundo, la Champions League donde cumplió un papel destacado. La Fiorentina terminó en la cuarta ubicación en la temporada pasada y ha clasificado nuevamente a este importante torneo continental. Allí, Vargas espera de una vez por todas explotar a un nivel superlativo y, por qué no, lograr fichar por un club de primer nivel mundial.

UNA CAMISETA QUE SÍ PESA

Desde su traspaso al Colón de Santa Fe, Juan Manuel Vargas se convirtió en un jugador de selección, más aún en un país como el nuestro donde el universo de jugadores “seleccionables” es más que reducido. Así, se sumó al tren de ilusiones que conformaron el equipo -primero de Autuori y luego de Ternero- que terminó eliminado una vez más en las Eliminatorias para el mundial de Alemania 2006.

Sin embargo, para Sudáfrica 2010 parecía que las cosas serían diferentes, más aún cuando el recién nombrado DT José ‘chemo’ del Solar afirmó que el equipo con que contaba era “la mejor generación de futbolistas peruanos en 40 años”, superando incluso a nuestros mundialistas de antaño. Vargas, como no podía ser de otra manera, se convirtió en el abanderado del nuevo proceso eliminatorio que intentaría llevarnos al mundial luego de 24 años de fracasos.

Lo que empieza mal, termina mal. Luego del escándalo del ‘Golf Los Incas’, todo el trabajo –si es que alguna vez lo hubo- de la selección se vino a pique y lo único que hubo fueron intentos entusiastas e individuales por sacar la cosa adelante. No obstante, hubo uno que alimentó en algo las ilusiones moribundas de la hinchada, existió un hombre y una jugada que hizo levantar de sus asientos –no recuerdo cuando fue la última vez que me había pasado- a la gente para gritar un gol como si de verdad hubiésemos logrado la clasificación a un mundial. Era solo un gol, era el empate, era Argentina, era el final del partido, era Juan Manuel Vargas.

UN CAUDILLO

Vargas puede llegar a ser el verdadero caudillo de nuestra selección pensando a futuro. Tiene buen físico y buen fútbol, todavía puede crecer mucho más. Lo único que le falta es borrarse ese lastre que lleva como apelativo y que en más de una ocasión le ha jugado en contra: ‘loco’, ¿por qué es un loco?

Perú-Brasil, tercera fecha de estas eliminatorias. Vargas anota un golazo desde fuera del área –golazo por la significación, porque en realidad le chocó a un brasileño- y se saca la camiseta al momento del festejo para dedicárselo a su mamá. No está mal dedicarle un gol a la inventora de nuestros días, pero ¿no sabía Juan Manuel que eso le significaría una tarjeta amarilla y que se perdería el próximo partido? ¿No fue justamente el siguiente partido donde perdimos 5-1 contra Ecuador?

En su vehemencia, en su afán por ganar en el juego, por salir victorioso o defender a algún compañero –lo vimos en el último partido contra Uruguay cuando por defender al ‘chorri’ le sacaron tarjeta a él- peca de inocente o hasta de matón y no se da cuenta de que con esas actitudes el perjudicado no es Juan Manuel Vargas, sino el equipo, Perú. Ahí está el plus en que debe trabajar, en donde debe crecer para ser el verdadero atleta que necesitamos. No tanto un ‘loco’ de la guerra que vaya a todas, sino un lateral a toda potencia que sepa cuando ir o regresar. Más que un loco a la carrera, aquí necesitamos un caudillo. En él está cumplir esa meta.

lunes, 21 de septiembre de 2009

De máscaras, sudor y mucha lucha

Por Víctor Núñez

Hubo una época en donde el Perú tuvo sus héroes carnales. Una época en donde El Enfermero, Sandokán, El Vikingo y Rayo de Oro danzaban en el aire, al mismo tiempo que se daban (y no consejos). Que se despreocupe El Increíble Hulk, Iron-Man, El Hombre Araña y demás personajillos, nosotros también tuvimos a paladines de la justicia y, a diferencia de ellos, hablaron mucho español.


El Perú no sólo fue tierra de grandes jugadores de fútbol en la década de los sesenta, también fue un terreno fértil para el nacimiento de una camada de luchadores de ‘Catchascán’ (nombre referido a la Lucha Libre en Latinoamérica) que abarrotaban el añejo Coliseo Amauta y, por supuesto, también tenían su programa de televisión en una época turbulenta de régimen militar: ‘Los Colosos del Catch’.

Hugo Contreras Morales fue uno de esos chiquillos que dejaban todo lo que hacían a las 5 y 30 de la tarde de los jueves. Se pegaba a la pantalla de la televisión para ver pelear a sus favoritos en ‘Los Colosos del Catch’ a través de Panamericana Televisión.

“A las 5:30 de esa tarde de jueves los problemas de sumas y restas habían sido culminados. Qué pajita era tener todo el tiempo del mundo para ver tele, para tomar lonche o para alucinar con los Anglias de Pipo Godos, amarillos, verdes, naranjas y rosa chillones”.

Hugo también describe la experiencia de haber ido en una ocasión a presenciar este espectáculo al Amauta: “Sin pedir permiso, sin saber a dónde me metía, sólo alucinando con la pelea estelar de la noche, ya me encontraba sentado en la 24, un autobús carcamán verde y blanco que hacía el recorrido entre Salamanca y Chacra Ríos. Con tus amigotes de seis y ocho años. Destino: el Amauta, el Placer de los Grandes Espectáculos. ¿Qué espectáculo? Los Colosos del Catch. ¿Qué pelea estelar? Huracán Sánchez versus el Super Cholo”
Afiche de evento en el Amauta del ‘73

Contreras también señaló: “contrariamente al sentimiento ultranacionalista de los 70 (Juan Velasco, el Perú...), el Súper Cholo, el hombre venido de las serranías peruanas, era de los malos. De los rudos. El Huracán Sánchez era un patín con una máscara azulina adornada con unos rayos blancos a los costados. Si el Súper Cholo era malo y era peruano, el Huracán Sánchez, para ser bueno, tenía que ser ágil y extranjero”.

Así como todos los aspectos de la vida, el Catchascán peruano también tuvo sus contenidos ideológicos. Partamos desde el hecho de que la Lucha Libre tiene como personajes principales a uno que simboliza la bondad, y otro que simboliza la maldad. Así, a secas, tenemos a uno bueno y a otro malo. El bueno tiene más empatía con el público y no suele ganar con algún movimiento ilícito (por ejemplo, golpear en la entrepierna).

El malo, por su lado, sí se vale de estas ‘faltas’ para planchar a su rival y hacer la cuenta de tres (eso sí, sin que haya sido visto por el árbitro); el malo es también blanco de todas las pifias y abucheos de los asistentes. Su objetivo entonces es lograr el odio por parte del público.

Tenemos entonces que los ‘malos’ eran representados por personas de aspecto más huraño y autóctono. Mientras que los ‘buenos’ eran interpretados por personas de raza más lozana y origen extranjero.

Como toda historia que está basada en un guión ya prescrito, en el Catchascán tampoco ganan los que deberían. El atractivo de la lucha libre radica en la sorpresa, en que nos vayamos con una gran interrogante del porqué ganó el luchador con el cual no necesariamente simpatizamos.

“Cuando se consuma la injusticia más grande de declarar ganador al Gordo con su casco adornado con cachos, las rechiflas eran generalizadas. Los niños gritábamos, los viejos que se reían, Super Demon grogui de tanto manoplazo en la cabeza.

Y por atrás, los gritos de un espectador. Como siete hileras más al fondo estaba Hugo Muñoz de Baratta, su peluca blanca, sus bigotes y el recuerdo inmediato de Panzán, Napoleón Cholo y Moncherí, sus personajes de "El Tornillo", programa cómico del cual era estrella. Retó esa noche al Vikingo a una pelea, justo para el jueves entrante”.

Si todo iba, aparentemente, bien, ¿qué pasó entonces con el deporte de grandes y pequeños? Llegaba el año 1973 y la dictadura militar se apropiaba de los contenidos que eran producidos en la televisión.

El régimen militar censuró el programa al considerarlo dañino para la teleaudiencia limeña, sin saber siquiera que padres e hijos acudían a tales eventos a distraerse y a utilizar a este deporte de contacto como una manera de desfogue. Así, sin más ni más, y por presión del gobierno militar, el canal cinco le dijo adiós eterno al Monje Loco, El Cínico, El Quijote, Atila, El Zorro y demás personajes.

No se supo más de estos nombres cada vez más extravagantes. No hubo más programas televisivos que diesen cabida a luchadores de Catchascán como en la década de los sesenta y setenta… hasta ahora.

Nueva generación

Hablar de Sandokán es hablar de una leyenda viva de lucha libre. Y del tipo más ‘hardcore’ o sangriento. El que fuese uno de los catchascanistas más representativos en aquellas décadas de oro de este deporte de contacto, ahora maneja una escuela de Lucha en donde se trata, en la medida de las posibilidades, de enseñar a futuras generaciones las bondades, la pasión, el dolor y el esfuerzo de lo que engloba ser un verdadero luchador.

Se llamaron NGWA o Nueva Generación de Wrestling Acción. Habrá que explicar que dentro de esta federación existe una liga que se denomina Lucha en Vivo Wrestling.

El 4 de diciembre del 2008 será una fecha de recordar para los de LVW. Uno de sus mayores logros fue, conjuntamente con el apoyo de la empresa PROCOBA, la organización del Primer Torneo

Latinoamericano de Lucha Libre Profesional ‘Hatun Auqui’ (El Gran Señor) en el Coliseo Mariscal Cáceres de Chorrillos. Lo curioso resultó en el ganador: ‘El Último Chingón’, mexicano de nacimiento y rudo por excelencia, fue el primer extranjero en ganar este torneo en tierras peruanas y quien llevará ahora el cinturón de Gran Señor por todo el globo.

Nueva sangre

¿Qué significa LWA? Quizá no muchos lo lleguen a descifrar. Sí, efectivamente, es una sigla más dentro de todo este conjunto de nombres y más nombres. LWA, o Lima Wresltling Academy, es una empresa de lucha libre peruana que ha ganado súbitamente una fama y prestigio que muchos quisieran tener.

¿Su mayor logro? LWA se puede jactar de ser la única escuela en la historia de Lucha Libre peruana en tener un cinturón que acredite un campeonato. La correa fue puesta en funcionamiento en el evento ‘Mala Influencia 2009’, realizado el pasado 3 de abril. Fue en la segunda fecha del Torneo llamado ‘Punto de Quiebre’ en el que se coronó al primer campeón. Este fue Slayer, quien se convirtió en el primer (y aún vigente) campeón de LWA hasta la fecha.

“Enfrentarte a mí es entrar a un callejón sin salida” es el lema preferido de Slayer y es lo primero que le dice a cualquier persona que osa mirar su brillante cinturón. Con un físico arrollador y una mirada sumamente desafiante (y algo perturbada) Slayer sabe que todos sus contrincantes andan detrás de su ansiado título. Su condición de campeón hace que su preparación sea cada vez más exigente.

Nada puede hacerlo siquiera pestañear, ya que un pequeño descuido lo hará vulnerable a que otro luchador se convierta en el nuevo campeón de LWA, y con él, se lleve toda la gloria, todo el reconocimiento y todas las palmas. Detrás de él está Axl y sus hazañas aéreas, está también Bobby ‘Salsa’ Casselli, quien con su saoco y sabor hace de las suyas en el ring. Cómo pasar por alto a Elessar Da Vinci, quien con su estilo faite ha encandilado a grandes y pequeños, convirtiéndolo en el luchador más carismático de la empresa.

No podríamos dejar de mencionar a Dr Punk, el médico anarcopunk por excelencia, al misterioso Necrómano, al peligroso y electrizante Wolf, al autoproclamado ‘Rey del Aire’ Heavy Metal y, por si fuera poco, al callado pero siempre eficiente Kaiser.

Si bien se trató de exponer dos casos emblemáticos de la situación de la lucha libre peruana, está claro que aún no se llega a emular las grandes corrientes catchascanísticas de antaño. La nostalgia siempre estará ahí, perenne. Tampoco se trata de estar a la par de tiempos pasados y quedarse allí.

Entran a tallar factores como el económico, y son justamente estos los que juegan un rol preponderante a la hora de forjar una nueva academia y propagar un deporte que tantas satisfacciones pasadas y, ahora, presentes brinda al país.

Un país cansado de fracasos futbolísticos, un país azotado por la crisis económica, un país necesitado de alegrías. Un país también necesitado de elementos que unan a la gente: padres con hijos, y amigos entre sí. ¿Acaso estamos condenados a que el fútbol sea el único deporte que nos haga reunir en torno a un televisor?

No. Estas dos academias (con sus diferentes vaivenes y diferencias) han agrupado a jóvenes que también dicen 'no'. Estos jóvenes han optado por el sacrificio, el honor, la gloria, la pasión de lo que es la lucha libre. Pero también han optado por el llanto, la frustración, la indiferencia y el dolor de todo deportista que se dedica a esto. Porque ‘sin dolor no hay ganancia’. Porque aún queremos ver a más héroes carnales que nos hagan reír o enojar.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Victoria con sabor a revancha

‘Charrúas’ eliminados de Sudáfrica 2010
Rengifo anotó el gol del triunfo ante Uruguay

Por: Fiorella Pérez

Ganamos, no el partido que nos llevará al mundial, sí el honor y el respeto perdido. La tarde del sábado los peruanos volvimos a vibrar con un gol de nuestra selección, no fue Johan Fano ni Paolo Guerrero, que estaban suspendidos, fue Hernán Rengifo, el “Charapa”, el único delantero posible para el partido, quien nos regaló el gol de la victoria.

En el minuto 86, cuando los peruanos sufrían con cada ataque uruguayo y se emocionaban con las atajadas de Leao Butrón, llegó la jugada del triunfo. El ‘Chorri’ cobró el tiro de esquina buscando el remate de Vargas desde fuera del área, rebotó en un uruguayo, volvió a los pies del ‘Loco’, remató nuevamente, pero esta vez el rebote fue hacia el “Charapa”, quién encontró la gloria en el borde del área chica.

¡Gooooooooool! se hizo escuchar a lo largo y ancho del Monumental, abrazos y saltos de los hinchas, sonriendo a desconocidos y acompañados todos de las arengas: Perú, Perú, Perú, todos gritaban. Polos blanquirojos se agitaban, matracas, bombos, trompetas se unían en la celebración. Ese era el gol que necesitábamos, el gol de la victoria con sabor a revancha, los charrúas se lo merecían, después de habernos humillado con una derrota aplastante de 6-0 en cancha uruguaya el pasado junio de este año. Les ganamos y con eso los dejamos virtualmente eliminados de Sudáfrica 2010.

Masoquistas somos

Llegar al Monumental resultó fácil, el tráfico no fue como el de otros partidos de las eliminatorias, en el camino se encontraban los vendedores de siempre, los revendedores de entradas, comerciantes de polos, gorras y sombreros que no pasaban de los 15 soles. ¿Había gente dispuesta a usar tremenda parafernalia para alentar a un equipo que sólo juega por compromiso? “Somos masoquistas” decía un hincha que traía puesta la camiseta de Farfán, “el partido debería darse a chancha cerrada pero aún así la gente viene a ver a Perú”, comentó.

El estadio no se llenó pero muchos fueron los hinchas que asistieron. Desde que los jugadores peruanos empezaron a calentar se escucharon los aplausos, el público mostraba apoyo y fe en su selección, en sus jugadores, en la juventud e ímpetu del “loco” Vargas, en la experiencia y garra de Solano y en el regreso del ‘Chorri’.

Como si fuera un “chorrigolazo”

Después de haber sido obligado a dejar la blanquiroja por casi un año y nueve meses, Roberto Palacios, el ‘Chorri’, portando la número 10, volvió a jugar por el Perú y nos hizo vibrar como hace mucho no lo hacíamos.

No jugó con el mismo ritmo de finales de los noventa pero sí con la misma calidad, no nos regaló el “chorrigolazo” que todos esperábamos pero fue como si lo hiciera. Palacios demostró que el amor por la camiseta y su garra pesan más que los casi 37 años que tiene.

Cada toque, cada pase, cada llevada al jugador contrario demostraba su amor por la blanquiroja y le devolvía la alegría a un público que a pesar de todo seguía creyendo en su selección. El ‘Chorri’ jugó para el público, para el Perú, para todos los que no olvidan a los grandes y su participación fue definitiva para la victoria contra Uruguay.

Los más aplaudidos

Al inicio, y sobre todo al final del partido, el Monumental se llenó de aplausos para celebrar al “loco” Vargas, al guardameta Leao Butrón, al “Ñol” Solano, al memorable “Chorri” y al militante de la liga Polaca, el nuevo héroe deportivo: Hernán Rengifo.

Los hinchas aplaudieron con amor, con alegría, con orgullo, con eso que hace mucho no se sentía por la selección peruana. Vargas, como siempre, se despidió de la hinchada aplaudiendo y el ‘Chorri’ nos llenó de nostalgia al agitar la camiseta que traía puesta. Aquellos que se iban se detuvieron y acompañaron con los aplausos al “10”, al hombre que entregó todo en la cancha.

No iremos al Sudáfrica 2010, es cierto, pero nos queda la alegría de haber vivido una vez más un gol peruano, nos queda la satisfacción de haber visto a nuestros jugadores entregar el alma en la cancha, porque eso demostró nuestra selección desde el primer minuto. Iban a ganar, a pelear con sudor y sangre la victoria del partido, fuimos superiores y el marcador final y la alegría de la hinchada así lo demostró.

lunes, 31 de agosto de 2009

Federer se corona campeón en Masters de Cincinnati


Por Alonso Pahuacho

Demostrando una vez más lo mejor de su tenis, el número uno del mundo, el suizo Roger Federer, se impuso en la final del Masters 1000 de Cincinnati al serbio Novak Djokovic por dos sets (6-1 y 7-5), y obtuvo su decimosexto título en este tipo de torneos, quedando a uno de igualar el récord de Andre Agassi, con 17.

Federer, ganador del Roland Garros y Wimbledon esta temporada, necesitó poco más de dos horas para derrotar al serbio que venía de eliminar en semifinales al español Rafael Nadal. En el primer set, el suizo se puso en ventaja rápidamente por 5-0, parcial que terminó llevándose finalmente por 6-1. Ya sobre el final del encuentro, Djokovic reaccionó, pero no fue suficiente para frenar al quince veces ganador de torneos de Grand Slam, quien cerró el partido quebrando el saque de su rival.

"Ante Andy Murray y hoy, contra Djokovic, he jugado mi mejor tenis aquí. No cabe duda de que el buen inicio de partido me ha ayudado mucho. Esto me da una buena perspectiva de cara al Abierto de Estados Unidos", dijo Federer, quien con su victoria de ayer alcanzó su corona número 61 como profesional, una menos que todos los campeonatos de Murray, Nadal y Djokovic juntos –dos, tres y cuatro del mundo, respectivamente- quienes suman 62.

No obstante, el suizo contó con un apoyo muy especial desde las tribunas, a lo largo de todo el torneo lo acompañaron su esposa Mirka Vavrinek y sus dos gemelas Charlene Riva y Myla Rose, nacidas hace poco mientras el número uno mundial tomaba un descanso antes de iniciarse en su preparación de cara al US Open, cuarto y último Grand Slam de la temporada.

Con más de 12040 puntos y con cerca de 3000 mil de diferencia con su más cercano perseguidor, Federer consiguió estirar aún más su ventaja debido a que Andy Murray, actual número 2 del ranking, no pudo defender el título conseguido el año pasado y cayó ante el helvético en semifinales, con lo que se le restó muchos puntos del título obtenido en el 2008.

De esta manera, Roger Federer se perfila como el gran favorito de cara a lo que será el US Open, último Grand Slam de la temporada a jugarse del 31 de agosto al 13 de setiembre en las canchas del parque Flushing Meadows en Queens, Nueva York. No obstante, no puede descartarse a rivales de igual o mejor categoría que el suizo como el escocés Murray, el español Nadal o el mismo Djokovic, última víctima del tenista helvético en el torneo de Cincinnati.




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