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lunes, 16 de noviembre de 2009

En defensa de la Tigresa

Por Gonzalo Silva Infante

Se supone que cuando un periodista va a entrevistar a alguien, se sugiere que el entrevistador se empape de toda la información posible sobre su interlocutor. Así podrá hacerle preguntas pertinentes, descubrir cosas que cree que pueden ocultar, desarrollar un tema que pueda parecer simpático, incluso conocer un poquito más a la persona.


Jaime Bayly y Beto Ortiz, dos de mis favoritos, pareciera que no hicieron la tarea antes de entrevistar a “La Tigresa del Oriente”. Estoy seguro de que no han entrado a su blog o a su página oficial para quedarse unos minutos por ahí, viendo sus videos, leyendo sus posts, que nos cuentan quién es Judith Bustos.


Aunque tenga no sé cuántos años (tiene muchos de seguro), es más ingenua que la protagonista de la canción “Fabricante de mentiras”, esa incauta que le entrega, casi sin darse cuenta, su virginidad al casanova experimentado. Ya, igualita a la Tigresa, que nunca buscó la fama, que solo quería cantar y que no comprendía por qué la llamaban desde el extranjero, incluso, para firmar contratos. Ella solo quería cantar.


Hay que viajar un poco por el interior del país para tener un esbozo de cuál es la idiosincrasia de nuestro compatriotas. Hay que tener un poco de sensibilidad, también, para sorprenderse con las ideas tan puras, tan limpias de ambición y tan llenas de fe en lo que uno hace para poder entender a Judith.


¿Judith o Tigresa?, ni ella sepa, probablemente, quién es. Parece que no puede concebir que no la comprendan, que es una simple maquilladora y si se convierte en la Tigresa es solo para alegrarle las vidas a los demás. Ella cree en sí misma, ella sí concibe esa idea. Pero lo más inteligentes, los líderes de opinión pública, sin ser malos, sin querer hundirla, se terminan aprovechando de su nobleza, de su desdoble de personalidad, que no es un síntoma de locura, que no es esquizofrenia, y sin que ella se dé cuenta, de nuevo se burlan de la señora.


Es como si te fueras a un país en el que no hablan tu idioma, en el que no entiendes nada. De pronto, una persona se acerca y te empieza a hablar, de buenas maneras de repente, pero a cada palabra que dice, se sonríe y la gente que está a los alrededores suelta, cual cacatúa, sonoras carcajadas. Sabes que se burlan de ti aunque no sepas cómo ni por qué, y te defiendes pues, es el instinto de supervivencia que tenemos todos, los animales sobre todo, la Tigresa, claro.


Es recomendable leer la carta abierta que escribe tras su pelea con Ortiz. Aunque no tenga razón en acusarlo de mellar su imagen porque, ciertamente, el buen Beto no dijo que esté loca o dio un juicio (ficio) moral acerca de quién es Judith Bustos, en esa carta –en la que se debe leer sin el complejo de corrector de ortografía que muchos tenemos- vamos a descubrir a la verdadera mujer que puede encontrarse detrás de la Tigresa o de Judith, que también se convirtió en un personaje público y, aunque esa no haya sido la idea original, ya lo hizo.


Es muy probable que todos nosotros (ilustrados, que han pasado por un buen colegio, una universidad, que leen mucho, como esta revista) hayamos escrito una carta cuando teníamos 7, 8 ó 9 años, o la edad suficiente para todavía creer en este mundo. Si pudiéramos encontrar esas cartas (a Papa Noel, a la chica que te gustaba, a tu papá para pedirle perdón porque jalaste un examen, a tu abuelito que falleció esa tarde o a Santa Rosita el 30 de agosto), si las pudiéramos releer, compararla con la carta abierta de Judith, entonces comprenderíamos que alguna vez fuimos inocentes y que lo único que queríamos era decir lo que sentíamos, sin complejos, con la más tierna sinceridad que alguien haya visto jamás, con los errores ortográficos propios de la edad, cómo no.


Si pudiéramos leer eso nos sentiríamos mal por habernos burlado de una mujer que solo quiere ser feliz.


lunes, 9 de noviembre de 2009

“UNA MOCHILA AL HOMBRO Y LAS GANAS DE LO INCIERTO.

Testimonio de un viaje, realizado por Glenda Huerto Vizcarra (23), en donde el itinerario es nuestro interior.

Por César Caballero

“Que difícil esto de ponerse a contar una vida o un solo viaje” nos dice Glenda, estudiante de antrpologia de la PUCP, quien aún no se había atrevido a procesar todo lo que sucedió y lo que significo lanzarse a esta aventura por tierras lejanas”.

Hay una canción que me hace recordar cómo empezó toda mi travesía, es algo así como “I can see you’re out of asses...” (Puedo verte sin un As). Sin saberlo o quizá sabiéndolo, mi vida llegó a un punto donde los ases se acabaron o nunca estuvieron en mi mano. Recordando hoy, esa fue una de las razones que me motivó a aplicar para una beca a Japón. Si bien se puede decir que a veces una hace las cosas por hacerlas, siempre hay una razón oculta.

El viajar a Japón no fue solo una experiencia para conocer una realidad distinta y distante sino también para hacer un insight (visión interna) en mi vida.

Todos se preguntarán ¿Cómo lidiar con un país del cual conoces tan poco y del cual no manejas su idioma? Ese creo que fue el reto, fueron dos niveles de conocimiento, compenetrados y complementarios. Aprendí desde lo más elemental, a usar los Hashi (palitos) y comer sushi y sashimi. Hasta lo más complejo e importante como sus costumbres culturales.

A medida que pasaba el tiempo se armaba el rompecabezas: las piezas cobraban. Obviamente comenzar de cero con el idioma, nos dimos cuenta que más aprendíamos cuando estábamos fuera de los salones de clase. Es que al comenzar lo primero que te enseñan son los modos formales, demasiado formales de hablar mientras que en el mundo real, la situación es otra.

En una de las excursiones que tuve con la universidad pise por primera vez un templo japonés, sin zapatos obviamente, el sentimiento fue entre estremecedor y paz infinita. Al separarme un poco del grupo escuché unos pasos sigilosos, una gran fila de monjes se desplazaban en mi dirección. Fue como una brisa tranquila que pasó por mi costado. En ese momento no conoces mucho de la religión japonesa, de los templos, de la vida en ellas y el interés surge -lo comienzas a entender en otro nivel-. Al siguiente templo que vas, ya no lo haces con tanta curiosidad turística, lo haces con cierto respeto y te amoldas a las reglas, a los saludos, como si se volvieran parte de ti.

Te vuelves parte de, pero a la vez sigues siendo diferente, eres un alíen con tarjeta de identidad. No importa si dominas el idioma o no, siempre serás el otro. Increíble la reticencia a reconocer que por más extranjero que fueses puedes hablarles en su mismo idioma. Yo no tuve ese problema porque mi nivel era elemental y, es más, me alegraba que me hablaran o en inglés o en castellano porque por alguna razón entraba en pánico cada vez que alguien se dirigía a mí en Nihongo (idioma japonés; Nihon: Japón- Go: idioma).

Bueno tuve la oportunidad de viajar dentro como fuera del país nippon. Conocí Okinawa, Tokyo, Hiroshima, etc. Y tambien fuera, el primer destino fue China. Con este país hay toda una historia detrás que se remonta hasta mi infancia y esa alternativa se presentaba como la oportunidad perfecta de concretar un sueño y conocer otra realidad. Ese viaje lo hice con dos amigos sudamericanos: el trío de latinos que salió a conquistar la Gran Muralla China. El viaje lo hicimos en ferry y ¡que increíble! Por más que haya sido un viaje de 2 o 3 días fue también una oportunidad para conocer gente linda.

Al menos comparado con Japon. Llegar a Shanghái fue reconectarme con mi esencia limeña. Era un caos total. Un desorden particular que se me era extrañamente familiar. Ubicarme dentro de la ciudad fue más fácil de lo esperado. Shanghái es una ciudad portuaria por tanto con gran contacto al mundo externo, mucho turismo, a todas luces se presentaba como una urbe cosmopolita en ebullición. Como si desesperada despertara y se diera cuenta que la mayor parte del día se le fue. Fue curioso pasar de algo más parametrado, cuadriculado como Japón a una china un poco desordenada.

El viaje en tren, varios en realidad, fue muy interesante. Me sorprendió no sé si la amabilidad pero si la facilidad con la que los chinos bajaban sus murallas. Te dejaban acercarte, sí, te reconocían como extraño pero esa extrañeza les resultaba divertida e interesante.

Además de Shanghái, la meta era pasar por Xian y ver a los hombres de Terracota y de ahí saltarnos a Beijing, la gran muralla y conquistarla, y Suzhou también conocida como la Venecia del Oriente. Tuvimos suerte, yo lo considero suerte, el día que llegamos a Beijing fue el día de mi cumpleaños y estaba a unos minutos de cumplir el sueño anhelado. Es que la vida es eso, sueños por realizar y sueños realizados, en tu capacidad por mantenerlos y estar dispuesta a lo nuevo y desconocido. Lamentablemente el mundo es tan grande, y la vida tan corta, que hay que aprovechar cada oportunidad.

El 28 de diciembre estuvimos subiendo la Gran Muralla, decidimos recorrer los 10 km, el recorrido más largo. Fue espectacular llegar ahí porque la noche anterior había nevado ¿Te imaginas presenciar esa maravilla nevada? Las palabras se me fueron, el frío no importó. Bien abrigados decidimos tomarla y aproveche cada segundo, lo respire y lo viví. Claro, extremadamente cansada al final, pero con la sensación más grata del universo. Había tramos que literalmente eran en vertical, 90°, tramos con las paredes laterales caídas y un viento que era capaz de hacerte volar lejos: fue EL Reto.

Ese viaje a china, marco un antes y después, es como si luego de haber llegado hasta allá, todo era posible. De por sí me encanta conocer nuevos lugares, gente nueva, estar inmerso en otras realidades, ser parte de ello o al menos tratar y a partir de ahí el planear viajes a futuro estuvo a la orden del día. Si alguien me preguntara qué es lo que podría asociar yo al vivir, pues sería una mochila al hombro y las ganas de lo incierto. Es la vida misma.

De vuelta a Japón, en un abrir y cerrar de ojos me hallaba preparando un último viaje. El Sudeste asiático e India serian los elegidos. Aún sin creerlo, los trámites de visa salieron, los pasajes comprados y pronto fue momento de decir adiós. Pronto me encontraba dirigiéndome hacia Thailandia, con una amiga chilena planeamos una posible ruta, pero siempre teniendo en cuenta las diversas posibilidades y la mente siempre abierta a lo que pudiera suceder.

Trazamos nuestra ruta desde Bangkock, capital tailandesa, luego subiríamos por el norte para cruzar a la República Popular Democrática de Laos, ese cruce fue espectacular porque lo hicimos en 2 días vía el rio Mekong. Hicimos una parada en la noche en un pueblito donde la luz se cortaba a las 10 pm. Entre lluvia y barro descansamos ahí para partir a la mañana siguiente. Sobre todo Laos me gusto mucho por el paisaje, muy parecido al Perú, sobre todo la zona de la selva, algo tropical. La gente muy parecida y tambien muy amable.

Cambodia. Una vez ahí, la meta final era ir a los templos de y en efecto, ¡lo es!
De nuevo en Thai nos dirigimos a Cambodia, en donde sentí un choque muy grande, bueno el idioma sí, pero más fue el nivel de pobreza o las situaciones de pobreza que se generan en torno a una actividad productiva como el turismo. Aquí la presencia de infinidad de niños que te pedían dinero era increíble. Pero lo sentías mucho más por el contacto físico, no era pedir de lejos y extender la mano, era acercarse y tocarte tanto niños como mujeres que ofrecían servicios como masajes o que se yo en las zonas de playa.

Al llegar a los templos Ankor, una de las grandes maravillas, y sobre todo ver el amanecer en uno de ellos, nos volvió a animar y sí que lo hizo. Luego partimos con dirección a la capital Phnonpen y lo que más me llamó la atención fue el pasado histórico, que no es tan pasado. La época de Khramer Rouge, de conflicto armado, fue una época donde toda la población fue reubicada al campo y al cultivo de arroz. Quizá ese fue uno de los momentos donde me sentí impotente de nuevo y piensas en los errores que no aprendemos.

Seguimos nuestro rumbo y cruzamos a Vietnam. Lo recorrimos de sur a norte, yendo por toda la costa y haciendo paradas en determinadas ciudades. Llegamos a la capital de este país, Hanoi, en donde había todo un caos de motos, bicicletas, vendedores ¡todo! Fue intenso e interesante. Con la comida no tuve ningún problema, todo es apetecible y eso de probar lo local es parte de la experiencia, es una forma de conocer también, y es muy satisfactoria. Con el idioma, básicamente fue el inglés, aunque me sorprendió la habilidad de los vendedores de saber al menos algunas frases en varios idiomas. Ingenuas, creyendo no ser entendidas con el español más de uno nos sorprendió respondiendo las dudas que teníamos. La gente local quizá por el estar acostumbrados al turismo es muy receptiva y lo bueno es que es curiosa también, lo que te da una entrada a poder conocerlos.

El último destino de aquel viaje fue India. Un país demasiado grande para los 10 días que planeamos. Nuestro objetivo principal fue concentrarnos en el triangulo dorado: Nueva Delhi, Agra y Jaipur. En Delhi, el contacto con la gente local, la comida, la forma de ser fue muy directa. Nos trataron como en casa. La comida una exquisitez total y el reto ahí fue comer con la mano. Hasta el yogurt, todo una hazaña. A pesar de su pobreza más que evidente, es un país hermoso.

El Taj Majal, era un punto obligatorio en nuestro recorrido. Impresionante a simple vista, de cerca te deja sin aliento. Está rodeado de zona agreste en su mayoría, fuera del mausoleo es la India caótica, de colores vivos y mujeres bellas usando saris (vestimenta hindú). Me sorprendió la variedad de cosas que puedes comer sin necesariamente alimentarte de carne. También me lleno por completo los cantos de las diversas mezquitas, todos al unisonó, fue como estar sumidos dentro de estas ondas ¡Increíble! Con el idioma, no hubo problema pues a pesar de tratar de hablar en hindi ellos me respondían en inglés.

Por último, pero no menos importante en nuestro recorrido, visitamos el museo-casa de Gandhi, es todo un proyecto el que se viene realizando ahí, muy interactivo, con la participación de muchos jóvenes. Así como también la casa de Indira Gandhi, toda una familia llena de tragedias, pero que murieron luchando por ideales inquebrantables dignos de ejemplo.

Así he resumido de alguna manera toda esta travesía, según yo bien vivida. Donde reí, lloré, amé, me sorprendí, conocí distintas realidades, personas que marcaron mi vida y situaciones que ahora no paso por alto. Fue una etapa donde me di cuenta que el mundo por más complejo que fuera era el mundo donde me toco vivir y que hay que hacer algo. Y no sé si cambiada o no, pero regresé sin querer regresar, fue difícil porque de alguna manera sentía que aún no era el momento de volver a mi hogar. Es como si en el volver me hubiera perdido nuevamente y parte de mi alma no regresara del todo. Alguien me dijo que cuerpo y alma no regresan al mismo tiempo, y creo que es cierto ¿Qué más puedo decir? Soy feliz porque ahora lo tengo más claro, sé que es lo que me hace feliz y ando en eso, construyendo y confabulando para que eso suceda, hay días que cuestan más que otros, pero si no se vencen algunas batallas se vencerá la guerra al final, ¿no?

El Huracán que azotó Lima por una noche



“Una herida mortal por cada momento de gloria del que podamos disfrutar” – Enrique Bunbury (El Club de los Imposibles)


Por Víctor Núñez


Un cigarrillo y un café esperaban la entrada del buen Enrique. Muchos amores, muchas decepciones y mucho idilio. Para cuando el ex vocalista de Héroes del Silencio entró al escenario, ya todos sabían que se venía un torbellino de sentimientos encontrados.


El concierto fue programado para las 9 de la noche. A esa hora las colas seguían formándose afuera del Monumental de Ate. Melenudos con cabellos cada vez más largos conversaban sobre lo que sería la velada, al mismo tiempo que destapaban una lata más como para contrarrestar el viento intruso que calaba en los huesos.


Los infaltables re-vendedores te ofrecían por 35 soles ver el sudor de Bunbury de cerquita y tomarle un sinfín de fotos para tu álbum personal que de seguro será publicado en Facebook.


“Peruanos y peruanas, de verdad es un placer estar con ustedes… cabrones” bramó el Huracán a las 9.10 de la noche, para luego darnos la bienvenida al 'Club de los Imposibles', tema que abrió la velada. Y es que todos los presentes teníamos algo de imposibles, aquellos seres que aún se aferran al calor de un amor, a la sensibilidad humana.


Su voz portentosa hacía retumbar a los corazones afligidos y golpeados por un amor que pudo y nunca fue. Hubo un momento que pudimos decir que no, que lo sentimos nos debimos confundir (Sácame de aquí).


La marea humana no dejaba de corear “Enrique” luego de cada canción, mientras se alzaba pancartas y se ondeaban las camisetas blanquirrojas que alguna vez hiciera famosa el “Chorillano” Palacios. La siguiente pista fue “La Señorita Hermafrodita” para el deleite de los más bailarines, quienes se lanzaban al ruedo de la explanada.


¿Vale acaso la pena mencionar que el frío estaba cada vez más presente en pleno concierto y que los estornudos se hacían más frecuentes? No, porque Bunbury se encargó de aplacar eso y más. Las canciones de Bunbury son para el hombre que sufre, el hombre común, el hombre mediocre que siente sus penas visceralmente.


Temas como “Canto (el mismo dolor)” incentivaron a un coro de los asistentes generando una sentimiento melancólico entre los asistentes, al mismo tiempo que, cual concierto noventero, se encendían los celulares en un mar de lucecitas blancas.


Como dicen, el Perú tenía una herida de 13 años con este cantautor. Una deuda para ser más exactos. Fue este lapso de tiempo en el que Enrique se ausentó del suelo peruano, después de tantos avisos que anunciaban su regreso. “Pero para nosotros hoy es un día feliz, hoy es un día en el que nos quitamos una espina” afirmó el cantante de “Apuesta por el Rock and Roll”, uno de sus himnos más ovacionados.


Como todo fenómeno que viene y arrecia, este Huracán se fue dejando un caos y desconcierto total. Los riffs atronadores de las guitarras eléctricas se callaban a medida que Enrique decía: “Muchas gracias a todos. Hasta siempre” en tres ocasiones. El epílogo se dio para el goce de la gente con “La Chispa Adecuada”, de su época en Héroes del Silencio.

lunes, 28 de septiembre de 2009

PARA CONOCERTE MEJOR

Por César Caballero

Es sábado por la noche. Preparativos: un duchazo, la elección de vestimenta apropiada –no aparentar que nos preocupamos mas de lo usual-, verificar los accesorios necesarios, en el caso de las mujeres, y cerciorarnos que tenemos las llaves, la billetera y el celular, en los hombres. Todo esta listo para entregarse a la noche y a las oportunidades de la vida. Cupido trabaja las 24 horas y en especial los fines de semana.

El lugar de encuentro se decidirá de muchas formas. Para los más tecnológicos y detallistas la búsqueda de estos será por La Internet, donde los lugares más rankeados y con los mejores comentarios en algún blog influenciaran en su elección. Para otros, más confiados en su suerte, el lugar de elección ira fluyendo de acuerdo a los ánimos y dinero disponible. Sea el lugar que fuese, todos estos sitios nos ofrecen un espacio en común, en el que las relaciones amicales van y vienen a la orden del día y en donde nosotros establecemos las reglas de juego.

El primer paso

Misma película, ponemos en acción nuestros dotes ligueros. Muchos, haciéndonos los locos, nos acercamos a la chica de nuestro interés como si perteneciéramos a su grupo, otros -más elegantes- ofrecen cockteles o piqueos para conseguir acercarse directamente. Sin rodeos o con ellos, todos intentamos acercarnos, conocer a otros, hacer nuevos “amigos” y hasta conseguir parejas.

El primer paso sólo lleva al segundo y éste se da si es que hubo química o si se dio un “click”. Este paso consiste en seguir en contacto con esta persona de nuestro interés, en tiempos casi prehistóricos solo bastaba con obtener el teléfono de la persona, por medio de tarjetas de presentación o con apuntes en servilletas. En cambio, ahora, en tiempos modernos, las llamadas telefónicas casi están en un segundo plano y hasta a veces pueden ser consideradas como alternativas invasivas. Es casi imposible contentarnos con obtener solo el número de teléfono.

Nuestro primer contacto será por medio de alguna de las alternativas que nos ofrecen las nuevas tecnologías: correos electrónicos, cuentas en redes sociales, blogs y más. Algunas veces estar pendientes de todos estos nos aturdirán y mucho peor si es que estamos muy interesados –por no decir ansiosos- en saber sobre la otra persona. Abrir una cuenta de correo electrónico tras otra o llenar el escritorio de la pc con las páginas del facebook, twitter, hi5 y más, serán pan de cada de día en esta dinámica virtual por conocer o seguir conociendo a la persona ideal.

Lo ideal es tomar apunte de al menos una cuenta de correo y el nombre con el que se podrá buscar a esta persona en el facebook o en alguna otra red social de moda. Ya con estos no hay pierde, nos podremos comunicar con esta persona de una y mil formas. Importante entonces: no olvidar llevar una pequeña agenda o saber utilizar la agenda del celular.

Estar In o Out

Para los que nacimos en la era de la revolucionaria Internet es muy natural relacionarnos con otras personas por medio de estos espacios. En cambio, para otros –un poco mayores de seguro-, así les cueste, tendrán que adaptarse a los cambios o mejor dicho a lo nuevo. Contar con todas estas alternativas de comunicación te pone en la lista, es decir, estas In, mientras que si no cuentas con nada de esto puede que seas expulsado –y de seguro pasará- del sistema de emparejamiento actual, lo mejor es no obtener la condición de Out.

Aparecer en el mapa es aparecer cuando escriban tu nombre en algún buscador de la Internet o dentro de alguna de las redes sociales más conocidas. Estar In o Out es existir virtualmente y existir en el ciberespacio te pone en la mira de esas personas que nos interesa que nos conozcan. Así que hay que estar al tanto de todo lo nuevo que salga en la Internet. En el peor de los casos si alguien se nos adelanta y nos menciona que nos buscará en alguna nueva red social, lo mejor será decir que si somos usuarios y apenas terminada la fiesta correr a nuestras casas y crearnos dicha cuenta.

Todo esto nos hace pensar en que este fin de semana y los futuros nos quedarán cortos, pues ahora nuestras relaciones personales están divididas -y encontradas a la vez- en dos espacios: el ciberespacio y el espacio físico. Así que a revisar todas nuestras cuentas y cerciorarse que al igual que queremos estar presentables para una fiesta lo estemos también en nuestras cuentas. Es hora revisar los correos del día.

Los MATADORes visitaron la "Ciudad Blanca"


Eran las once de la noche del último 29 de agosto en Arequipa, y el Jardín de la Cerveza Arequipeña abría sus puertas para recibir a un grupo de extravagantes argentinos que visitaban nuestro país después de un año: eran los Fabulosos Cadilacs, que pisaban la ciudad blanca para realizar un espectacular concierto.

Los gritos de la fanaticada sureña no se hicieron esperar cuando una fila de cincuentones ingresó al escenario de la cabeza de Gabriel Julio Fernández Capello, más conocido como Vicentico, quien iniciaba el concierto vistiendo un sastre negro y mostrando una seriedad impermeable en el rostro.

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Por más de cuarenta minutos los argentinos tocaron una tras otra, canciones de su último disco “La Luz del Ritmo”. Decidieron descansar un momento pero a los 5 minutos el escenario se iluminaba nuevamente esta vez, para disfrutar del tan esperado “Matador”, tema que les diera éxito y reconocimiento mundial hasta la actualidad.

A partir de ahí, la historia del concierto se escribió sola, o la podían describir los coros y la algarabía de los miles de fanáticos apostados esa noche. Pero el movimiento no era sólo fuera del escenario, en el backstage todo un grupo humano estaba atento a los detalles para atender las peticiones de los visitantes argentinos.

Aquí, doce comodísimos camerinos los esperaban, algo pocas veces visto, pues la costumbre es preparar como máximo un par de camerinos cuando se trata de un grupo grande de artistas.

Los “Ches” se pusieron exquisitos, exigieron que su espacio se mantenga muy aparte del de los demás artistas, y que nadie – absolutamente nadie- ose molestarlos. Exigentes resultaron los argentinos y eso que ya no están en su época dorada.

Entre otra de sus extravagancias pudimos observar un play station y dos televisores de 24 pulgadas, parece que estos cincuentones todavía tienen el alma de niño.

También pudimos observar un mini restaurante con cinco mesas y dos mozos quienes estaban a su total disposición. El menú, según nos informaron los organizadores, era bastante variado. Por un lado, el popular Vicentico había solicitado una lista bastante natural, con alimentos bajos en grasas y mucha fruta.

El resto de grupo también solicitó mucha fruta, además de un extenso bufet de comida variada. Pero lo más extraño fue que pidieron una casa para el mejor amigo del hombre, un perro. Definitivamente un integrante más del grupo.

12:30p.m. y el show llegó a su fin y los espectadores ya habían bailado al ritmo de sus más populares temas como “Mal Bicho”, “Vasos Vacíos”, “Carnal Toda La Vida”, por mencionar las más conocidas. Pero mientras las luces del escenario se apagaban, estos Fabulosos se alistaban para iniciar lo que sería su verdadera jornada nocturna.

El grupo entero y todo su staff se alistaban para un “after party” que se había preparado para ellos y los invitados que ellos escogieran cuál bufet del menú arequipeño más exquisito. Es así que los argentinos, se dieron el lujo de seleccionar a las más guapas arequipeñas e invitarlas a ser parte de su reunión detrás del escenario, en donde desfilaron al final de la puesta.

Sólo faltaba el popular Vicentico, quien según los organizadores, a penas terminó el show, salió disparado rumbo al aeropuerto para tomar su vuelo de regreso a Lima.

Muchos vibraron en la noche de estos excéntricos músicos, que al parecer disfrutaron más fuera que dentro del escenario ya que finalmente la mayoría del público arequipeño se quedó con la sensación de que a los “Ches” les faltó ponerle “rocoto” a su presentación, y es que si en algo se caracterizan en esta hermosa ciudad, es de no dejarse impresionar por cualquier foráneo.

lunes, 21 de septiembre de 2009

El Verdadero Viaje


Por César Caballero

¿Por qué no accedemos a uno de esos programas de Work and Travel? Fue la primera pregunta que se hicieron un grupo de amigos de la universidad y que puso ese bichito en ellos animándolos a emprender este viaje a la tierra del tío Sam. La experiencia de viajar por vacaciones, vivir solos por unos meses, tener un trabajo en un resort de cinco estrellas -por cierto, con un salario nada despreciable de 9 dólares la hora-, practicar deportes de aventura y hasta enamorarte -por unos meses- de personas de otros países fueron los principales comentarios tentativos que los sedujeron.

La búsqueda

Lo primero era encontrar quién los lleve. Eso no fue muy difícil, pues muchas empresas ya los habían invadido con publicidad a la entrada de la universidad o saturado de correos electrónicos, en donde los invitaban a acceder a su página Web en la Internet. Todas estas los invitan a participar de charlas informativas, con el fin de que perciban la gran oportunidad que se les presenta, en la cual ofrecen el mayor esfuerzo para que consigan una oferta de trabajo. La elección del empleo adecuado en el estado perfecto con el clima perfecto no se ve tan lejana.

La realidad

El escenario lleno de pomposidades puede ser otro, pues muchos de los que experimentaron este programa vivieron más de lo pidieron y ganaron más de los dólares que se vinieron a gastar en Lima. El ganar experiencia en este caso no equivalía a pasarla bien todo el tiempo, ni llenarse los bolsillos de dinero, ni tampoco salir a divertirse todos los días. Por un lado, había un compromiso de por medio el cual no habían interiorizado conscientemente.

Ya en USA trabajaron varias horas a la semana haciendo cosas que muchos nunca habían hecho en sus vidas. De hecho, los trabajos de housekeeper (ayudante de hotel), parking (controlador de estacionamiento), dishwasher (lavaplatos), cajero o busser (limpiamesas) no eran tan simples como alguna vez lo imaginaron, la realización de estos trabajos demandaba más esfuerzo que el de una tarea casera: los empleos más ordinarios del mundo los estresaron.

Por otro lado, hacerse cargo de sus propias necesidades –compra de alimentos enlatados o acartonados, alquiler de casa de madera con techo dos aguas, transporte y uso de lavandería-, los pusieron en aprietos que antes solo eran problemas de sus padres, ahora eran responsables de todo eso.

En esta nueva realidad los caprichos no son bienvenidos, cosas como “no me cae alguien de la chamba”, “la nieve me da frío” o “que todo esta muy lejos” eran situaciones que tenían que aprender a manejar, lo mejor era adecuarse y aparentar ser una persona adulta, al menos hasta regresar a tu país.

“Algo que no espera pisar suelo patrio son las enfermedades” comenta uno de los viajeros, quien cojeaba por un absceso en la pierna y al cual operaron ambulatoriamente. Este recordaba que mientras estaba echado en la camilla durante la cirugía y luego de ella, en el bus camino a casa, se le hizo extraña toda esa situación, pues en otra realidad –su realidad en Perú- su familia hubiera estado ahí y no hubiera tenido que esperar, en la intemperie, una hora a que pase el bus para ir a su casa. Las realidades eran distintas y quejarse o llorar no servía de nada, tenían que afrontar su sino.

Emociones alteradas

En este viaje se experimenta un sinfín de situaciones, en donde se abandonan las burbujas personales y se enfrentan nuevas realidades. Muchas experiencias gratificantes y algunas no tanto alterarán sus emociones transformando su visión del mundo.

Situaciones como trabajar la noche de navidad, dormir en sofás o tener cenas frías hizo que estos viajeros pensaran en todo lo que pasan los que persiguen el famoso sueño americano, en el que dejando todo atrás –familia, amigos, costumbres- pretenden lograr más riqueza de la que ellos podrían tener en sus países de origen; y también los hizo pensar en la soledad de todos los que estaban en su situación. A partir de todo eso se dieron cuenta que la suma de todas esas nuevas experiencias era el verdadero viaje.

Lo peculiar de todo esto es que ya en Lima, con sus familias, sin esos trabajos y cómodo en sus casas tiene ganas de regresar y experimentar de nuevo toda esta travesía, que seria mejor que cualquier manual de vida, si es que lo hubiera.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Desde afuera

Por: Gonzalo Silva Infante


Era el segundo año que se entregaba este premio en el que se reconoce la simpatía de los geek y los no tan por sus blogs favoritos. La cita era en el Centro de Convenciones del María Angola, justo al frente del hotel de 4 estrellas, a las 7 de la noche. Ese fue el error. Siendo viernes no se puede programar un evento, que resultó ser tan solicitado a esa hora, que es punta, que es cuando los chicos de saco y corbata, y las chicas en sastre salen de las oficinas a disfrutar del happy hour. Entonces, tráfico insoportable, de los peores que hay en Lima.


Para llegar a la avenida La Paz se puede entrar por Benavides, o sea, tráfico; llegar por Larco, más tráfico; encima con calles medio rotas todavía era imposible llegar a la hora. Resultado: decenas de personas en la puerta del CC preguntándose por qué están afuera, si están nominados, si acaban de ganar (¡!). Eran 20 premios, 60 nominados, 20 ganadores, pero habían 6 nominados en la calle y 3 ganadores que eran aplaudidos por los otros bloggers. “Estos son aplausos sinceros”, decían los que no entraron. “Gracias, gracias” decía un calvo blogger, ganador de la categoría empresa, con su blog ‘Haga Negocio’.


Sin embargo, aunque ya casi resignados, todavía buscaban entrar. Claro que no necesitaban preguntarse quiénes eran los ganadores. Si son bloggers, también son twitteros; en consecuencia, los BlackBerry estaban a la orden del día. Entre otros, Diego Peralta, uno de los nominados en la categoría blog personal, tomaba una foto con su sofisticado gadget y sin perder el tiempo lo colgaba en su cuenta de Twitter. “Veo que aplicas lo que nos enseñas”, intenté sorprenderlo. No hubo respuesta. Emocionado por poder comunicarse aun en la calle me empezó a enseñar lo que posteaban los otros usuarios, como Jacqueline Fowks. Ahora los profes míos se reúnen en la red y poco en las abandonadas salas de profesores.


Interrumpe su clase práctica personalizada de Periodismo Multimedia para contestar su teléfono celular y decirle a su interlocutor, siempre emocionado, que afuera la gente pugnaba por entrar y que ya había colgado la escena en el Twitter. Contaba que había perdido en su categoría, también, pero la risa no se borraba, qué importaba el premio si él, que es periodista, pero de las nuevas tecnologías, ya había logrado informar, antes que nadie, de la congestión en los 20 blogs.


Uno de los bloggers más representativos, ganador en su categoría, por cierto, era Fernando Tuesta-Soldevilla, quien con ‘Polítika’ ganó en la categoría actualidad. El director del IOP de la PUCP estaba en la puerta, pegadito al vidrio, buscando entrar, aunque sea para salir en la foto de los ganadores. “Tómale foto a él, que es Tuesta-Soldevilla y ha ganado” me reclamaban unas voces. Yo asentía y hacía caso, desde luego.


La estrella, siempre anónima, como cualquier blogger, fue una flaca que sacó su cuaderno, una hoja en blanco y escribió una verdad: “También somos bloggers”. Levantó el improvisado cartel y todos los BlackBerry empezaron a disparar, los celulares de última generación hacían lo mismo, algunos con flash incluido, Yo tampoco dudé en disparar unas cuantas veces.


Al final, con los premios entregados, los que se quedaron afuera tuvieron que conformarse con los brazaletes, que les aseguraba la entrada al tono post-blog, en el Barza Extreme. Ahí, reunidos ganadores y perdedores, seguro habrán comentado sus próximas entradas y los comentarios de sus incondicionales, quienes votaron por ellos, a quienes se deben.

Se realizó la segunda fecha del U-Rock con Los Barraza y Kaliente

Por: Gonzalo Silva Infante


La segunda de las cuatro fechas del concurso de bandas universitarias, U-Rock, organizado por Universia y la Federación de Estudiantes de la Universidad Agraria (FEUA), se realizó en el campo de fútbol de esta universidad y gozó de gran acogida.


A pesar de que ese mismo día Los Enanitos Verdes, por un lado, y Los Fabulosos Cadillacs, por el otro, se presentaban en distintas zonas de la capital, el espacio lució repleto, con grupos muy animados, al ritmo de las diversas bandas que fueron desfilando por el escenario.


El evento empezó a las 2 de la tarde, pero la desilusión se apoderó de los asistentes, pues la cerveza, que estaba programada para que se empiece distribuir a esa hora, no llegó sino hasta las 4 de la tarde; sin embargo, fue con la presentación de Los Barraza cuando el público molinero empezó a gozar del evento.

A pesar de que no es un género que suelan desarrollar en sus actuaciones, el grupo formado por el clan Barraza no pudo ser indiferente a la importancia de los 30 años de Los Enanitos Verdes por lo que, a manera de homenaje, tocaron el famoso tema ‘Cada vez que digo adiós’, lo que fascinó a la audiencia universitaria.

La fiesta continuó con la orquesta iquiteña Kaliente, quienes a las 8 de la noche hicieron su aparición. Luego de tocar los principales temas de moda, entre cumbias y salsas, iban animando al público con los clásicos debates acerca de quiénes son los más fieles, si los hombres o las mujeres, o qué equipo tiene mayor fanaticada, si la U o Alianza Lima.


A las 10 de la noche en punto los organizadores les avisaron a los chicos de Kaliente que el show debía terminar, así que se despidieron y terminaron el espectáculo. Los chicos de la Agraria se retiraron satisfechos y esperando la próxima fecha del U-Rock 2009.


Este evento sirve como impulso para que los universitarios conozcan a las bandas concursantes de este festival. Si bien es cierto no se presentan en directo, los interesados los pueden conocer a través de la página de Universia.

Cabe destacar que entre las bandas es BlackJack la que se perfila como serio candidato a lograr el triunfo, pues su demo ha sido uno de los más escuchados y comentados. El ganador viajará a Madrid, España a concursar con los ganadores de otros países.

Los MATADORes visitaron Arequipa


Eran las once de la noche del último 29 de agosto en Arequipa, y el Jardín de la Cerveza Arequipeña abría sus puertas para recibir a un grupo de extravagantes argentinos que visitaban nuestro país después de un año: eran los Fabulosos Cadilacs, que pisaban la ciudad blanca para realizar un espectacular concierto.

Los gritos de la fanaticada sureña no se hicieron esperar cuando una fila de cincuentones ingresó al escenario de la cabeza de Gabriel Julio Fernández Capello, más conocido como Vicentico, quien iniciaba el concierto vistiendo un sastre negro y mostrando una seriedad impermeable en el rostro.

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Por más de cuarenta minutos los argentinos tocaron una tras otra, canciones de su último disco “La Luz del Ritmo”. Decidieron descansar un momento pero a los 5 minutos el escenario se iluminaba nuevamente esta vez, para disfrutar del tan esperado “Matador”, tema que les diera éxito y reconocimiento mundial hasta la actualidad.

A partir de ahí, la historia del concierto se escribió sola, o la podían describir los coros y la algarabía de los miles de fanáticos apostados esa noche. Pero el movimiento no era sólo fuera del escenario, en el backstage todo un grupo humano estaba atento a los detalles para atender las peticiones de los visitantes argentinos.

Aquí, doce comodísimos camerinos los esperaban, algo pocas veces visto, pues la costumbre es preparar como máximo un par de camerinos cuando se trata de un grupo grande de artistas.

Los “Ches” se pusieron exquisitos, exigieron que su espacio se mantenga muy aparte del de los demás artistas, y que nadie – absolutamente nadie- ose molestarlos. Exigentes resultaron los argentinos y eso que ya no están en su época dorada.

Entre otra de sus extravagancias pudimos observar un play station y dos televisores de 24 pulgadas, parece que estos cincuentones todavía tienen el alma de niño.

También pudimos observar un mini restaurante con cinco mesas y dos mozos quienes estaban a su total disposición. El menú, según nos informaron los organizadores, era bastante variado. Por un lado, el popular Vicentico había solicitado una lista bastante natural, con alimentos bajos en grasas y mucha fruta.

El resto de grupo también solicitó mucha fruta, además de un extenso bufet de comida variada. Pero lo más extraño fue que pidieron una casa para el mejor amigo del hombre, un perro. Definitivamente un integrante más del grupo.

12:30p.m. y el show llegó a su fin y los espectadores ya habían bailado al ritmo de sus más populares temas como “Mal Bicho”, “Vasos Vacíos”, “Carnal Toda La Vida”, por mencionar las más conocidas. Pero mientras las luces del escenario se apagaban, estos Fabulosos se alistaban para iniciar lo que sería su verdadera jornada nocturna.

El grupo entero y todo su staff se alistaban para un “after party” que se había preparado para ellos y los invitados que ellos escogieran cuál bufet del menú arequipeño más exquisito. Es así que los argentinos, se dieron el lujo de seleccionar a las más guapas arequipeñas e invitarlas a ser parte de su reunión detrás del escenario, en donde desfilaron al final de la puesta.

Sólo faltaba el popular Vicentico, quien según los organizadores, a penas terminó el show, salió disparado rumbo al aeropuerto para tomar su vuelo de regreso a Lima.

Muchos vibraron en la noche de estos excéntricos músicos, que al parecer disfrutaron más fuera que dentro del escenario ya que finalmente la mayoría del público arequipeño se quedó con la sensación de que a los “Ches” les faltó ponerle “rocoto” a su presentación, y es que si en algo se caracterizan en esta hermosa ciudad, es de no dejarse impresionar por cualquier foráneo.