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lunes, 7 de diciembre de 2009

Los abogados del diablo

En cada partido, un barrista debe lidiar con dos enemigos. Al frente, en la otra tribuna, los encarnizados rivales del equipo contrario provocan con cánticos ensordecedores y pifias humillantes. Una vez afuera –y antes del partido incluso- los barristas están expuestos al control policial que casi siempre hace bien su trabajo: atrapan a un par en cada partido. ¿Quién los ayuda?, ¿Quién los defiende? Esta es una historia detrás del espejo. De aquellos juristas que prefieren patrocinar a un ‘Bolón’, a un ‘Juancho’ o a un ‘Gordo’ sin importarles el qué dirán y de los policías ‘amistosos’ que prefieren hacerse los ciegos a cambio de una generosa contribución.

- Arregla de una vez ‘gordo’, vas a perder- dijo César.

- ¿Cuánto tiempo me queda para que me pasen al otro lado?- preguntó sin demostrar miedo el barrista.

Estaban en la comisaría de Pueblo Libre, rodeados de dos policías que trataban de escuchar su conversación a toda costa. Una hora antes, el ‘gordo’ había caído a manos de 3 efectivos de serenazgo que realizaban su ronda nocturna de rutina: lo habían atrapado realizando tiros al aire en plena calle. El barrista, descubierto en plena falta, no pudo replicar mucho en su defensa: lo encontraron ebrio, mal vestido y sin documentos. Había estado en una celebración callejera con algunos barristas más, festejando en medio de un mar de alcohol la victoria del Alianza Lima.

- ¿Cómo es jefe?- preguntó César al policía que se encontraba al lado.

La situación se tornaba peligrosa ya que el ‘gordo’ había llegado hasta la comisaría. En una redada, lo normal para barristas y policías es que arreglen ahí mismo, antes de que lo levanten hasta la comisaría. El arreglo varía de acuerdo al delito por el que se le ha detenido y va desde 50 soles por robar un celular hasta 1000 soles por delito de lesión leve o tenencia ilegal de armas. Estás tres situaciones son los delitos más frecuentes que se le imputan a los barristas. El homicidio es muy raro, pero a veces ocurre.

- Por el arma, no va a ser barato- contestó el gordo agente policial, frotándose los dedos en la típica señal universal para referirse al dinero.

Resignado, en una celda estrecha y de olor nauseabundo, el ‘gordo’ tuvo que arreglar. Barrista experimentado a sus 31 años, estaba a punto de terminar sus estudios de ingeniería en la universidad Garcilazo. La coima, que ascendió a 1000 soles, lo dejó sin dinero para pagar un ciclo más de universidad.

Malos elementos

“Los que caen en batidas son los chiquillos, aunque no siempre. Sin embargo, es sabido que en el 85% de los casos se soluciona ‘al momento’ con la policía mientras que el otro 15% a veces se complica más y llegan a ser detenidos”, comenta JD, joven abogado de la universidad católica que prefiere mantenerse en el anonimato debido a posibles represalias de barristas enemigos. Él ha tenido y visto de cerca muchos casos en los que estaban involucrados sus amigos de la tribuna.

La detención de un barrista involucrado en alguno de los delitos antes mencionados –robo agravado, tenencia ilegal de arma o lesiones leves- forma parte de un proceso que funciona a modo de cadena: hay pasos que se van dando conforme se ‘arregle’ o no.

Lo primero que se hace una vez detenido el presunto delincuente es llevarlo a la comisaría. Como no se puede detener ninguna persona por más de 24 horas sin encontrar pruebas, lo que hacen muchos malos elementos de la policía es sembrarle droga. Según explica JD, lo hacen para “poder retenerlo más tiempo ya que los únicos delitos que permiten dejar encerrado a alguien son los de terrorismo y tráfico ilícito de drogas”. Así, la policía cuenta hasta con 15 días para realizar su investigación en busca de pruebas, de lo contrario el barrista sale libre.

Luego, si es que existen indicios de culpabilidad, es trasladado a la fiscalía. El fiscal decide si el implicado tiene o no suficientes pruebas en su contra como para pasar al último eslabón de la cadena: ver al juez. Es el juez quien, basándose en las pruebas, determina si se le abre instrucción o se archiva el caso.

Relaciones legales e ilegales

¿Cómo es que algunos abogados arriesgan su prestigio defendiendo causas casi indefendibles? ¿Cómo llegan a patrocinar a un barrista arrestado con muchas pruebas en contra? La situación es más sencilla de lo que parece: el barrista –o la familia- contrata a abogados conocidos, muchas veces amigos del barrio o incluso ex barristas que decidieron cambiar las piedras de los ‘guerreros’ (enfrentamiento entre barras bravas) por los libros.

César Peña, quien también ha apoyado a muchos barristas –entre ellos el ‘gordo’- afirma que lo hace ad honorem ya que en muchas ocasiones los barristas son de condición humilde y sin recursos económicos para solventar su defensa. No obstante, como bien apunta JD, en esos casos son los barrios los que apoyan y hasta realizan colectas a favor del miembro caído, que sirven para pagar al abogado –si es que cobra- o para su comida mientras esté tras las rejas.

A pesar de los actuales esfuerzos del Ministerio del Interior por controlar a las barras bravas, es evidente que la policía no asume su verdadero papel y les tiran la pelota a los clubes, argumentando que deben empadronarlos. Tanto César como JD coinciden en que se debería fiscalizar primero a la policía, ya que según los abogados es en los propios policías donde empieza la cadena de corrupción que desde hace muchos años ha existido entre ellos y las barras.

Mientras los barristas sigan sabiendo de que con un poco de dinero van a poder comprar su libertad, van a continuar con los disturbios de siempre. Una historia poco conocida en las afueras, pero que es lugar común en la idiosincrasia de barristas y policías. Una relación de mutua necesidad: barristas que necesitan carta libre para delinquir y malos elementos policiales que quieren dinero fácil a cambio de hacerse de la vista gorda.

Desde afuera

Por: Gonzalo Silva Infante


Era el segundo año que se entregaba este premio en el que se reconoce la simpatía de los geek y los no tan por sus blogs favoritos. La cita era en el Centro de Convenciones del María Angola, justo al frente del hotel de 4 estrellas, a las 7 de la noche. Ese fue el error. Siendo viernes no se puede programar un evento, que resultó ser tan solicitado a esa hora, que es punta, que es cuando los chicos de saco y corbata, y las chicas en sastre salen de las oficinas a disfrutar del happy tour. Entonces, tráfico insoportable, de los peores que hay en Lima.

Para llegar a la avenida La Paz se puede entrar por Benavides, o sea, tráfico; llegar por Larco, más tráfico; encima con calles medio rotas todavía era imposible llegar a la hora. Resultado: decenas de personas en la puerta del CC preguntándose por qué están afuera, si están nominados, si acaban de ganar (¡!). Eran 20 premios, 60 nominados, 20 ganadores, pero habían 6 nominados en la calle y 3 ganadores que eran aplaudidos por los otros bloggers. "Estos son aplausos sinceros", decían los que no entraron. "Gracias, gracias" decía un calvo blogger, ganador de la categoría empresa, con su blog ‘Haga Negocio’.

Sin embargo, aunque ya casi resignados, todavía buscaban entrar. Claro que no necesitaban preguntarse quiénes eran los ganadores. Si son bloggers, también son twitteros; en consecuencia, los BluckBerry estaban a la orden del día. Entre otros, Diego Peralta, uno de los nominados en la categoría blog personal, tomaba una foto con su sofisticado gadget y sin perder el tiempo lo colgaba en su cuenta de Twitter. "Veo que aplicas lo que nos enseñas", intenté sorprenderlo. No hubo respuesta. Emocionado por poder comunicarse aun en la calle me empezó a enseñar lo que posteaban los otros usuarios, como Jacqueline Fowks. Ahora los profes míos se reúnen en la red y poco en las abandonadas salas de profesores.

Interrumpe su clase práctica personalizada de Periodismo Multimedia para contestar su teléfono celular y decirle a su interlocutor, siempre emocionado, que afuera la gente pugnaba por entrar y que ya había colgado la escena en el Twitter. Contaba que había perdido en su categoría, también, pero la risa no se borraba, qué importaba el premio si él, que es periodista, pero de las nuevas tecnologías, ya había logrado informar, antes que nadie, de la congestión en los 20 blogs.

Uno de los bloggers más representativos, ganador en su categoría, por cierto, era Fernando Tuesta-Soldevilla, quien con ‘Polítika’ ganó en la categoría actualidad. El director del IOP de la PUCP estaba en la puerta, pegadito al vidrio, buscando entrar, aunque sea para salir en la foto de los ganadores. "Tómale foto a él, que es Tuesta-Soldevilla y ha ganado" me reclamaban unas voces. Yo asentía y hacía caso, desde luego.

La estrella, siempre anónima, como cualquier blogger, fue una flaca que sacó su cuaderno, una hoja en blanco y escribió una verdad: "También somos bloggers". Levantó el improvisado cartel y todos los BlackBerry empezaron a disparar, los celulares de última generación hacían lo mismo, algunos con flash incluido, Yo tampoco dudé en dispara unas cuantas veces.

Al final, con los premios entregados, los que se quedaron afuera tuvieron que conformarse con los brazaletes, que les aseguraba la entrada al tono post-blog, en el Barza Extreme. Ahí, reunidos ganadores y perdedores, seguro habrán comentado sus próximas entradas y los comentarios de sus incondicionales, quienes votaron por ellos, a quienes se deben.

Un chorrillano que quiere crecer

Por: Gonzalo Silva Infante


No era el primer tono con motivos artísticos que se realizaba en esa casona chorrillana donde se grabó la noventera serie ‘Los Choches’. Esas fiestas con ‘intervenciones’, con seudo poetas que deambulan en el anonimato, entre cervezas y tronchos, típico de los chicos PUCP. Pero podría o pudo ser la última.

Esa casa tiene problemas con la Municipalidad. Parece algo así como que la dueña no es la dueña, pero es la que la alquiló a los organizadores por 800 soles, nadie sabe. A pesar de todo y con otras trabas, como tener que "bajar" un dinero si Serenazgo hacía su aparición para pedir autorización (sugerencia del propio alcalde chorrillano), se llevó a cabo el "Primer Chorrillano Maldito".

"No queremos ganar plata (…) Ya, a lo mucho quedará unos 100 ó 200 soles para cada uno, pero la idea es generar un precedente para el Segundo Chorrillano Maldito, que sería en la bajada de Agua Dulce, donde fue el carnaval de Barranco de este año. Pensamos meter a 7 mil personas en ese tono", cuenta Javier Salvador, estudiante de Comunicación para el Desarrollo y uno de los organizadores del evento.

Parte de la idea era juntar víveres y formar, con ellos, una escultura, una ‘intervención’ más, influencia del arte pop, de papá Warhol. Al final del tono esas donaciones serían entregadas a los comedores populares del tradicional distrito, pero no se registraron donaciones. Tampoco se cumplió con el canje de la entrada por una botella de cerveza, que era hasta la una –así decía en el flyer promocional-, sino que se redujo hasta solo las 12. Que haya llegado 12:05 hizo que comprobara esta situación. "Mejor, porque la chela que nos dieron estaba caliente y nos dijeron que la helada era para los que habían pagado in situ", me dijo una de las asistentes.

Aunque no se cumplió con parte de lo prometido, el Primer Chorrillano Maldito se desarrolló sin mayores problemas. Típico que solo la zona con artistas, con presentaciones en vivo y a espacio abierto estuviera más llena que la zona electrónica, que por momentos lució vacía. Sin embargo, con las llamadas por los parlantes, poco a poco, la ausencia del espacio fue llenada por los asistentes, que empezaron a disfrutar de un buen DJ.

Esos mismos artistas, que no permanecían más de media hora en escena, no realizaban labores de filantropía. Cobraban y está bien que lo hayan hecho porque su música estuvo buena. Aunque muchos puedan diferir del estilo, difícilmente podrán decir que no hubo entrega en el reducido y arrinconado escenario.

Los pintores artísticos de paredes estuvieron desde la mañana realizando su trabajo. A las 11 de la mañana fue la cita y a partir de ese momento llegaron con sus ropas manchadas, pero limpias; muchos con barbas, puchos o tronchitos y a realizar la chamba. El trabajo se proyectó hasta el mismo momento de la fiesta, en la que se le daba toques finales a las autorizadas paredes para ser intervenidas.

Se proyectó, eso sí, hasta las 5 de la mañana. Se llenó y la gente disfrutaba con cada presentación, en conversaciones entre ellos, con bailes sin parejas, solo moverse al ritmo de la música, la que sea, y disfrutar de la fiesta.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Vocación de campeón

Por: Claudia Fernández

El campeón nacional de Muay Thai en la categoría welter ha sido nominado al título mundial. Miguel Sarria, de 30 años, periodista de profesión y luchador por vocación, entrena todos los días para traer el galardón al Perú.

Sus piernas son su fuerte. Miguel Sarria cree que sus patadas y giros son su mejor arma a la hora subir al ring y derrotar a quien se le pare en frente. A sus 30 años, y con 53 peleas en su haber, es campeón nacional de Muay Thai en la categoría welter (menos de 67 kilos).

Es el mediodía y Miguel está en la parte de la rutina que consiste en correr 8 kilómetros. Ello luego de haberse ejercitado con máquinas, planchas y otros ejercicios que lo mantienen en forma y que realiza porque quiere cumplir un solo objetivo: ser campeón mundial. Y es que a pesar de que su categoría esté vacante y él mismo reconozca que “no está tan difícil la cosa”, sabe también que si no se dedica al deporte en un 100%, no podrá obtener el título, acaso el más difícil de los retos que le ha tocado.


El carácter jovial, la figura esbelta y el peinado (una especie de rockero de los setenta con cabello engominado) no dan la apariencia de estar frente a un recio peleador que, como ha confesado, no sale sino a ganar. “No hay forma de perder, yo me enfrento a quien se pare delante mío, no importa quién sea”.

En el mismo gimnasio donde entrena Sarria, el MMA Fighting Club, diez personas -entre ellas una chica- dirigidas por un hombre alto, calvo y delgado practican Jiu Jitsu. Los deportistas adoptan poses complicadísimas y realizan ejercicios que demandan mucha fuerza: todos han aprendido minuciosa y cuidadosamente las técnicas. Ellos se juntan y entrelazan sus piernas unos con otros. Pero cuando el contacto se vuelve fuerte, los que sienten el ‘ajustón’ de la ‘llave’ dan palmaditas en la espalda del otro –que lo tiene pegado a sí- como pidiendo una tregua, como diciendo “suave nomás”.

El Muay Thai, en cambio, es muy parecido al boxeo, las reglas son casi las mismas. Una de las diferencias, sin embargo, es que se permiten patadas, codazos, rodillazos, giros y golpes en todo el cuerpo, menos en los testículos.



Este deporte nació en Tailandia, donde es algo así como el fútbol para los peruanos: todos saben qué es y lo practican. Pero en Tailandia el ejercicio es muy duro, muy fuerte, es a morir porque se aplica la corriente oriental. En el Perú, a contrario, se practica la occidental, esta es menos ruda: permite algunas variantes y es, más que nada, un verdadero espectáculo.

Miguel comenta que el equipo peruano de Muay Thai es uno de los mejores en Sudamérica. Un ejemplo de ello es que tiene a tres campeones: Frank Paredes, Rodrigo Jorquera y el propio Sarria. La ventaja de los sudamericanos (y, más específicamente, de los peruanos), dice, es que “se meten con ganas y son buenos en todo: patadas, puñetes, golpes, rodillazos”. Sarria viene de otros deportes: antes de elegir el Muay Thai pasó por el Tae Kwon Do y el Full Contact. “En el Muay Thai estoy desde el 2002, antes estuve en el Kick Boxing, Full Contact y, desde los 10 años, en el Tae Kwon Do”.

AL `PROFE´ CON CARIÑO
Son un poco más de las 10 de la mañana. Es viernes y es otro día más en la rutina deportiva de Miguel, a quien también llaman “El Galgo”. Ahora está ‘peleando’ con una chica de unos 22 años, muy avezada, por cierto: no se queda, no se amilana; ataca y pega. Miguel la esquiva y le da uno que otro golpecito (siempre cuidando que se trata de una mujer), la esquiva y golpea con los puños, pero nada de patadas. Al final, se dan un abrazo y se ríen.


Ahora Miguel golpea al saco y a la pera, entrena, piensa que se enfrenta con su enemigo en una lucha sin cuartel, lo visualiza y no desmaya. Ensaya sus puñetes, patadas, se recuesta un poco sobre el viejo saco azul, se pega a él, lo abraza como si fuera su oponente. Simula que lo ataca. Ahora practica la patada voladora. Y luego de media hora continúa pegando duro, aún más duro que al comenzar. Entonces, se acerca Dante.


“Vamos Miguel, una más, dale, dale duro; ahí, golpea duro”. El profesor Dante Quiroz es un hombre fornido de baja estatura. A sus cincuenta y tantos años ha entrenado a los mejores boxeadores de este país pero, por problemas al interior de la Federación de Box, quedó fuera de esta y desde hace 4 años vive al margen de la institución.

Es uno de los dos entrenadores de “El Galgo”; el otro se llama Jorge Crespo. El deportista también tiene un nutricionista y un preparador físico de pesas y musculación. Pero entre Dante y el luchador hay una relación especial… acaso la más estrecha. “Dante, mi entrenador, definitivamente es el mejor del Perú”.



El `profe´ cuenta que la pasión por ese deporte surgió cuando quiso parecerse a un chico de su barrio: un campeón de box. “Todos lo admiraban, y yo decía ‘yo quiero ser como él’. Un día me vio y me preguntó si quería aprender a pelear, yo le dije que sí. De ahí no pare hasta llegar a ganar siete campeonatos. Me decía que tenía madera”, cuenta el entrenador.

TIEMPO PARA TODO
Ya es hora de cambiarse. “El Galgo” se saca el polo empapado de sudor y un tatuaje en su espalda resalta: es la figura de un japonés que carga a su pequeño. “Esto es un manga, es un hombre que tiene un hijo y que fue traicionado. Yo tengo un hijito y soy separado… y bueno, es toda una historia”.

Aunque esa no es la única marca que tiene en el cuerpo -tiene otras en el brazo y muslo-, sin duda debe ser la más significativa. Los domingos el campeón de Muay Thai pasa todo el día con su hijo de 4 años. “Además trato de verlo siempre que puedo, me escapo de todo, mi hijo es mi razón de existir, de vivir. Es todo”.

Después de entrenar Miguel debe irse a trabajar porque es periodista de la sección de locales en Perú 21. Trabaja allí hace 4 y siempre le han dado todas las facilidades para poder entrenar. Pero está pensando en dejar de trabajar. “Les he ganado a muchos que solo se dedican a pelear. Pero soy consciente que si quiero obtener el título [mundial] tengo que dedicarme por completo este tiempo”.

Aún no se sabe la fecha exacta pero el próximo año Miguel Sarria pelará, al parecer, con un luchador argentino, por el título mundial en la categoría welter. Dice que la federación de Muay Thai y el IPD le han prometido apoyarlo en todo y que harán lo posible para que el enfrentamiento sea en el Perú. “Nunca me apoyaron antes, claro, pero esta vez es diferente; además, ahora a todos nos conviene, todos saldríamos ganando”.







viernes, 4 de diciembre de 2009

Conferencia de Conflictos sociales

Por Susana Navarro
El auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica del Perú fue el escenario de un caluroso debate político entre Jorge Del Castillo, congresista del Partido Aprista; Lourdes Flores Nano, lidereza del Partido Popular Cristiano y Carlos Tapia, congresista del Partido Nacionalista.

El tema que convocaba a políticos tan reconocidos era el de “Gobernabilidad y conflictos sociales”, un auditorio repleto mostraba las grandes expectativas que se generaron en torno a los panelistas y al tema en discusión.

Claro que la tardanza de Lourdes Flores Nano hizo que más de un asistente decidiera abandonar el auditorio. La prensa escrita y televisiva abarrotaron los pasadizos de camarógrafos y fotógrafos.

Con más de media hora de retraso se dio inicio el conversatorio con la ausencia de uno de los invitados. Eduardo Dargent, profesor del Departamento de Ciencias Sociales, fue el moderador de tan polémica mesa.

Las expectativas se sentían en el público, Carlos Tapia sería el primero en exponer sus ideas, claro que la pequeña distracción del momento era el saber en que momento llegaría la Doctora. Flores Nano. Con más de una hora de retraso, se apareció por la Facultad y la persecución de los fotógrafos iluminó el espacio con sus incesantes flashes.

Opiniones encontradas y diferentes posturas fueron enriquecedoras a un tema que tenia como ejemplo más próximo el conflicto en Bagua. Todos iniciaron las exposiciones haciendo memoria sobre la situación que pasó el Perú frente a los atentados que se vivieron por Sendero Luminoso.

Pero el momento de la intervención de Lourdes Flores Nano, paso totalmente desapercibido ya que más de uno empezó a divagar, conversar o hasta dormir. Si uno volteaba a ver a todos los asistentes se encontraba con que una mitad dormitaba y la otra empezaba a conversar.

Cuando al final de tanta espera, por fin Del Castillo pudo intervenir, bastó que dijera la primera frase para que el público se despabilara. Para el momento en que empezó a hablar sobre los problemas que se vivió en Bagua y la falta de preparación del gobierno para la resolución de conflictos, se sintieron las risas de burla y la incredulidad del público.

Se mencionaron cuales pueden ser los ingredientes para que los conflictos sociales se den y de manera tan violenta como lo fue en el pasado. Claro que cada panelista le dio una mirada diferente; la ausencia de los partidos en la resolución de los conflictos, la falta del gobierno en una solución más eficaz, la desigualdad en la repartición de las riquezas, más pobreza y la brecha entre las clases son algunos de las razones que se mencionaron, provocando conflictos sociales y generando rencor en la población.


Cuando llegó el momento de intervenir con respecto a las opiniones de los otros panelistas, fue cuando se pudieron escuchar las replicas de cada uno en las cuales se mencionaron temas como la implicación de ciertos políticos en corrupción, relaciones con narcotraficantes, asociaciones de cierto partido político con Chávez y etc. Y es que al parecer cada uno tenía trapos sucios que el otro no dudaría en usar para su defensa propia.

Al darse el final del conversatorio el público salió apurado de la sala por lo tarde que era y los periodistas se abalanzaron a intervenir el paso de la Dra. Flores Nano, las preguntas estaban enfocadas en recibir su opinión sobre los comentarios que realizó el Presidente Alan García ante las conversaciones que los mandatarios de Chile y Bolivia. Además por ahí rondaron los comentarios de la relación que mantiene con el señor Cesar Cataño. Así es como terminó una jornada interesante y llena de polémica.

Escape al sur




El mejor picanta a la tacneña -plato típico de la ciudad- está en el restaurante 'El Patroncito' ubicado en Piedra Blanca, Km 8.5. El precio es de 15 soles.

Por Rudy Jordán

Al dejar atrás el kilómetro 1.293 de la Panamericana Sur, nueve figuras humanas se clavan en mitad de una pampa infinita. Allí también flamean las banderas de Perú y Bolivia, en un cielo celeste. Celestísimo. El Alto de la Alianza le dicen a este monumento construido en homenaje a la Batalla de Tacna, librada en 1880 durante la Guerra del Pacífico.

A la derecha, adscrito a una cruz, un poema que Jorge Basadre regaló a los miles de soldados peruanos, bolivianos y chilenos caídos en combate --sus uniformes, bayonetas y miembros, se lucen (un sol la entrada) en el museo ubicado debajo de las estatuas--. A los pies, una visión panorámica de nuestra ciudad favorita para comprar carros, y al sur los nevados de la Cordillera de los Andes.

"Tras los nevados está Chile", grita Mario Méndez, quien a sus 67 años hace de guía turístico privado. Él relata, con una mezcla de rigor histórico y melancolía, el desenlace de aquella batalla: "Para las cuatro de la tarde del 26 de mayo las tropas chilenas habían tomado ya la ciudad de Tacna".

Una hora antes, en el Centro Cívico (La Heroica no tiene Plaza de Armas, pues no tuvo fundación española), Mario me había convencido de hacer la 'ruta histórica', uno de los nueve tours que, por 35 soles la hora --previo regateo--, él ofrece desde hace 10 años a los turistas.

"El que vino a Tacna y no tomó vino, a qué vino", reza una clienta en la bodega Don Miguel. Esta tienda de la familia Ayca (apellido aimara, la ascendencia predominante entre los 300 mil pobladores de la ciudad) es quizás la más reconocida de la movida vitivinícola tacneña. Luego pasamos al restaurante El Patroncito. El "Adiós, adiós amor, adiós" (exitazo del Grupo 5) sonaba de fondo. Allí devoramos el obligado picante de huata nombre que los lugareños le dan al típico picante a la tacneña.

Después de la comilona ya no hubo plata ni tiempo para correr a los mercadillos y llenar la canasta de chocolates Toblerone, whisky etiqueta negra y chimpunes Adidas (unos patas me habían dateado que estaban regalados).

Tampoco hubo ocasión para relajarse en los baños termales, ni conocer la Casa de Zela --a quien la ciudad le debe el rótulo de La Heroica-- y menos aun para cruzar la frontera con Arica, ubicada apenas a 56 kilómetros de la ciudad.

Ya en Lima, al sacar cuentas, reparé en que todo el paseíto me había costado unos 100 soles: 65 las horas del paseo (rebajita de Mario), 15 los dos platos de picante de huata y 20 los dos litros de vino que Mario y yo bebimos en el camino. Sin embargo, sentí que ese billete celeste --en el que curiosamente posa un nostálgico Jorge Basadre en el Centro Cívico tacneño-- era un verdadero sencillo ante relatos impagables como el de Don Mario y toda una ganga ante el silencio de las tres de la tarde en el Alto de la Alianza.

"Todo le pertenece a Tacna", me dije. Yo solo fui un turista sin mucho efectivo, que se lleva la nostalgia, nueve estatuas y un amigo en la mochila.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Charly: un acto de fe




Por Rudy Jordán

Un zapato recostado en el piano. Un tipo cubriéndose el rostro con un poncho. Un micrófono tirado en el escenario. Tres fotografías de la noche en la que Charly García volvió. Tres excentricidades del errático, icono, loco, impredecible y, sobre todo, monstruoso músico argentino que ayer hizo vibrar a 15 mil personas en la Explanada del Estadio Monumental.


Con camisa blanca, el saco negro, más viejo, con guata y teóricamente reformado; luego de trece meses alejado de los escenarios, Charly saltó de la finca de su re-habilitador Palito Ortega para saltar a Lima e iniciar una gira titulada "Vuelve el más grande". Acaso por “Química”, o por “intuiciones, verdaderas alertas” (“Influencia”), el rockero eligió nuestra capital como la primera de sus tres escalas. Ahora sigue Chile (28 de septiembre) y Argentina (23 de octubre).
Junto a Gonzalo –mi compinche de conciertos y fanático del legado rockero argentino– salimos prematuramente de clases: entiéndase, nos las tiramos. Pero había que entendernos: ¿Era real la vuelta de Charly?, nos preguntábamos. Teníamos el impulso ético de averiguarlo. Estábamos ante una falta justificada, ante un verdadero motivo de fuerza mayor.
Pese al ‘trip’ Avenida Universitaria-Estadio Monumental en micro a las cinco de la tarde, llegamos a un cuarto para las siete. Restaban quince minutos para entrar. Esquivamos a los re-vendedores, nos equipamos con cigarros y entramos. Nueve de la noche. Hora pactada para el concierto. Tic-tac, tic-tac. Ni el bigote de Charly.
Conocimos a tres patas buena onda con los que empezamos a barajar las más inverosímiles hipótesis sobre la tardanza del ídolo que el próximo 23 de octubre cumplirá 58 años. Que estaba en un bar barranquino, que se tiró a la piscina del hotel, que recayó en los vicios. Nuestra imaginación se daba las licencias que el mito Charly había con-figurado. Nueve y treinta de la noche. Una silueta tras el telón rojo del escenario, un alarido en la tribuna, y “El amor espera” y “El amor espera”. Carlos Alberto García Moreno estaba de vuelta.
El día anterior, se le había visto tranquilo en la conferencia de prensa y me contó un taxista que, en el hotel donde se hospedará hasta el día viernes, solamente pidió manzanas y agua. Y sí lo evaluamos por su recuperación física y musical, Charly parece haberle cerrado las puertas a las drogas y el alcohol.
Su nueva banda "Pubis Angelical", conformada por Kiuge Hayashida, Toño Silva Peña y Carlos González (Chile); Hilda Lizarazu, Fabián "Zorrito" Quintiero y Carlos "Negro" García López (Argentina); fue un soporte espiritual para Charly. Lo alentaron con besos, con palmas y con un impecable respaldo musical.

Y ‘el grande’ se mandó con "Rap del exilio", "No soy un extraño", "Cerca de la revolución", "Chipi chips", "Fanky", "Vía muerta", "Demoliendo hoteles", "Promesas sobre el bidet", "Adela en el carrusel", "Rezo por vos", "Yendo de la cama al living", "Canción de 2×3" y "Pecado mortal" (ver set list completo) apenas un vistazo de su alucinante producción musical. Y todo fue entrega, delirio y reciprocidad, en ‘La noche de la explanada’.
Conmovido con un público que lo esperaba y ovacionaba (“¡Charly no se va, no se va, no se va, Charly no se va!”) regresó al escenario, luego de despedirse por segunda vez, con un sólido “Aguante Perú”. Hasta que vino el chau definitivo, el micrófono al piso. “Say no more”.

Y se escapó Charly así no más. Las quince mil personas seguíamos paradas, como una muchedumbre aferrada (“Una más y no jodemos más”, resonaba entre los cerros de Ate), como un acto de fe. Charly había vuelto con un cuerpo rehabilitado, con potencial musical y su personalidad alucinada. Regresamos, preguntándonos en silencio que “Deberíamos saber por qué”, la música de Charly nos seguía acompañando.

martes, 1 de diciembre de 2009

La prostitución de La Habana

Por Carolina Ciurlizza



El “jineterismo” o prostitución cubana tiene una corta pero intensa historia y así como todo en cuba es controlado por la dictadura socialista también la prostitución de todo tipo trata de ser controlada por el gobierno cubano.


Sin embargo, el control cae en contradicciones porque mientras se prohibía el mercado sexual impidiendo el ingreso de cubanos a los hoteles, por otro lado, hay hoteles que promueven el mercado de prostitutas dejando que estas ingresen a los establecimientos no sólo para concretar la cita sexual con los clientes (a) sino, para ofrecer sus servicios en las piscinas, los bares y demás lugares.


Un mexicano que conocí en un viaje a La Habana me contó que en el hotel dónde nos estábamos hospedando, Occidental Miramar, había prostitutas cubanas. Era medio día y alrededor de la piscina, frente de guardias de seguridad, meseros, barteners y demás personal del hotel se le acercó una joven cubana para decirle “120 CUC (100 dólares) por acostarte conmigo”, a pesar de que él le dijo que “no” ella siguió rebajando el precio hasta llegar a los 30 CUC (25 dólares).

El mexicano no aceptó la oferta y luego de ser rechazada, la cubana se fue donde otro huésped y luego, debido nuevamente a un rechazo, se fue donde otro y otro hasta que fue aceptada. Todo este negocio se dio a plena luz del día, con turistas bañándose en la piscina o disfrutando del sol y con el personal del hotel trabajando en sus labores.


Por un jabón, unos jeans y unos dólares


Luego del triunfo en 1959 de la Revolución Cubana, las prostitutas que servían a los extranjeros que veían en Cuba una isla de la diversión, fueron alfabetizadas, atendidas y adiestradas en labores manuales y diverso tipo de conocimientos para acceder a un empleo digno. Incluso, una de las causas de la Revolución fue la prostitución tan evidente que había en Cuba.


Ya para los setentas, la prostitución era vista como un triste episodio del pasado, sin embargo, cuando sobrevino la crisis de los 90 y la recién desaparecida Unión Soviética dejó de mandar remesas, reapareció el fenómeno y se fue intensificando a gran escala, ahora eran mujeres con alta instrucción escolar o universitaria, que alternaban la calle con el estudio y el trabajo o incluso dejaban tales ocupaciones para dedicarse a los extranjeros como opción más rentable y ajustada a sus intereses.


Para 1998 la prostitución era tan evidente, el malecón de la Habana y la Quinta Avenida tan repleta de jineteras, pingueros (putos) y turipepes (clientes europeos) y más aún el valor del sexo había bajado tanto -llegando a equivaler una comida en un restaurante de segunda categoría o unos jeans- que Fidel Castro decidió lanzar el “Operativo lacra” que se basó en una redada masiva de prostitutas y el cierre de muchas discotecas.


En la actualidad, las "jineteras" ya no tienen que mostrarse por el Malecón ni prostituirse por un jabón. Ahora, según informaciones de la prensa independiente en La Habana, las tarifas oscilan entre los 35 y los 80 dólares, los chulos ofrecen a sus muchachas por Internet (totalmente controlado su acceso por el régimen).


“ÉL” control


Si bien no es novedad que en un hotel turístico hayan prostitutas, la contradicción en la que después caen estos mismos hoteles convierte este asunto en un punto para la reflexión.
Siguiendo con la historia -al día siguiente del encuentro entre el mexicano y la prostituta- saliendo de una discoteca en La Habana, mis amigas y yo decidimos ir con un grupo de cubanos al hotel para tomar unos tragos. Al llegar, una vez cruzamos el hall, un botones cubano, muy elegante y distinguido, nos dijo “Un momentico, Uds. son huéspedes y ellos cubanos. No pueden ingresar”.


Al ver mi cara de extrañeza el botones llamó a los dos cubanos a un lado y les dijo “Ustedes saben cuáles son las reglas” Efectivamente ellos entendieron cuáles eran estas reglas porque luego de la conversación con el botones, volvieron hacia nosotras para decirnos que tenían que marcharse.


No pregunté más porque la noche se había tornado sumamente incómoda, sentía la desilusión y la incomodidad de los cubanos. Esas palabras del botones, me recordaron que no estaba solamente en una isla caribeña, estaba en Cuba.


Pero analizando este suceso desde lado legal, hoy en día cualquier cubano puede entrar a un hotel ya que la restricción que tenían los cubanos a entrar a lugares turísticos se acabó en el año 2008 después de una década viviendo con este impedimento.


Y es que a pesar de que en el artículo 43 de la Constitución cubana se consagra el derecho de todos los nacionales a hospedarse en “cualquier hotel” en 1990 se da una ley que impedía a los cubanos ingresar a los hoteles y demás sitios turísticos para así prevenir la prostitución y demás enfermedades de transmisión sexual.


Pero como las fechas lo indican, esta restricción amparada en la otrora ley ya no tenía validez para este año por lo que no se trataba de estar cumpliendo a cabalidad con las reglas del régimen castrista, al contrario son los empleados de los hoteles, contratados directamente por entidades del Estado, los que "ofertan" las "jineteras" y "pingueros" a los extranjeros que allí se hospedan.

Hace 50 años el régimen castrista les daba educación y trabajo digno a las prostitutas, controlaba el ingreso a los hoteles y discotecas. Hoy, a pesar de estar abolida la ley que impedía el ingreso de cubanos a sitios turísticos, solo algunos, que trabajan en complicidad con el personal hotelero –contratado por el Estado- pueden entrar y disfrutar de las comodidades, para todo lo demás, el régimen y las normas vuelven a hacer su trabajo en favor de la Revolución.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Sabores y olores limeños se mezclan en “La Muralla”

Tres regiones unidas por un tenedor

Por: Fiorella Pérez

El peruano, además de ser buena gente, campechano, ingenioso y bien “mosca”, también es de muy “buen diente”. Por eso, Gastón Acurio es tan famoso y “Mixtura 2009” fue un éxito. Seguramente, pensando en todo eso, la Municipalidad de Lima tuvo la gran idea de iniciar el “Festival: Semana de Lima” con la exposición y degustación de platos típicos de conocidos restaurantes del centro histórico de Lima.

La cita era en el Parque La Muralla, uno de los lugares turísticos de preferencia de los limeños desde su creación. Este parque es una recuperación de nuestra historia, al entrar se siente la inmensidad y la fortaleza que representaba la muralla de Lima, la muralla que hace miles de años se construyó alrededor de la ciudad para protegerla de los piratas, corsarios y ataques de enemigos de la corona española en el siglo XVII.

Desayuno a ritmo de cumbia
Era temprano, muy temprano para estar en la calle un día domingo (25 de octubre). La entrada a La Muralla así lo demostraba. Muy pocas personas se encontraban en las bancas, el museo todavía no abría y el Café estaba literalmente vacío. ¿Acaso los limeños no se habían enterado del festival? Era una posibilidad. Si era así, seguramente llegarían horas más tarde para pasear por la Muralla como cualquier fin de semana. Solo quedaba esperar y seguir caminando.

Pronto se podía escuchar un sonido familiar, ritmo pegajoso, canción conocida, esa que ponen en el micro y que de tanto escuchar y escuchar te terminas aprendiendo toda la letra e incluso la tarareas. Era una cumbia, una rica cumbia. Solo había que seguirla para descubrir que los limeños no habían olvidado el festival y que las canciones del Grupo 5, Los Yaipén y Los Caribeños eran el telón de fondo para dar inicio al Gran Desayuno Limeño.

Desde las 9 de la mañana hombres y mujeres de uniforme, con sombreros grandes y alargados, todos vestidos de blanco impecable o de negro elegante. Todos perfectamente arreglados, todos profesionales. Sí, profesionales de la comida, chefs de distintos restaurantes que se dieron cita para, esa mañana, deleitar el paladar limeño con las delicias que sus manos son capaces de hacer.

El olor era inconfundible, algo se estaba cocinando, era el conocido pan con chicharrón. ¿Quién no ha comido un pan con chicharrón en su vida? ¿A quién no le apetece degustar este manjar? Probablemente las únicas personas que se priven de tal platillo sean las top models, reinas de belleza y algunas conductoras de la Tv. Afortunadamente, para los chicos de la Asociación peruana de Porcicultores ninguno de los asistentes tenía ese perfil.

El patio de comidas ya empezaba a llenarse y la cola para los panes con chicharrón iba creciendo. Los asistentes regresaban felices a sus mesas, mesas rodeadas de botellas de inca kola gigantes, banners y toldos con los conocidos azul y amarillo, colores representativos de la bebida de sabor nacional. Era lo mínimo que se esperaba del principal auspiciador del evento.

Para todos los gustos y bolsillos
Casi llegando mediodía eran las mesas de los restaurantes Manhattan, Kilombo, Sabor y Sazón, y Charito las que se iban rodeando de miradas y apetitos voraces, limeños impacientes por saborear los platos que se ofrecían.

La carta que ese fin de semana ofrecía La Muralla era espectacular. Todo el Perú estaba representado. Las tres regiones unidas por un tenedor. Se podían encontrar platos para todos los gustos y para todos los bolsillos también. Dándote un paseo por las mesas, te topabas con la conocida y potente leche de tigre a 5.00 soles, que ofrecía el restaurante “Mi Barrunto” de La Victoria. Pero, si no era un plato norteño el que le apetecía, los “juanes”, y los “tacachos” también eran una opción, no pasaban de 10 soles el plato.

El tacu tacu se impone
Casi acercándose la una de la tarde, la cumbia desaparece, ¿Qué estaba sucediendo? El festival no podía haber acabado, era muy temprano y las personas seguían llegando con ganas de rendirse a los placeres del buen comer. No había duda, el festival iba a continuar. Ver llegar a un grupo de jóvenes y adultos vestidos uniformemente con sus cajones y guitarras lo confirmó. Era el grupo musical “Fiesta Criolla”. Las canciones que tocarían, todas bien criollas como las que cantaba Lucha Reyes, el Zambo Cavero y los Quipus, servirían de fondo musical para dar inicio y servir de acompañamiento al Segundo Concurso de Tacu Tacu del Centro Histórico de Lima.
Esa tarde, el conocidísimo y agresivo tacu tacu limeño fue el plato de fondo y el protagonista del festival gastronómico. Federico Moro, periodista político y gastrónomo, decía que la cocina peruana, además de sabrosa era terriblemente ofensiva porque heredó de la cocina española el excesivo aderezo. El tacu tacu daría gran fe de eso.

Los platos para exponer estaban servidos, cada restaurante los presentaba a las cámaras de video y fotográficas. Los chefs posaban y brindaban declaraciones sobre sus años de experiencia en el rubro y los concursos en los que habían participado años anteriores. Pero uno de ellos demostraba más disposición para contar su historia. Era Marcelo Espinoza, cheff del Sicilias. Este talentoso cocinero había participado el año pasado en el I concurso de lomos saltado y tuvo la buena fortuna de ser el ganador. Este año no participaba él, pero sí el restaurante para el que trabaja y le hacía porras desde su lugar al cocinero representante del Sicilias.

La demostración de los platos solo era para la foto, solo era para las cámaras. Al jurado no se le iba a convencer con un plato ya preparado. Un cheff representante de cada restaurante debía prepararlo frente a todo el público asistente y a los ojos de Giuseppe Natalini de la Trattoria Pizzeria El Italiano; el presidente del jurado: Flavio Solorzano, chef ejecutivo del restaurante El Señorío de Sulco y; por último, pero no menos importante, Walter Alva, chef de la UNFV, de la facultad de Gastronomía Turística. Estos tres expertos debían saborear las distintas formas de preparación del tacu tacu y entregar el “tenedor de oro” al ganador.

Empezó la competencia. Entre los restaurantes participantes estaban Kilombo, Supay, Hanna, Food Town, La Muralla, Sicillia’s, etc. Concursaron alrededor de veinte restaurantes, todos los cheff concentradísimos en su trabajo, mezclando el arroz con el frijol, aderezando y preparando salsas para acompañar el plato. Todos utilizando las cocinas Tecnogas y balones de gas Costagas, auspiciadores también del evento.

Mientras los jueces esperaban la llegada de los platos preparados y los cocineros participantes seguían concentrados en su labor, los cocineros que hacían la demostración de los platos ya preparados hacían sus comentarios. Se escuchaban frases como “todos somos ganadores” “todos merecemos ganar”. Entre los espectadores se escuchaban barra de los familiares de los cocineros: ¡vamos Supay! Decían un par de señoras.

A medida que terminaban de preparar los platos se acercaban al jurado para que los probara. Así fueron pasando uno por uno y el jurado hacía sus anotaciones. Las cámaras no dejaban de grabar y los fotógrafos perseguían a cada uno de los cocineros cuando terminaba su preparación.

Se acercaban las tres de la tarde y los jueces debían tomar una decisión. “El nivel es excelente” dijo Flavio, “la diferencia entre los tres primeros puesto es mínima”. De esta forma dio inicio a la lectura de los resultados. El afortunado ganador y acreedor del “tenedor de oro” fue el restaurante Supay con el delicioso tacu tacu de filete de pescado. El segundo y tercer puesto, tenedor de plata y de bronce, lo obtuvieron Sicillia´s y Food Town respectivamente.

Tomando en cuenta el consejo de Favio: “no guarden sus secretos para ustedes” dijo durante la premiación, el primer puesto Jorge De La Cruz comentó que el mejor tacu tacu se hace con los frijoles remojados desde la noche anterior y un aderezo consistente.

lunes, 9 de noviembre de 2009

El Huracán que azotó Lima por una noche



“Una herida mortal por cada momento de gloria del que podamos disfrutar” – Enrique Bunbury (El Club de los Imposibles)


Por Víctor Núñez


Un cigarrillo y un café esperaban la entrada del buen Enrique. Muchos amores, muchas decepciones y mucho idilio. Para cuando el ex vocalista de Héroes del Silencio entró al escenario, ya todos sabían que se venía un torbellino de sentimientos encontrados.


El concierto fue programado para las 9 de la noche. A esa hora las colas seguían formándose afuera del Monumental de Ate. Melenudos con cabellos cada vez más largos conversaban sobre lo que sería la velada, al mismo tiempo que destapaban una lata más como para contrarrestar el viento intruso que calaba en los huesos.


Los infaltables re-vendedores te ofrecían por 35 soles ver el sudor de Bunbury de cerquita y tomarle un sinfín de fotos para tu álbum personal que de seguro será publicado en Facebook.


“Peruanos y peruanas, de verdad es un placer estar con ustedes… cabrones” bramó el Huracán a las 9.10 de la noche, para luego darnos la bienvenida al 'Club de los Imposibles', tema que abrió la velada. Y es que todos los presentes teníamos algo de imposibles, aquellos seres que aún se aferran al calor de un amor, a la sensibilidad humana.


Su voz portentosa hacía retumbar a los corazones afligidos y golpeados por un amor que pudo y nunca fue. Hubo un momento que pudimos decir que no, que lo sentimos nos debimos confundir (Sácame de aquí).


La marea humana no dejaba de corear “Enrique” luego de cada canción, mientras se alzaba pancartas y se ondeaban las camisetas blanquirrojas que alguna vez hiciera famosa el “Chorillano” Palacios. La siguiente pista fue “La Señorita Hermafrodita” para el deleite de los más bailarines, quienes se lanzaban al ruedo de la explanada.


¿Vale acaso la pena mencionar que el frío estaba cada vez más presente en pleno concierto y que los estornudos se hacían más frecuentes? No, porque Bunbury se encargó de aplacar eso y más. Las canciones de Bunbury son para el hombre que sufre, el hombre común, el hombre mediocre que siente sus penas visceralmente.


Temas como “Canto (el mismo dolor)” incentivaron a un coro de los asistentes generando una sentimiento melancólico entre los asistentes, al mismo tiempo que, cual concierto noventero, se encendían los celulares en un mar de lucecitas blancas.


Como dicen, el Perú tenía una herida de 13 años con este cantautor. Una deuda para ser más exactos. Fue este lapso de tiempo en el que Enrique se ausentó del suelo peruano, después de tantos avisos que anunciaban su regreso. “Pero para nosotros hoy es un día feliz, hoy es un día en el que nos quitamos una espina” afirmó el cantante de “Apuesta por el Rock and Roll”, uno de sus himnos más ovacionados.


Como todo fenómeno que viene y arrecia, este Huracán se fue dejando un caos y desconcierto total. Los riffs atronadores de las guitarras eléctricas se callaban a medida que Enrique decía: “Muchas gracias a todos. Hasta siempre” en tres ocasiones. El epílogo se dio para el goce de la gente con “La Chispa Adecuada”, de su época en Héroes del Silencio.

lunes, 26 de octubre de 2009

¡Conoce Huancayo primero!

Por: Karina Reynafarge

Era las 6:30 AM del sábado 19 de setiembre, cuando la camioneta encendió el motor rumbo a la ciudad de Huancayo, pasadas dos horas de camino, y muchos comentarios a razón del buen estado en el que esta la carretera, para llegar a la zona central de nuestro país, llegamos al temido Ticlio, ese lugar que todo aquel que conoció antes señala como el mas frío del mundo, en donde se supone se te congelan las orejas y los dedos sino los cubres con accesorios de lana. Los cuatro viajeros pudimos bajarnos sin problema alguno y disfrutamos de nuestra primera experiencia con nieve, luego de inmortalizar el momento con la mejor de nuestras sonrisas Kodak.

Retomamos nuestro viaje, el paisaje es realmente encantador lleno de pequeñas lagunas, que no mucha gente conoce, lo lamentable es ver los relaves mineros cada vez más cerca de las pequeñas viviendas, los restos de una mina abandonada nos hace lamentar la triste situación que algunos pobladores deben padecer a causa de que nuestras leyes mineras no están bien establecidas.

Cuando llegamos a la Oroya, no ver la contaminación es imposible, este pequeño pueblo se ve triste a raíz de los estragos que le ha dejado la explotación minera, se ve basura en las calles y no nos provoca ni bajar del vehiculo para ver nada es mejor pasar rápido advierte el chofer, pues los niños vienen a pedirnos plata.

Pasa otra media hora de camino y por fin volvimos a ver lindas lagunitas, sin embargo los cerros del camino siguen mostrando estragos del paso de la minería.
Llego el medio día y con el nosotros a la plaza de armas de Huancayo, donde un sol serrano nos recibe con gran entusiasmo.

Al preguntar en las distintas empresas de turismo nos informan que no podemos dejar de ir al convento de Santa Rosa de Ocopa, llegamos al precioso recinto en donde no pudimos pagar la entrada como estudiantes, a pesar de mostrar el carnet universitario, la encargada señalo que solo puede hacernos una rebaja pues la entrada para estudiantes es solo para aquellos que atraviesan la etapa escolar. Después de pagar la entrada de adultos empezamos un curioso recorrido donde pudimos apreciar pinturas de la época de la colonia y los recintos donde hasta el momento habitan las religiosas de esta orden.

Al regresar a la ciudad nos indican que el mejor lugar para comer es detrás de la catedral, lo curioso de esta indicación es que el nombre del restaurante y la ubicación del mismo es igual, es decir el restaurante más conocido es “Detrás de la catedral” queda precisamente ahí, después de comer trucha a la parrilla y descubrir que significaba comer cuy, decidimos pasear por la ciudad en donde todos los pobladores nos anunciaban que al día siguiente tendríamos la suerte de estar en la feria del domingo.

Mientras tanto era propicio visitar el parque de la identidad un curioso lugar lleno de construcciones de piedra, mini castillos hechos de piedra, se pueden recorrer sin costo alguno.

Al llegar la noche la ciudad se entristece un poco y la luces de algunos Pub no son muy atractivos para limeñitos como nosotros que preferimos guardar fuerzas para recorrer la laguna de paca y hacer compras en la feria del domingo.

Despertamos entusiasmados rumbo a nuestro primer Tour del día el destino la laguna de Paca, los guías improvisados después de recitar de memoria las dimensiones de la Laguna nos cuentan que la leyenda indica que en el fondo de ella, se encuentran los tesoros que los incas prefirieron dejar hacer en la laguna a que se los llevaran los españoles, cosa que provoca que mas de un turista quiera lanzarse a buscar.

Al regresar a la ciudad nos dimos con la sorpresa de que la feria del domingo, ya estaba instalada y no es mas que una versión mas autóctona de un mercado de Lima, decidimos ir al pueblo de Ingenio en donde pudimos comer las mejores truchas que jamás habíamos probado en nuestras vidas y aprovechamos para visitar el zoológico donde tampoco pudimos pagar el costo de estudiantes, cosa que en ese momento ya no nos sorprendió, lo sorprendente fue que el guía que se presentara ante nosotros era un niño de nueve años y nos dijera que se encargaba de guiarnos por el módico precio de 5 soles, oferta que no pudimos rechazar, fue el Tour mas gracioso que hemos presenciado pues era admirable la memoria del pequeño cuando describía, cada tipo de trucha y las nombraba hasta por su nombre científico, luego de almorzar con nuestro encantador guía, tomamos la decisión de regresar a Lima.

Nuestro guía nos dijo que si queríamos ir de compras para llevar lindos recuerdos debíamos pasar San Jerónimo de Tunan, pueblo de orfebres en donde uno tiene la posibilidad de comprar joyas a muy bajo costo y hechas con la plata de la mejor calidad, cosa que hicimos sin pensarlo dos veces, recorrimos la mas de 15 joyerías en donde vimos diseños que nada tienen que envidiarles a las mas renombradas de Miraflores, en lo que plata se refiere.

La despedida Huancayo nos la dio un pequeño pueblo de tejedoras en donde conocimos a unos señoras que se están preparando para empezar a exportar sus artesanías fuera nuestro país, al ver esas miradas de esperanza y de ganas de sacar el nombre del Perú adelante no importo volver a chocarnos con la contaminación de la Oroya o ver una vez mas los relaves que deja la minera en cada pueblo de nuestro país en donde extraen mineral.

Lo importante es saber que tenemos bellezas por conocer a seis horas de Lima y que sin un gran presupuesto puedes comer las mejores truchas y tocar la nieve como soñábamos de pequeños.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Los MATADORes visitaron la "Ciudad Blanca"


Eran las once de la noche del último 29 de agosto en Arequipa, y el Jardín de la Cerveza Arequipeña abría sus puertas para recibir a un grupo de extravagantes argentinos que visitaban nuestro país después de un año: eran los Fabulosos Cadilacs, que pisaban la ciudad blanca para realizar un espectacular concierto.

Los gritos de la fanaticada sureña no se hicieron esperar cuando una fila de cincuentones ingresó al escenario de la cabeza de Gabriel Julio Fernández Capello, más conocido como Vicentico, quien iniciaba el concierto vistiendo un sastre negro y mostrando una seriedad impermeable en el rostro.

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Por más de cuarenta minutos los argentinos tocaron una tras otra, canciones de su último disco “La Luz del Ritmo”. Decidieron descansar un momento pero a los 5 minutos el escenario se iluminaba nuevamente esta vez, para disfrutar del tan esperado “Matador”, tema que les diera éxito y reconocimiento mundial hasta la actualidad.

A partir de ahí, la historia del concierto se escribió sola, o la podían describir los coros y la algarabía de los miles de fanáticos apostados esa noche. Pero el movimiento no era sólo fuera del escenario, en el backstage todo un grupo humano estaba atento a los detalles para atender las peticiones de los visitantes argentinos.

Aquí, doce comodísimos camerinos los esperaban, algo pocas veces visto, pues la costumbre es preparar como máximo un par de camerinos cuando se trata de un grupo grande de artistas.

Los “Ches” se pusieron exquisitos, exigieron que su espacio se mantenga muy aparte del de los demás artistas, y que nadie – absolutamente nadie- ose molestarlos. Exigentes resultaron los argentinos y eso que ya no están en su época dorada.

Entre otra de sus extravagancias pudimos observar un play station y dos televisores de 24 pulgadas, parece que estos cincuentones todavía tienen el alma de niño.

También pudimos observar un mini restaurante con cinco mesas y dos mozos quienes estaban a su total disposición. El menú, según nos informaron los organizadores, era bastante variado. Por un lado, el popular Vicentico había solicitado una lista bastante natural, con alimentos bajos en grasas y mucha fruta.

El resto de grupo también solicitó mucha fruta, además de un extenso bufet de comida variada. Pero lo más extraño fue que pidieron una casa para el mejor amigo del hombre, un perro. Definitivamente un integrante más del grupo.

12:30p.m. y el show llegó a su fin y los espectadores ya habían bailado al ritmo de sus más populares temas como “Mal Bicho”, “Vasos Vacíos”, “Carnal Toda La Vida”, por mencionar las más conocidas. Pero mientras las luces del escenario se apagaban, estos Fabulosos se alistaban para iniciar lo que sería su verdadera jornada nocturna.

El grupo entero y todo su staff se alistaban para un “after party” que se había preparado para ellos y los invitados que ellos escogieran cuál bufet del menú arequipeño más exquisito. Es así que los argentinos, se dieron el lujo de seleccionar a las más guapas arequipeñas e invitarlas a ser parte de su reunión detrás del escenario, en donde desfilaron al final de la puesta.

Sólo faltaba el popular Vicentico, quien según los organizadores, a penas terminó el show, salió disparado rumbo al aeropuerto para tomar su vuelo de regreso a Lima.

Muchos vibraron en la noche de estos excéntricos músicos, que al parecer disfrutaron más fuera que dentro del escenario ya que finalmente la mayoría del público arequipeño se quedó con la sensación de que a los “Ches” les faltó ponerle “rocoto” a su presentación, y es que si en algo se caracterizan en esta hermosa ciudad, es de no dejarse impresionar por cualquier foráneo.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Una inyección de esperanza infantil

Por Fátima Flores

Pelo Madueño Estuvo en Arequipa y dio sorpresa a niños trabajadores, cuando los visitó el colegio José María Arguedas, beneficiario del programa Proniño de la Fundación Telefónica

En el Perú, la educación infantil parece no ser cosa seria. El último informe del Sistema de Información Regional sobre Trabajo Infantil (SIRTI), revela que en la actualidad son cerca de 2 millones los niños que trabajar y gran parte de ellos dejan la escuela para buscando la oportunidad de obtener dinero.


Lamentablemente, muchos de estos niños no encuentran o no tienen otra alternativa que salir a las calles a vender sus ilusiones y esperanzas. El fin de semana pasado estuve de visita en Arequipa y aquí me encontré con el irreverente Pelo Madueño quien estaba a puertas de realizar un concierto como clausura de las fiestas por el 152 aniversario de la “Ciudad Blanca”.

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Me llamó la atención que Pelo, incluyera dentro de sus actividades la visita a un colegio de educación primaria, José María Arguedas, pues no encontraba mucha relación entre esta visita y el concierto.


Sin embargo él me contó que su visita a este colegio era parte del programa Proniño de la Fundación Telefónica, por el cual él llegaba a compartir con estos niños su experiencia como artista y a brindarles un momento de felicidad.


En este lugar, gran parte de los niños, pasan sus días entre las clases y el trabajo que realizan buscando ser un apoyo más en su hogar. Según nos detalló el presidente de la ONG CEDER, Oscar Ordoñez Palomino, el 35% de ellos vive en familias disfuncionales, ya sea con su padre o madre.


Si algo llamó mi atención, fue ver la experiencia que Pelo y los niños se llevaron esa tarde del 28 de Agosto. Me acerqué al extravagante artista y me aseguró que esta fue una experiencia única, “compartir con los niños y contestar todas sus preguntas era algo que en definitiva nunca olvidaré”


Lo curioso de todo esto, es que cuando Pelo llegó, junto con el vocalista de una banda de rock local llamada Apuman, los niños estuvieron tranquilos y es que muchos –por no decir la mayoría- no los conocían. Sabían que ambos eran cantantes, pero no sabían mucho de su recorrido musical.


Sin embargo, a penas Pelo se dirigió a ellos, pude observar algunas sonrisas, unos se mostraban tímidos por las cámaras de los periodistas que los enfocaban, otros en cambio jugueteaban y sacaban sus más jocosas muecas.


Debe ser extraño para ellos, ver luces enfocándolos y extraños intentando acercarse, mientras que en su día a día la historia suele ser muy diferente. Intenté acercarme y no quisieron hablar, intenté preguntarles si les gustó la visita que les estaban haciendo; algunos alcanzaron a mirarme de reojo y decirme que sí, que se encontraban felices, pero la mayoría huyó apenas acercaba el micro.


Sin embargo intenté descifrar qué significaba esto para ellos, y no fue necesaria ninguna respuesta, pude notarlo en sus ojos y en esos dientecitos medios amarillentos que se dejaban mostrar de par en par.


Estaban contentos, no por quién había venido a visitarlos, sino tan sólo por el hecho de que estén ahí, los visiten, conversen con ellos y los hagan sentir parte de esto que llamamos sociedad.


El presidente de CEDER, que está a cargo de los colegios que son beneficiarios del programa Proniño de la Fundación Telefónica, nos contó que “en principio los niños veían estas iniciativas como un regalo y ahora lo ven como una oportunidad. Una oportunidad de mejorar, de un futuro mejor, de que ellos sean vistos y reconocidos”.


La tarde se acababa y Pelo tenía que dejar el colegio, era la hora de los autógrafos y todos se abalanzaron sobre él. Ese día se fue del colegio José María Arguedas, pero algo me dice que se quedó en la mente de todos los niños que tuvieron la oportunidad de compartir con él.