martes, 1 de diciembre de 2009
“Aunque todas deberían regirse según la Ley Universitaria, muchas universidades se gobiernan como les da la gana”
Noviembre 9 de 1996. El Congreso de la República promulga el Decreto Legislativo N° 882, Ley de Promoción de la Inversión en la Educación. Ahora todo persona natural o jurídica puede crear o adquirir centros educativos con fines de lucro.
Enero del 2004. Hay un total de 33 universidades públicas y 47 privadas. Sesenta cuenta con rectorado y el resto está en proceso de conformar uno.
Cuarto trimestre del 2008. Miriam Cabra Bravo, enfermera del Instituto Nacional de Salud Mental “Honorio Delgado–Hideyo Noguchi”, recibe una solicitud para enseñar en la Universidad Privada Los Ángeles de Chimbote, en la sede del Cono Norte, de parte de Gladys Godos Lozada. La sede está localizada en Michel Fort 298, San Martín de Porres, a la altura de la cuadra dos de Eduardo de Habich. Ésta resulta ser una vivienda común y corriente, y las aulas son simples habitaciones.
Al ingresar en el edificio, Miriam es recibida por un señor que parece ser trabajador de construcción (debido a que llevaba un martillo y otras herramientas), una chica que andaba en sandalias y la propia Gladys. Miriam conoció a Gladys en un evento en el colegio I.E. 3030 “Santísima Cruz”, donde la vio interpretando canciones folklóricas. Más tarde Miriam se enteraría que aquella mujer que salió a alegrar los comensales con pintorescas estrofas, era, según ella misma, abogada y conocía de enfermería.
Miriam deja su currículum en el local de la Universidad, y antes de retirarse, Gladys le comenta las razones por las que quiere que Miriam enseñe ahí: porque los siete cursos que dictan en la sede los enseña ella sola, Gladys, y los alumnos están un poco aburridos y prefieren ver a alguien más.
La Universidad Privada Los Ángeles de Chimbote estableció su sede en el Cono Norte a través de un convenio con la empresa Educa Perú E.I.R.L., según la página web de la propia Universidad, aunque dicha empresa no figura en los registros de la Sunat.
Según aparece en las Páginas Amarillas, el domicilio fiscal de Educa Perú E.I.R.L es la misma vivienda que está en Michel Fort, San Martín de Porres, pero el número telefónico que registra (4815755) corresponde a otra vivienda que está a cuatro cuadras de distancia.
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¿Es éste un caso particular o es acaso el paradigma de los centros educativos superiores con fines de lucro? ¿Cuánto ha afectado la proliferación de universidades privadas a la calidad de la enseñanza?
Para esclarecer estas dudas conversamos con Diana Revilla Figueroa, docente de la Facultad de Educación de la Universidad Católica desde 1984, con un diplomado en Autoevaluación de Carreras Universitarias.
¿Cómo ve que ha cambiado la calida de la enseñanza en los últimos tiempos?
Yo creo que en el siglo XIX la educación sí está sufriendo cambios fuertes debido a la alta competencia y la exigencia de la validación, tal como lo señala la Nueva Ley Universitaria. Ésta exige profesores calificados para que la plana docente sea de calidad.
¿Qué determina que un profesor sea de calidad?
Hay dos contextos en donde los docentes se forman: las facultades de Educación y los institutos pedagógicos. En éstos últimos encontramos más estudiantes debido a que son más económicos.
Ahora, ninguno de los dos basta porque el profesor debe buscar cómo perfeccionar su estudio con maestrías o diplomados, lo que le da otra condición. Para ello hay que buscar que el profesor haga investigaciones y las publique. Incentivar eso depende de las políticas que cada universidad o instituto, pero la gran mayoría lo hace.
Muchas veces vemos a un mismo profesor trabajando en varias universidades al mismo tiempo, en unas con mayor prestigio que otras. ¿Qué determina finalmente la calidad de un centro de estudio? ¿El profesor o la institución?
Depende de ambos. Lo que sucede es que hay universidades que cuidan más a su plan de enseñanza, sus normas, que a su profesorado. Otras, más bien, dan mayor libertad al profesor. No hay un estudio formal que diga si uno vale más que el otro, pero en sí depende de ambas cosas.
¿Cree que el hecho de que haya más universidades ha perjudicado la calidad de la enseñanza?
Hay un incremento de universidades, sí, pero no todas surgen en la mejor condición. Pero el número de centros educativos no es un problema siempre que el profesor sepa su materia, conozca de educación y sepa comunicar los conocimientos. No es suficiente con que conozca su especialidad. Lo que se cuestiona es la calidad del servicio, no la cantidad. Yo creo que sucede todo lo contrario: que el mayor número de universidades hace que más educadores estén calificados.
¿Pero no cree que hay una desigualdad entre estas universidades?
Claro, hay universidades que buscan ser más lucrativas, que se preocupan más por vivir día a día que del asunto de la exigencia (educativa). Por eso hay universidades cuyas carreras no están acreditadas, que deben mejorar su plana docente y su infraestructura. Estas universidades deben mejorar con presión externa.
¿Y por qué muchas no lo hacen?
Porque, aunque todas deberían regirse según la Ley Universitaria, muchas universidades se gobiernan como les da la gana. Es así que uno encuentra una gran diversidad de ofertas educativas, cronogramas y costos.
¿Cuál es el perfil del estudiante de Educación?
Los estudiantes de Educación son de perfil variado, son personas con vocación social, que por lo común han escogido esta profesión porque no han logrado ingresar en otras carreras, pero que en el camino han ido descubriendo su vocación educativa. Son de estratos económicos medios y bajos, y provienen en su mayoría de colegios estatales.
Si bien hay más facultades de Educación, ¿cree que la cantidad de gente que quiera ser profesor ha descendido?
La cantidad de alumnos ha ido descendiendo. En el caso de la Universidad Católica, en la década del 80 habían 82 alumnos en la Facultad de Educación. Luego esa cantidad fue reduciendo a 60, luego a 40 y hoy en día hay entre 32 a 35 alumnos. ¿Por qué? Yo creo que se está asegurando la selectividad, ya que la cantidad de vacantes también ha ido decreciendo.
Pero en las (universidades) estatales la cosa es diferente: son (económicamente) más cómodas y tienen más vacantes. Hablamos de cantidades como de 200 personas. De que hay gente, hay gente. Otra cosa es dónde quieren estudiar, si en un instituto o en una universidad. El mejor ejemplo es la Universidad La Cantuta, en Chosica, que está completamente dedicada a lo que es educación.
¿Cree que esa demanda se deba a que es una profesión remunerativa?
No (risas), definitivamente no. Cualquiera que se dedique a esta profesión la ejerce en diferentes lugares. Muy pocos reconocen al docente, por eso no todas las (universidades) privadas pagan bien. No es una carrera como para que digas “voy a hacerme rico”. Uno busca siempre otros ingresos que complementen lo que uno gana en la universidad.
"Las plataformas han potenciado ese primer acercamiento a las fuentes"
Los periodistas en Internet deben poder hacer algo que por motivo de formación, de tiempo o recursos, la audiencia no pueda hacer.
El I Coloquio Internacional de Ciberperiodismo, que tuvo lugar los días 28, 29 y 30 de octubre, inició con la ponencia ‘Hacer periodismo en la era de la Web 2.0’, a cargo de Pablo Mancini, Gerente de Contenidos y Servicios de Medios Digitales del Grupo El Comercio, y Gastón Roitberg, Gerente de Contenidos de lanacion.com (Argentina).
Ambos periodistas tienen una larga trayectoria trabajando para medios digitales, y una de las conclusiones a las que llegaron en sus exposiciones es que el periodismo está atravesando por una etapa que lo ha obligado a replantearse.
Han mencionado en su exposición que ahora el público es quien establece la agenda y quien produce información. En este contexto, ¿cuál va ser el trabajo del periodista?
G: Creo que nuestro poder como periodistas está en separar la maleza (de toda la información que hay en Internet) de lo verdaderamente relevante. También está la responsabilidad de abrir la puerta de los medios a los usuarios para que interactúen. Nuestra profesión fue inventada para una época y ahora debe encontrar nuevas formas de presentar la información, que estén en sintonía con lo que el público demanda.
P: Debemos encontrar la especificidad del periodismo en Internet. Es un ambiente nuevo y tenemos que terminar de entenderlo, y tenemos que poder hacer algo que no hace la audiencia. ¿Qué tienen que hacer los periodistas en Internet? Algo que la audiencia, por motivo de formación, de tiempo o recursos, no puede hacer.
Han mencionado que en Internet lo que cuenta es la velocidad con que llega la información al público. ¿Creen que el viejo periodismo que se avocaba a escribir una buena crónica, un buen perfil o una investigación en profundidad, ya acabó?
G: El viejo periodismo no murió, un nuevo periodismo nació. Esto no significa que se hayan muerto otras formas de hacer periodismo. Los géneros (periodísticos) están siendo superados por formas más híbridas que tienen que ver con la época.
El mundo no debe entenderse con categorías fijas, sino como lo hace Zygmunt Bauman: como un mundo líquido, un mundo en movimiento en donde se van transformando las cosas que creíamos que estaban establecidas. El viejo periodismo murió, sino que esa cultura anterior está siendo aprovechada, reelaborada y se le está incorporando nuevas formas de trabajo.
¿Qué está buscando un medio de comunicación hoy en día? ¿Un buen escritor o un desarrollador de páginas web?
P: Yo creo que una buena combinación de los dos, pero no en una sola persona. Si algo queda claro en Internet es que no puedes hacer nada solo, necesitas armar equipos.
Los medios deben poder armar equipos, potenciarlos, hacer que los programadores hablen con los periodistas y que los diseñadores hablen con los anunciantes. Me parece que eso se busca: tener a un Vargas Llosa por un lado y al mejor programador por el otro.
G: También hay que entender que el periodismo de lucimiento individual, tal como nos lo habían enseñado en la escuela de periodismo hace algunos años, la del columnista estrella, va a desaparecer. Ahora es mucho más importante el trabajo en grupo. La especialidad de cada uno aporta al grupo y le proporciona una calidad increíble al contenido (informativo). Así vemos contenidos que no serían posibles sin ese trabajo en equipo.
Siempre se decía que un periodista vale por la cantidad de fuentes que tiene. Si uno tenía miles de fuentes, era bien cotizado. Ahora, gracias el Twitter, cada quien tiene su propia red de informantes que le van dando datos. ¿Creen que las fuentes dejaron de tener un valor para el periodista?
P: No, el Twitter es parte del capital social, las fuentes son parte del capital profesional. Me parece que ahí hay distintos vértices. Hoy por hoy, un periodista que no está en las redes hará muy poco.
G: Hay servicios y plataformas que te dan mayor accesibilidad a las fuentes. Todavía se requiere de un trabajo tremendo para dar con la fuente indicada para un determinado tema, como, por ejemplo, encontrar la foto del protagonista de una historia casi en tiempo real.
Eso es un ejercicio muy común en las redacciones hoy en día, cuando se produce una tragedia que involucra víctimas fatales. Debemos entrar a las redes sociales, buscar esa foto, ese perfil de quien tiene intereses y que permita conocer a ese protagonista de la noticia.
P: Y averiguar quién lo tiene como amigo en Facebook para que te dé su foto.
G: Exactamente, saber cuál es su red de relaciones, de vínculos. Ese es un trabajo artesanal que el periodista antiguamente debía hacer y seguirá haciendo, pero que demandaba un tiempo tremendo. Las plataformas facilitan ese trabajo, aunque, por supuesto, después viene la tarea de verificar que esa información sea real.
Las plataformas han potenciado ese primer acercamiento a las fuentes y han permitido trabajar mejor con el tiempo.
El Gobierno gasta millones en armamento, pero no tenemos naves que combatan
En agosto de 2008, el Perú suscribió un contrato con la empresa rusa Rosoboronexport para el manteniendo y reparación de helicópteros y aviones MIG-29, además de la adquisición de otros materiales bélicos.
Se acordó repotenciar la flota entera de 19 MIG-29 que tiene la FAP, con una inversión de 106 millones de dólares.
La decisión fue bien vista por varios especialistas, incluyendo a José Robles Montoya, investigador del Área de Defensa de Ideele y oficial del Ejército en situación de retiro. Pero hoy, más de un año después, ¿alguien sabe en qué estado se encuentran estas naves?
Una fuente próxima a las Fuerzas Armadas reveló a este medio que de los 19 MIG-29, sólo cuatro están operativos. Pero la cosa no acaba allí. De los 12 Mirage-2000, únicamente estarían funcionando dos; y de los 18 Sukhoi-25, cuatro.
Pero ojo: el hecho de que este minúsculo porcentaje de naves esté operativo tampoco significa que estén en condiciones aptas para combatir. En la última década, a nadie se le ha ocurrido renovar los misiles AS-30L, que llegaron durante el conflicto del Cenepa, para fortalecer la potencia de destrucción de las naves.
Estos misiles tienen una vida operativa de solo 10 años, luego del cual se convierten en material ineficiente, por más refacciones que se le añadan.
Y no nos dejemos deslumbrar por la parafernalia aeronáutica de ejercicios como el de Halcón-Cóndor, llevado a cabo en el 2007 por la FAP y la USAF (Fuerza Aérea de Estados Unidos). Aquella vez nadie reparó en que, mientras F-16 norteamericanos realizaban sus maniobras, el Perú apenas pudo alinear dos Mirage-2000 y dos MIG-29.
¿Cómo así esperan el ministro de Defensa y los altos mandos de las Fuerzas Armadas que nuestros pilotos salgan a defender la patria? No olviden que en una guerra, quien conquista el cielo, conquista al enemigo.
Gastos millonarios que no se traslucen
El 4 de octubre de 2008, el Congreso de la República aprobó la Ley N° 29266, Ley que autoriza la emisión de documentos cancelatorios − Tesoro Público para el pago del Impuesto General a las Ventas y del Impuesto a la Renta generado por contrataciones del Pliego Ministerio de Defensa.
El proyecto ley, que propuso el Ejecutivo, autorizó a la Dirección Nacional del Tesoro Público (DNTP) emitir bonos a favor del Ministerio de Defensa hasta por un monto de S/. 1 080 000 000, para el pago del IR e IGV en contrataciones para el equipamiento de las Fuerzas Armadas, con la empresa Rosoboronex.
¿Qué se ha hecho con ese dinero hasta el momento? En la página web del Sistema Nacional de Inversión Pública (http://www.mef.gob.pe/DGPM/snipnet.php) dicha información aparece como “no disponible en aplicación del artículo 15º TUO [Texto Único Ordenado] de la Ley N° 27806 (Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública)”.
La única declaración hecha al respecto, publicada en el diario oficial El Peruano el 14 de julio de 2008, fue la del ex ministro de Defensa Ántero Flores-Araoz, quien sostuvo que los bonos de la DNTP habían sido utilizados para no afectar los recursos destinados al Núcleo Básico de Defensa (NBD).
El Gobierno está emprendiendo enormes gastos en adquisición y renovación de material bélico. Pero el manejo que se está haciendo de ese dinero es un total misterio, como en los años 90, cuando militares y otros funcionarios del régimen fujimorista se enriquecieron comprando armamentos de pésima calidad a precios sobrevaluados.
Cambios en la lógica de defensa
El Núcleo Básico de Defensa (NBD), creado con el Decreto Supremo N° 006-2008-DE, es un sistema defensivo que determina ciertos objetivos relacionado con el control del territorio nacional y capacidad de respuesta de las Fuerzas Armadas ante los ataques de un enemigo extranjero.
Anteriormente era conocido como Núcleo Básico Eficaz (NBE) y tenía como prioridad fortalecer la defensa aérea en un 60%, la terrestre en un 30% y la marítima en un 10%, con lo que, hipotéticamente, se daba prioridad a la reparación de ocho de los 19 MIG-29, ocho de las 18 de los Sukhoi-25 y cuatro de los 12 Mirage-2000.
Pero, tras el diferendo marítimo con Chile ante la Corte de La Haya, la nueva estrategia peruana habría puesto especial énfasis ante las agresiones provenientes del sur, debido a que Chile no estaría dispuesto a acatar el mandato de abandonar el mar peruano.
La nueva estrategia pasó a llamarse Núcleo Básico de Defensa, y da prioridad a la defensa terrestre en un 70%, a la marítima en un 20% y a la aérea en un 10%. Así, el Perú ha adquirido 100 tanques T-72M1 y misiles antitanque Kornet y Spike, para hacer frente a los tanques Leopard que tiene Chile.
¿Es ésta una estrategia acertada? Chile actualmente tiene en su flota al F-5 Tigre III, al F-16 Block 50 y al F-16 MLU; mientras que el Perú cuenta con un sistema de radares obsoleto, de la década del 70, que apenas puede reconocer enemigos a escasos kilómetros de distancia.
Sin defensa aérea, ¿por dónde creen que nos atacaría un potencial enemigo?
Un videojuego sobre conflictos internos
Mediante el juego descubre, trágicamente, que existe una gran guerra en su país que ignoraba por completo, debido a que sus padres lo mantuvieron encerrado y desinformado durante seis años sin ningún tipo de compañía más que la de su amada NES (Nintendo Entertainment System).
Recorriendo la extraña geografía de su desconocido país, decide enfrentar a todos los involucrados en la guerra [policías, terroristas, militares y ronderos].
Una vez enterado de su existencia, el Servicio de Inteligencia decide investigar al peligroso personaje e inducirlo con mensajes subliminales y música tropical a que acabe con el malvado líder de los terroristas, AbiGus El Man [Abimael Guzmán]. ¿Podrá lograr su cometido? ¿Acabará con el reino del terror? ¿O morirá en el intento?
Con esta truculenta historia el Grupo Electrógeno nos invita a jugar The Sweet(NES)s of Horror, un videojuego que toca el episodio más trágico de nuestra historia nacional de la forma más satírica posible: poniendo a todos los actores implicados en un escenario irreverentemente lúdico, dándonos la posibilidad de dispararles mientras escuchamos un yaraví casi monofónico, como las músicas de los primeras consolas de juegos.
COnversamos con uno de los creadores, Miguel Ángel Vallejo, bachiller en Literatura en la Universidad Mayor de San Marcos.
¿Cómo llega a conformarse el Grupo Electrógeno?
Surgió desde mi iniciativa sumada a la de Lucho Pacora desde hace años. La idea era hacer una instalación que tenga que ver con videojuegos y trabajar con el espacio de los vicios. Queríamos decorar esta instalación con afiches intervenidos, grupos electrógenos, cajas de metal y todo eso que te remite a la seguridad, y que en determinado momento hayan pequeños apagones para que se corte tu juego y violentamente veas videos de lo que ocurría en ese momento, entre finales de los ochenta e inicios de los noventa.
Cuando Telefónica nos da la oportunidad, replanteamos el aspecto para el espacio de la Fundación, donde no es posible una instalación, pero sí, dentro de su línea de tecnología, programar un videojuego.
¿Por qué escogieron la plataforma de Nintendo?
Por la época; la época en que sucedieron los hechos más dolorosos del conflicto interno es también el periodo en que la consola de Nintendo estaba vigente. Y es ahí donde más o menos se ambienta nuestra historia. En 1990 no había llegado todavía el Supernintendo.
¿Y esa trama que escogieron, la del niño esquizofrénico al que le dan un juego de Nintendo, que se da cuenta que hay una guerra interna y mata a sus padres y decide acabar con Abimael? ¿Qué intención tienen bajo esa trama?
Los primero, visualizar el precepto de la guerra y sus distintas apreciaciones, mostrar la forma diferente como todos percibimos una misma guerra. Por eso el niño que estaba encerrado y no podía percatarse de lo que pasaba, y cuando finalmente lo hace, entra en este estado de esquizofrenia, así toma de decisión de ir a acabar con la guerra.
Y todo esto tiene que ver con cómo se veía la guerra desde Lima. Hay cientos o miles de titulares que daban cuenta lo que sucedía en Ayacucho: habían marchas, organizaciones que protestaban, comisiones e, incluso, estuvo Amnistía Internacional. Pero había un deseo –consciente o inconsciente, depende de cuán perversa sea la intención– de no darse cuenta de lo que ocurría o incluso avalarlo.Los personajes dentro del juego son los actores del conflicto: hay policías, militares, sinchis, terroristas.
Entonces, ¿el hecho de que sea esquizofrénico tiene que ver con esta cuestión de no ver la realidad?
A veces con la esquizofrenia puedes percibir cosas que normalmente no. Pero sí tendría que ver con eso. El niño esquizofrénico puede serlo por varios motivos: por la guerra, por el mismo videojuego, ya que es cachoso que lo hagamos en un videojuego (risas). Y, en general, toda guerra deja un poco de esquizofrenia en todos los participantes. Es el no ver al otro. Pero esa ya es una interpretación personal.
¿Y esta idea crees que se logra plasmar en el juego?
Bueno, desde el punto que es un personaje que empieza a dispararle a todo lo que camina, puede ser. En realidad, eso más depende de la gente que lo juegue. Tiene la verosimilitud de un juego de Nintendo. El videojuego está más cerca de discursos o soportes como la narrativa porque cuentan una historia, inventan una ficción. Entonces, la verosimilitud depende, pues, de cómo se plasme en el juego. Es un chico alterado que alcanza a matar a sus padres y, de pronto, en el juego, está matando un montón de gente. A mí me parece coherente; no sé si al público, pero creo que encaja dentro de los cánones del videojuego: un poco en clave de chongo, es verdad.
¿Y por qué introducen esta cuestión de la música tropical en la trama del juego?
Sí, esa me parece buena pregunta, porque la música de presentación del juego es más bien andina. La música que mencionamos en el folleto tiene aires de yaraví pero lo que aparece en el juego es un huayno. En realidad, era una alusión a esta tendencia de la dictadura de Fujimori de apropiarse de estos procesos culturales, como la música chica, con todos estos nuevos discursos y formas de representación, para sus propios fines. Pero esto para nada envilecen el género ni la cultura, pero muestra cómo una dictadura pudo aprovecharse de eso bajo cierta circunstancia.
¿Pero por qué, en la trama, utilizan la música chicha para incitar al niño a matar a todos? ¿Es acaso un mensaje de que Fujimori y el Servicio de Inteligencia pretendían matar a todos o algo así?
Bueno, hay que admitir, pues, que durante el gobierno de Fujimori se aplicó otra política, que es la guerra de baja intensidad. Creo que estamos saliendo un poco del juego, pero lo digo para dar una opinión sobre eso. Digamos que el juego muestra más cómo un gobierno o un sistema puede apropiarse de un elemento cultural para sus propios fines. Creo que es básicamente eso.
¿Entonces ustedes pretender dar un mensaje político o aportar al debate sobre la guerra interna?
Yo creo que todo mensaje, lo busque uno o no, termina por ser político en el sentido que es colectivo. Ahora, en cuestión del debate, la intención principal era mostrar lo que había ocurrido, que, al margen de instituciones como SER, la Comisión de la Verdad, archivos particulares, la cantidad de literatura y producción plástica que se realiza sobre el tema, no ha logrado calar en la población, y no me parece que sea por limitaciones de estos esfuerzos, sino por un “otra cosa”.
Entonces, lo que queríamos era básicamente visualizar esto, decir: “esto existió, estos fueron los actores del conflicto, esto es el desfase entre cómo percibía la guerra desde Lima y cómo era la guerra en provincia”. Y bueno, es un videojuego, sigue siendo en clave de chongo.
Al final del videojuego ponen a Abimael como estos enemigos a los que hay que vencer en el videojuego para pasar al próximo nivel, y lanzando su hoz y su martillo como si fueran bumerans. ¿Por qué lo han puesto así?
Si hubiéramos contado con más tiempo, y esto no es una idea cerrada aún, hubiésemos puesto varios niveles con varios personajes finales, y Abimael era sólo uno de ellos. Otro podría ser (Luis) “El Gaucho” Cisneros, que al leer esta entrevista sé que no le va a gustar mucho. Él dijo textualmente que si mataban a tres mil campesinos y entre ellos habían tres terroristas, estaba contento. Es un maravilloso enemigo final. Pero al tener un solo nivel –y esto es un poco cachoso– decidimos poner al más malo de los malos, Abimael.
Pero al verlo en el juego, uno no ve a un Abimael responsable de una guerra interna. De hecho, se le ve un poco lúdico.
Sí, es un videojuego finalmente. Yo me acuerdo de Wolfenstein 3D, donde el enemigo final era muy parecido a Hitler.
¿Y qué reacción esperan provocar en el jugador del videojuego?
No teníamos una idea muy clara de cómo iba a reaccionar la gente. Sí pensábamos que podíamos herir susceptibilidades. Al parecer, no ha ocurrido mucho. Los que han escrito en el cuaderno de visitas lo han tomado más como un juego. Hay un par de comentarios que mencionan lo de la guerra, otros hablan de que el videojuego es antiguo. En todo caso, la intención nunca ha sido eso. Pero también en todo producto que toque el tema de la violencia es pasible de que ocurra eso.
¿Pero su intención no es producir un shock en el espectador, hacer que salga del juego reflexionando sobre la guerra?
A mí me gustaría eso: que un niño, a través del juego, vea lo que pasó y comience a darle vueltas al asunto.
Ustedes han desarrollado un videojuego con contenido histórico. ¿Tienen otros proyectos futuros?
Nuestra propuesta en sí tiene un contenido histórico, que no nos hace mejores ni peores que los demás. Pero es un sello que queremos seguir desarrollando. Lo que te comentaba: hacer otros niveles dentro del juego, versionar juegos clásicos de Nintendo para contar otros espacios de la historia del Perú.
¿Y la intención de hacer esto también es por chongo o porque quieren contar algo que no se cuente en otros espacios, como libros u otros soportes?
Cuando te digo “por chongo” es porque el videojuego no es una cuestión científico-didáctica, no va a tener la dimensión académica de un libro de historia, pero sigue siendo una plataforma que cuenta una historia y una ficción. Y eso es más o menos lo que buscamos. Ahora, ¿por qué no contar la historia que no está en los libros escolares por medio de un videojuego?
Ustedes forman grupo multidisciplinario, con gente especializada en el área de las letras y las ciencias. ¿Les resulta difícil congeniar algunas ideas o puntos de vista al momento de trabajar?
No. Por ejemplo, Juan Carlos Casusol o Juan Carlos Yanaura, que son de la cuestión tecnológica y la informática, también tienen grandes criterios de diseño, además que poca gente sabe tanto de cine como ellos. Además, a fin de cuentas, el conocimiento no se divide sólo en ciencias y letras.
El Instituto Noguchi tras bambalinas
¿Cómo trabaja este centro y qué historias se esconden tras sus ventanas con barrotes y puertas enrejadas?
Gajes en el Área de Emergencia
Aquel podía ser un momento de placidez si no fuera por los estremecedores alaridos ininteligibles de una voz pueril, que venía del fondo del pasillo cerca al cual me encontraba. Pero, afinando un poco más el oído en esa dirección, lo que en un inicio pareció un clamor sin sentido fue cobrando significado: “¡Ahhhh…! Me quiero ir…. ¡Escucha, escúchame…! Quiero irme… ¡Qué me están haciendo! ¡Para qué me trajeron acá!”
Supuse, en ese momento, que se trataría de las consabidas estrofas que pregonan los pacientes del Pabellón de Emergencias del Instituto Noguchi, aquellas que aún mantiene en vilo, pese a sus años de trabajo, a Daisy Delgado, la encargada de recibir a los pacientes que llegan pidiendo atención.
Ella me conversaba sobre los casos más comunes que han pasado por su escritorio: depresivos, psicóticos, esquizofrénicos; hasta que le pregunto por anécdotas de su trabajo.
─¿No importa una anécdota negativa?─pregunta.
─No, no importa─le contesto.
─Yo recuerdo que una vez un paciente ingresó. Habían bastantes familiares y pacientes para atender, pero él quería que se le atienda primero. Yo le digo que espere un ratito, que en un momento lo iba a atender, pero éste quería que se le atienda de una vez. Era un paciente adicto a drogas, estaba en estado de abstinencia agudo. Entonces agarró una silla grande que teníamos ahí y la lanzó contra mí.
Las siguientes centésimas segundos de la vida de Daisy fueron decisivas, pues un audaz movimiento instintivo determinó su subsistencia ese día. Alcanzó a agacharse sintiendo pasar el mueble por el aire, a pocos centímetros de su cabeza. Luego se deslizó hacia el tópico para guarecerse, mientras que el agresor era controlado por el personal masculino.
─Si yo no hacía nada seguro que me rompía el cerebro. Con sujetos así de agresivos uno no puede confiarse. Hay que actuar rápido─comenta Daisy.
─¿Y este caso es el único en su tipo?─pregunto.
─No, hay un montón de casos─responde─. Me acuerdo del caso de un profesor que estaba así, psicótico, encerrado en Clino. Clino le decimos a un ambiente en donde el paciente está en asilamiento para preservarlo a él y a todo el personal, porque puede agredir o autoagredirse. Este señor estaba encerrado. Estaba yo de turno y teníamos que ponerle un inyectable. Vamos con el personal, abrimos la puerta del clino, el paciente estaba en su cama completamente desnudo.
Y así, Daisy relata cómo lo que empezó como un ejercicio de rutina, terminó por convertirse en un infortunado episodio de la historia del Instituto:
─Ni bien entramos, el paciente salió corriendo como una bala. Iba detrás del personal como queriendo coger a alguien. Estaba eufórico. Creo que era maniaco-depresivo, y los maniacos tienen una conducta sexual demasiado exasperada, son promiscuos, entonces pueden agredir sexualmente al personal. Menos mal que el personal masculino lo sujetó y lo metió de nuevo al clino. Se le tuvo que poner el inyectable ya sedado.
El área de clino es una habitación revestida de madera por sus cuatro paredes. El doctor es quien determina cuándo un paciente debe ser puesto en estas instalaciones, y ocasionalmente se recurre al uso de camisas de fuerza, pero sólo por una o dos horas. El Instituto Noguchi posee dos áreas de clino ubicadas al fondo del pasillo del Área de Emergencias, de donde provinieron los alaridos de hace un momento.
Estas estancias son utilizadas para internos que muestran comportamientos irascibles, pero no siempre son suficiente para contener sus pataletas. Daisy me cuenta que una vez un paciente instalado en un clino llegó a desarmar la cama y, blandiendo una de las maderas, destrozó el baño y la mampara de la luz.
Los tratamientos contra el suicidio
El punto más álgido de una enfermedad mental es cunado ésta deviene en el deceso de la persona enferma, y eso lo sabe muy bien el doctor Fredy Vásquez, el encargado del Área de Suicidio del Instituto Noguchi, quien en 16 años de trabajo ha visto pasar a miles de individuos que han intentado quitarse la vida, en su mayoría mujeres que han pasado por problemas sentimentales.
¿Cómo es el trabajo en el Área de Suicidio del Instituto Noguchi?
El fin principal es la prevención del suicidio. Lo que se hace en el Instituto es la prevención secundaria, porque la prevención primaria consiste en que las personas no lleguen a hacerse ningún daño. La secundaria, en cambio, es cuando ya se han hecho un daño y acuden a la Institución porque han ingerido un frasco con veneno, o se han hecho un corte, o han sido descolgados con vida, pero que no han resultado heridos mortalmente.
¿Y cómo es que logran evitar que la persona vuelva a intentar quitarse la vida?
Detectando primero el mal, porque generalmente las personas intentan matarse porque tienen un problema de fondo. Éste puede ser una depresión, fundamentalmente, pero también un problema de personalidad, de drogas o la suma de todas estas, que están acompañadas con un problema, como una decepción sentimental, amorosa o una enfermedad incurable. Esos son los ingredientes que acentúan el problema que está de fondo, que son las enfermedades mentales.
¿Y cómo detectan estos males en la persona?
Se les hacen entrevistas para tener información de qué es lo que están pensando y, de ese modo, saber cuál era su plan, qué querían hacer o cómo lo iban a hacer. Esto, a su vez, nos permite empezar a darles nuevas formas de solucionar sus problemas. A esto se suman el tratamiento farmacológico y el psicoterapéutico.
¿Y cómo un problema personal llega a convertirse en un problema de salud mental?
Depende. Digamos que una persona tiene una experiencia negativa, como haber perdido a su padre o madre. Ese es el punto de partida, y va ir haciéndose cada vez peor y se va ir cronificando. Ahora, ¿por qué unos reaccionan así y otros no? Es porque genéticamente hay una vulnerabilidad. Hay una teoría que se llama Meditaseis o Vulnerabilidad. Las personas vulnerables pueden terminar matándose; las otras pueden sobrellevar el problema.
¿Cómo puede verse esa vulnerabilidad en una persona?
Haciendo una buena historia sobre la forma en que una persona afronta sus problemas. Por ejemplo, digamos que una familia sufre la pérdida del padre y todos se entristecen, y vemos que uno de los miembros ya no quiere estudiar, ya no quiere hacer sus actividades, no quiere ver a sus amigos, ha dejado de comer y ya no quiere recibir visitas; mientras que los demás están bien, están haciendo sus actividades. Entonces, esta persona sí es vulnerable, y si no la ayudamos va a intentar matarse.
Estas personas tienen una visión del mundo como un túnel: no hay salida, no hay luz al fondo, no hay luces laterales, están en un callejón sin salida. Se perfilan como una carga para su familia y la sociedad.
¿Los casos de suicidio ameritan internado?
Eso depende de si hablamos del que trató de suicidarse o de los sobrevivientes, porque hay sobrevivientes de un suicidio; en este caso, los familiares y amigos. Se evalúan los riesgos y el potencial que tienen, y de acuerdo eso y la disponibilidad de camas, vemos si se interna o no, porque hay un límite. Y también se evalúa el entorno familiar. Si éste es favorable, ayuda y los miembros están comprometidos con la recuperación, no hay por qué internar.
La vida en los pabellones
Cuando el doctor determina que el caso de un paciente amerita internamiento, éste pasa a uno de los dos pabellones del Instituto −uno para hombres y otro para mujeres−, a los cuales se llega recorriendo un camino que atraviesa un extenso vergel.
Los pacientes tienen la posibilidad de recrearse en ese extenso campo en determinadas horas. Pero el día de mi visita ellos estaban dentro de las instalaciones del pabellón, movilizándose por escasos metros cuadrados que, sin embargo, les daban abasto suficiente para el paso al que iban: con una flemática y trémula marcha que parece no llevarlos a ningún lado.
El encargado de ver por la salud de los internos es Onécimo Jaramío Falcón, el delegado del Pabellón de Hombres, quien explicó en qué consiste la labor que realizan en dicha área.
¿Cómo una enfermedad mental llega alterar el aparato psicomotriz de una persona?
No es por la enfermedad. Todos los medicamentos tienen efectos secundarios. Hay medicamentos que pueden robotizar, otros que pueden producir parkinsonismo, catatonía, entre otros. Eso depende del diagnóstico de cada uno. Pero el problema no es con los pacientes, sino con los familiares. Ellos viene y reclaman: “oye, la vez pasada traje a mi hija, hijo o cónyuge, y saltaba, gritaba, rompía lunas. Ahora está inmovilizado. ¿Qué le han hecho? ¿Por qué?
¿Cómo ven que un paciente ya está listo para abandonar el pabellón?
Para comenzar, los pacientes que vienen acá han perdido algunas facultades. Han olvidado la manera de vestirse, de alimentarse, o sea todas las acciones de la vida diaria, y aquí se los reeducan. Si han venido comiendo del basural, salen comiendo como una persona normal; si han venido desarreglados o desaliñados, aquí empiezan a arreglar.
¿Y cómo llegan a restablecer la salud del paciente?
La enfermedad de un paciente psiquiátrico es de por vida. Va a morir con ese diagnóstico. Algunas veces se les engaña y se les dice que se van a curar. No es así. No hay cura, es como la diabetes, pero se puede mantener a la persona con sus medicinas.
lunes, 16 de noviembre de 2009
Esa marca es… “Tacachando”
Por: Ronald Cotaquispe
Aldo Díaz Sinarahua tiene tres facetas en su vida, unas más conocidas que otras. Por las tardes, en un edificio de Miraflores, realiza trabajos de producción y edición de audio y video; mientras que los sábados por la noche es locutor en el programa ‘El show de los sueños’, que conduce Gisela Valcárcel.
Y finalmente está su faceta como empresario, que ha recibido un revés por culpa de Indecopi, que se ha negado a aceptar la solicitud de Aldo para patentar la marca de su franquicia de comida rápida: “Tacachando”.
Aldo empezó el proceso en setiembre del 2008, y tras un año de engorrosos trámites y el pago de más de 800 soles, le llegó la notificación con la negativa. Él actualmente ha dejado el tema un poco de lado, y prefiere concentrar sus esfuerzos en sacar adelante su franquicia aún sin la venia de Indecopi.
Aldo es conocido como “El Negro” en el edificio de Miraflores en donde trabaja, y debido a que es oriundo de la selva, es bastante campechano en su forma de hablar y expresarse.
−A ver, compadre, ¿cómo es el tema? Cuéntame−me dice.
−Me enteré que usted trató de registrar una marca en Indecopi, pero que al final le negaron la solicitud. ¿Por qué?−pregunto.
−Mira, te voy a explicar más o menos cómo fue la cosa. Mi madre es de la selva y prepara Juanes y todo. Vinimos a Lima y la forma de vida que tuvimos fue de comerciantes. La idea que se nos ocurrió a la nueva generación fue mejorar el asunto, meterle reingeniería y así consolidar esa tradición. Entonces pensamos: ¿por qué no sacamos una marca? Y sacamos “Tacachando”. Nos presentamos ante Indecopi y absurdamente nos dicen que no pueden registrar esa marca. Hemos apelado y toda una serie de cosas, pero este país es así.
−¿Por qué razón les dijeron que no podían registrar la marca?−pregunto.
−Por un tema de honorabilidad, respeto al pudor y todo lo demás, lo que me parece una estupidez, hermano. “Tacachando” es la acción de moler el plátano para preparar la comida. Pero los huachafos de este país, sólo porque están en un escritorio, creen que pueden negarte la licencia sin ningún tipo de criterio. Nos negaron la licencia porque no conocen la realidad de la palabra. La gente de la selva sabe lo que es tacacho, lo que es tacachar. Son palabras naturales ahí. Pero eso no lo entienden en un país huachafo.
−¿Pero ustedes escogieron ponerle “Tacachando” a su marca porque la palabra significaba moler el plátano o porque podía ser entendida como el acto sexual?
−Mira, nosotros somos publicistas de profesión, y esto no se ha creado de la nada, hemos hecho tests con la gente a la que nos dirigíamos. La gente se mataba de risa con el nombre. Se ha hecho un estudio para el nombre, no es una simple ocurrencia. Hemos estado en dos tiendas en Gamarra. Era una locura, la gente entraba sólo porque les daba risa el nombre y luego se sorprendían porque la comida era buena.
−¿Entonces sí buscaron que “Tacachando” se entendiese con ese doble sentido?
−Para nosotros, que somos de la selva, es natural usar esos términos. Que el resto lo interprete de otra manera es ya un problema de cada quien. Toda la gente que no es de la selva tiene el anhelo de ir para allá alguna vez y levantarse a una hembrita. Tú sabes si eres morboso o no. No ha habido una intencionalidad nuestra de que haya un doble sentido. La gente lo interpreta como quiere interpretarlo, y si eso es un beneficio para que la empresa crezca, bienvenido sea.
El futuro de “Tacachando”
Las decisiones de Indecopi sobre el tema de marcas se emiten de forma escrita, con una resolución que se le hace llegar al solicitante. Pero Aldo se comunicó por teléfono con la persona que rechazó su marca para decirle lo que pensaba: “Es una ridiculez. Cuando usted está con su mujer tras cuatro paredes hace cochinada y media”.
“Tacachando” esa una franquicia de comida rápida que se vende en módulos. Actualmente hay 10 funcionando y están distribuidos en Minka, el Mall Aventura Plaza y el distrito de Lince.
−El país debería aprovechar las ideas de jóvenes como nosotros para desarrollar marcas−comenta Aldo. Tú sabes cómo está la comida peruana hoy en día. Si yo me voy donde Gastón, le toco la puerta de su casa −Aldo golpea su escritorio− y le digo: “Mira, hermano, esto hemos hecho hace siete años”, yo te aseguro que Gastón les diría a los de Indecopi: “Váyanse al carajo, patenten esto, está promocionando la comida peruana”.
Aldo viene preparando un spot publicitario para promocionar Tacachando en la televisión. Así espera que más gente quiera comprar la franquicia y que el número de módulos aumente.
−Voy a seguir con mi marca, me aprueben o no me aprueben−dice Aldo. No es requisito fundamental para desarrollar empresa en este país, patentar una marca en Indecopi. El requisito fundamental es pagar tus impuestos, y yo soy un tipo que paga sus impuestos. Al final yo me voy a reír de ellos. Le voy a mostrar a la gente con saco y corbata de Indecopi que está equivocada.
Más Datos:
• El de la Decisión 486 de la Comisión del Acuerdo de Cartagena (Régimen Común sobre Propiedad Industrial), que aparece en Ley de Organización y Funciones de Indecopi, señala que no será registrado cualquier signo distintivo o marca que vulnere las buenas costumbres imperantes en la normal convivencia de la sociedad.
• El proceso para patentar una marca en Indecopi empieza con su publicación en el diario oficial El Peruano. Si en un plazo de 30 días nadie advierte que la marca en cuestión se trata de un plagio, la solicitud para la patente pasa a manos la Dirección de Signos Distintivos, que resuelve si la marca es o no apta para ser registrada.
• En caso se le niegue la patente al solicitante, éste puede apelar, y la decisión pasaría a segunda instancia con Comisión de Signos Distintivos. Si tanto la primera como la segunda instancia niegan la solicitud, el caso puede pasar a manos de la Sala de Propiedad Intelectual de Indecopi, que decide de forma inapelable.
• En opinión de Alfredo Maraví Contreras, catedrático con maestría en Derecho de la Propiedad Intelectual, está bien que se use el artículo 135 para impedir que se registren marcas que resulten exageradamente ofensivas, con insultos, pero no expresiones que sólo son poco elegantes.
miércoles, 14 de octubre de 2009
“Cuando ponen una cámara en frente mío soy feliz”
Por: Ronald Cotaquispe
El productor de teatro Alex Otiniano, célebre por aderezar las tablas con bustos, posaderas y lisuras del más alto calibre, ha cumplido 49 años de vida. Pero hace sólo una década que inició su carrera, como la conocemos hoy, el siempre controvertido y pugnaz creador de ‘Baño de mujeres’. ¿Qué secretos guarda tras de sí este inusual personaje de la farándula?
Al encender el televisor un lunes por la noche, me entero viendo Magaly TV que a pocas cuadras del Parque Kennedy se estuvo dando rienda suelta a una parranda bulliciosa y efervescente, pero que conserva algunos aires de sobriedad, pues para el dueño del santo es menester guardar cierta compostura debido a su mal estado de salud.
Sé por los periódicos que Alex Otiniano es portador del VIH y que además padece de insuficiencia renal. La primera enfermedad es la secuela que le dejó un antiguo romance con un capitán de
Al respecto, un dato interesante llama mi atención. Cuando Alex se enteró de aquella noticia se encontraba ensayando una obra en el Teatro Arlequín. No mostró la más mínima señal de aflicción y sólo se limitó a sentenciar: “Tiene lo que se merece”. No había duda de que estaba ante un personaje fascinante.
Alex acepta mi entrevista de muy buena gana y sin poner condiciones, y la fecha pactada me recibe muy cordialmente en su casa. Vive en un edificio grande de tres pisos que aún guarda retazos de la época colonial. Al empezar la entrevista, la primera pregunta que viene a mi mente es sobre su infancia y la relación con su padre.
“Mi padre era un hombre muy machista, que aparte de mi mamá tenía otras familias. De padre y madre somos ocho hermanos, pero de padre somos como 28, porque paraba de allá para acá, por todos lados”, me contesta.
Alex es natural de Cajamarca, pero fue trasladado a la hacienda de sus abuelos en Trujillo cuando apenas era un niño. Ya para ese entonces su familia le tenía preparado un futuro promisorio: iba a ser cura y administrador de empresas. Pero ellos ignoraban que el pequeño Alex ya portaba algunos rasgos que marcarían su futuro farandulero.
−¿Cuándo fue que descubrió que era homosexual?−pregunto.
−Entre los cinco o siete años−contesta−. Yo me daba cuenta que me gustaban mucho los chicos, que me atraían los muchachitos, que me gustaba andar con mis amiguitos. Quería estar con ellos aunque no sabía lo que eso significaba.
Alex estudió Administración en
Sé por anteriores entrevistas que Alex inició su carrera en el teatro gracias a una pareja que lo introdujo en el ambiente artístico por seducción. La identidad de este personaje es un misterio, y sólo en una publicación de Internet encontré una mínima referencia a su persona: Yuri, la primera pareja formal Alex.
Ambos se conocieron en un concurso de baile en Pacasmayo. Alex presentó un número imitando a John Travolta y Yuri apareció interpretando a varios de los cantantes del momento, como Jimmy Santi, Homero y Camilo Sesto. Ambos se asociaron y presentaron un número en conjunto: Alex y Yuri aparecían como John Travolta y Olivia Newton, la afamada pareja de la película Grease. El número empezaba con los dos bailando en el escenario y terminaba con ellos acostados en la cama, como si fueran una pareja de recién casados.
El primer acercamiento de Alex con la farándula fue en la revista de baile ‘Locos y Locas’, que dirigió Efraín Aguilar por el 84. Aquella fue la primera vez que el productor de ‘Baño de mujeres’ se vio inmerso en el mundo de las vedettes, las lentejuelas y las estrellas de “dudosa reputación”. Compartió el escenario con figuras como Paco Ferrer, Analí Cabrera, Coco Marusix, ‘Chibolín’ y Teddy Guzmán. Pero, contrario a lo que podría pensar uno, Alex despreció aquel ambiente que ahora se dedica tanto a promover. Repudiaba la frivolidad de los shows, donde lo único importante eran los atributos despampanantes de las vedettes y el humor provocado por las danzas amaneradas de los bailarines hombres.
La primera disputa verbal farandulera que tuvo Alex fue en ‘Locos y Locas’. A pocos minutos de empezar un show, Nancy Cavagnari, la vedette del momento, llama a los bailarines hombres a tomar sus lugares en el escenario:
−Ya, suban los maricones a bailar. Oe’, tú, maricón, ¿por qué no sales a bailar?
Y no contento con esta afrenta, Alex arremete del modo que ya le es característico:
−Porque yo tengo un nombre. ¿Acaso yo digo voy a bailar con la puta, la perra que está arriba?
“Yo era un empleado y ella la figura, pero aún así no dejé que me faltara el respeto”, comenta Alex, y luego sorbe una tasa de anís mientras yo lo escucho atento. A pesar del impasse, continuó trabajando para la revista de baile. Efraín Aguilar le pidió que se quedara pues era bueno en lo que hacía, pero Alex se retiró apenas culminó su contrato de tres meses.
A partir de ahí, el nombre de Alex Otiniano no volvió a escucharse por el mundo de la farándula hasta el 2000, cuando las cámaras de Magaly TV llegaron a la puerta del Teatro Canout para cubrir un incidente de esos que aparecen en las páginas de espectáculos de los diarios. Horacio Paredes, socio de Alex en el montaje de ‘Baño de mujeres’, había llevado policías para exigirle que le devuelva la escenografía de ‘Baño de hombres’. La obra había sido un fracaso, y Horacio terminó endeudado con Alex, por lo que le dejó la escenografía como forma de pago.
Alex apareció en varios canales de televisión y diarios ofreciendo entrevistas. En ese momento se encontraba produciendo ‘La jaula de las locas’. De pronto la taquilla subió como por arte de magia. Todos querían ver la obra, y eso era gracias la resonancia mediática producto del escándalo, ese atractivo con aire pecaminoso.
‘Baño de mujeres’ se convirtió en la obra teatral más taquillera del Perú, permaneciendo más de siete años en cartelera. Pero esto no había sido posible sin la sazón que sólo Alex sabe darle a los entretelones de su obra: “Si hay un escándalo dentro de la obra, yo lo promociono. Y si puedo inventarlo, lo invento… como que Farid (Ode) está agarrando con
Cuando Alex menciona el nombre de Anelhí Arias, no evito pensar en la pelea que se armó entre ellos, cuando en el 2007 el productor dijo que la sacaba del elenco por estar “vieja, gorda y fea”. Pero eso no fue nada comparado las palabras que tuvo para Mariella Zanetti. Alex apareció en el programa Lima Limón, afirmando que ella se acostaba con el presidente Toledo a manera de transacción comercial.
−Me acuerdo que con Mariella Zanetti tuvo una pequeña riña−comento.
−Claro, porque ella me dijo que tenía un hermano que era caficho, y yo dije “sí, debe ser, y tú trabajas con él. Tú debes ser una de las más caras”, porque la prensa empezó a decir que el presidente Toledo salía con una vedette, y que yo decía que ella era la vedette. Y ella sin preguntar se lanzó contra mí.
Éste es Alex Otiniano que todos conocemos, el afamado productor teatral que ha traído la concupiscencia a las tablas y que ha hecho de cómicos ambulantes y mujeres con prontuario, actores y actrices. ¿Pero qué fue del Alex que estudió en
Cuando Alex dejó la revista de baile de Efraín Aguilar, conformó la asociación cultural El Globo Teatro y se dedicó a la producción de obras para niños. No tuvo mayor suerte. Hasta la década del 80, Lima había sido testigo de un “boom” de obras de teatro. Era común ver producciones por todos lados y la gente asistía a las funciones. Pero todo acabó con la llegada del terrorismo a la capital, que detuvo las aspiraciones de varios dramaturgos, incluido Alex. Las únicas entidades que soportaron el mal momento fueron Oswaldo Cattone y
Me cuenta que aprovechó esas épocas para viajar a Broadway, la meca del teatro mundial. Tuvo oportunidad de ver obras como ‘El fantasma de la ópera’, ‘Cabaret’, ‘La bella y la bestia’. Cuando me relata sobre su estancia allá, noto algo de resignación sus palabras: “La primera vez que estuve en Broadway yo lloraba porque pensaba: ‘¡Qué mierda con él Perú cuando el verdadero espectáculo está en Broadway!’. Pero, bueno, vine acá decepcionado y dije: ‘Bueno, el Perú es otra cosa, es un país subdesarrollado’”.
−¿Y al estar ahí y ver las obras no sintió el deseo de quedarse?−pregunto.
−Sentí nostalgia por haber nacido en el Perú, porque quiero mucho a mi tierra. Quiero a mi familia y a mi país. Dije ‘porqué no nací aquí’, pero no, regresé.
−¿Por entonces qué obras estaba haciendo?
−‘Cuarenta quilates’ con Ivonne Fraysinnet. Empecé a hacer una obra que se llamaba ‘Loca Amanda’ con Ivonne y Hernán Romero, que fue un fracaso cuando vine. Luego puse ‘Happy Birthday Broadway’, una recopilación de los mejores musicales de Broadway, que también fue otro fracaso. Entonces opté por hacer ‘Baño de mujeres’ y ‘La jaula de las locas’ y fue ahí donde me empezó a ir bien.
−Pero una crítica que le hacen es que uno va a ver ‘Baño de mujeres’ para ganarse con los senos de las mujeres.
−Efectivamente. Un gancho es el desnudo. Y si a ese desnudo le sumas una buena obra con un buen argumento, la gente va. Es más, yo estoy convencido de que la gente sabe lo que es teatro por mi persona−Alex da golpeteos en la mesa, cerca de la grabadora−. Veían una buena obra con buenos actores y también veían el desnudo que querían ver, y luego decían: ‘oye, qué bacán, qué bonito que es el teatro’. He ido formando gente para el teatro de la forma más vulgar, de la forma más sensual, pero es gente que va a volver al teatro.
Por último le pregunto si alguna vez hubiese querido formar parte de los círculos culturales de Lima, y él responde:
−Cuando yo terminé
Dos años de abusos y despidos, y contando
Por: Ronald Cotaquispe
Topy Top se ha convertido en la empresa textil más importante del Perú con ganancias de hasta 500 millones de dólares, ha expandido su mercado a más países del continente y se ha dado el lujo de realizar cuantiosas inversiones en otros negocios en una época de vacas flacas. Pero, pese a todo esto, sus trabajadores son víctimas de malos tratos, despidos arbitrarios y sueldos impagos.
El primero de junio del 2008, aparece publicado en El Comercio un artículo de Mario Vargas Llosa titulado ‘Los pobres del Perú’, un prefacio del libro del mismo nombre, editado por su hijo Álvaro para la fundación The Independent Institute. El artículo narraba la vida y peripecias del joven Aquilino Flores Conislla, el afamado dueño de la empresa textil más importante del Perú, Topy Top.
Y no era para menos, él efectivamente había pasado las de Caín durante sus primeros años de vida, sufriendo las penurias de la pobreza en su natal Huancavelica y en una Lima indiferente ante los migrantes de la sierra. Pero consiguió salir adelante a punta de esfuerzo y buen tino para los negocios.
No obstante, pese a que la historia tenía todos los matices para acabar con un “y vivieron felices por siempre”, lo cierto es que está muy lejos de ser un cuento de hadas. Para la época en que salía publicado el artículo de Vargas Llosa, el Ministerio de Trabajo estaba llevando a cabo una de sus habituales inspecciones de trabajo, un procedimiento de fiscalización para verificar que las empresas cumplan con las leyes laborales.
La inspección estuvo a cargo de Ana Evelyne Cadillo Navarro y Jessica Cecilia Mogollón Caldas, y los resultados obtenidos fueron sorprendentes: Topy Top no cumplía con pagar las horas extra a 30 trabajadores, 16 trabajaban de manera informal y 15 fueron cesados sin recibir remuneraciones. También se constató que la empresa incurría en prácticas antisindicales, despidiendo a todo trabajador que alzara su voz de protesta por los malos tratos.
Todos estos hechos fueron registrados en
El inicio de los malos tratos en Topy Top
Los atropellos contra los trabajadores empezaron el 25 de febrero de 2007, época en que se conforma el Sindicato de Trabajadores Obreros de Topy Top S.A. (SINTOTTSA), con una primera junta directiva encabezada por Manuel Oñeruco, quien luego fue despedido por los directivos de la empresa junto con todos los que firmaron el acta de constitución del sindicato.
Luego se conforma una segunda junta directiva, esta vez con Víctor Edmundo Tataje como Secretario General, pero algo sucedió. Este señor habría aceptado coimas por parte de Topy Top a cambio de firmar un documento en que consignaba que el sindicato era disuelto por acuerdo general de los trabajadores.
Pero cuando Tataje se disponía a dejar el documento en el Ministerio de Trabajo, el resto de trabajadores decidió desconocer su autoridad como Secretario General y convocar a una nueva junta directiva, encabezada ahora por William Oré.
Tuvimos oportunidad de conversar con Oré, quien nos contó que él y otros doce trabajadores que conformaban la tercera junta directiva, se encontraban laborando en el área de Recursos Humanos de la planta de Topy Top, cuando en eso miembros del personal administrativo los llama y luego los trasladan a la planta de Sur Color Star, perteneciente también al grupo Topy Top.
Una vez ahí, Según contó Oré, uno a uno los hicieron pasar a la oficina de Manuel Ismael Flores Conislla. William fue el primero.
−Tú eres William Oré−pregunta Manuel Flores.
−Sí, señor−contesta.
−¿Tú tienes ocho años en la empresa y estás en el sindicato?
−¿Si ya sabe para qué me pregunta, si usted tiene todo un archivo?−responde Oré.
Luego, Manuel Flores habría tratado de convencer a Oré de que los sindicatos son perjudiciales para los negocios, y a continuación iría el meollo del asunto:
−Mira, te vas para Venezuela, te vas a trabajar a almacén, vas a estar como supervisor y te ofrezco 3 mil soles de sueldo−dice Manuel Flores a un hombre que jamás antes en su vida había visto tanta plata junta−. Pero fírmame este papel.
−¿Qué papel? No vaya a ser igualito que Tataje−contesta Oré.
La carta era una renuncia voluntaria. Nítidamente podían percibirse las palabras: “Yo, William Oré, por decisión voluntaria decido renunciar al sindicato porque me afiliaron contra mi voluntad...”
−¡Qué bonito hubiera sido, señor, que me ofreciera esta oportunidad antes que apareciera el sindicato−dice Oré−. Pero ahora no puedo.
Manuel Flores habría sido más insistente y hasta llamaría a su secretaria para ordenarle que de una vez compre el pasaje a Venezuela para Oré, pero nada quebrantaba la determinación del líder sindical. Era conciente de las tretas de los Flores Conislla. Oré contó a este medio que a Tataje lo habían chantajeado aprovechando que su esposa estaba en coma y necesitaba el dinero.
En vista de la negativa de Oré, Manuel Flores habría llamado a los vigilantes para que se lo llevaran a otra habitación, donde permaneció solo casi una hora. Luego lo volverían a llamar a la oficina del empresario.
−Mira −Manuel Flores le enseña a Oré unas tres hojas−, tus compañeros ya firmaron. Tú nomás faltas.
−Ah, provecho, pues−contesta Oré de forma burlona−. Ya tiene tres menos. ¿Qué más quiere?
−Mira, la próxima semana te pongo de supervisor. Ya no vas a ser operario, vas a ser supervisor. Lo que pasa es que no quieres firmar porque tienes miedo a lo que te digan tus amigos−arguye Manuel Flores−. Hacemos una cosa, te pongo de supervisor, pero en la planta de abajo para que nadie te vea. Ahí te vamos a pagar tus horas y todo.
−Mejor sería que esa oportunidad que usted me da la convierta en dinero en efectivo y le pague un sol más por hora al día a cada trabajador−contesta Oré−. Yo sé que todos los trabajadores se lo van a agradecer.
Nada parecía hacer cambiar de opinión a Oré. El líder sindical nos aseguró que Manuel Flores recurrió a medidas más tentadoras. De uno de los cajones del escritorio habría sacado un sobre manila con 2 mil soles adentro y se los habría mostrado a Oré.
−Toma, muchacho, vete tranquilo a tu casa−dice Manuel Flores−. Eso es por lo que te debo por tus horas extra, pero firma, pues, muchacho. Mira la oportunidad que te doy.
La suma ofrecida fue subiendo y subiendo, y Oré fue rechazándola cada vez con más fervor. Ni siquiera 10,500 soles puestos en su bolsillo por el propio Manuel Flores habrían logrado hacerle cambiar de opinión. Entonces, disgustado, llamaría a tres vigilantes para que retiren a Oré de la oficina y de la planta.
En ese entonces ya eran las 7 de la noche. Los trabajadores que habían sido llevados a la planta de Sur Color Star junto con Oré, habían sido sacados de sus puestos a las 11 de la mañana. Todos habrían pasado por las mismas tentaciones que Oré, pero aparentemente nadie dio su brazo a torcer.
Tantas veces infractor
El 29 de abril de 2003, se promulga
¿Quién imaginaría que cinco años más tarde que el mismo sujeto incurriría en maltratos contra sus trabajadores?
Tras no poder comprar la voluntad del sindicato, los Flores Conislla despidieron a 105 trabajadores, lo cual desencadenó una primera ola de protestas, que terminó cuando entró en juego
Los trabajadores volvieron a sus puestos, pero eso nuevamente no significó un final feliz. Los dueños de Topy Top se valieron del Decreto Ley Nº 22342, Ley de Promoción de Exportaciones No Tradicionales, para despedir a sus anchas a los trabajadores, con contratos que no duraban más que dos meses.
Desde entonces los trabajadores han sido víctimas de atropellos contra sus derechos laborales, lo que queda constatado en los Resultados de las Inspecciones de Trabajo de cada mes, donde alguna empresa del grupo Topy Top termina siempre como la más denigratoria de los derechos del trabajador.
El último de estos casos quedó registrado en
¿Más inversión en plena crisis?
Según pudimos constatar al conversar con Amed Albujar, actual secretario general del sindicato de Topy Top, uno de los argumentos que tiene la empresa para demorar los pagos a los trabajadores es que están atravesando por una mala situación económica debido a la crisis mundial.
Lo extraño del caso es que el propio Aquilino Flores Conislla se aventuró a decir que el 2008 la empresa ganaría 500 millones de dólares, en una entrevista concedida a Jaime de Althaus para su libro ‘La revolución capitalista en el Perú’, que figura en la página 33 de la edición de 2009.
Así mismo son sospechosas otras actitudes de la empresa, como la creación una nueva planta textil en Lurín y la construcción de nuevas tiendas por todo el continente: cuatro en Perú, tres en Colombia y cinco en Venezuela, además de un criadero de truchas en Huancavelica, que significó una inversión de 6.8 millones de dólares.