Mostrando entradas con la etiqueta Gonzalo Silva. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gonzalo Silva. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de diciembre de 2009

Desde afuera

Por: Gonzalo Silva Infante


Era el segundo año que se entregaba este premio en el que se reconoce la simpatía de los geek y los no tan por sus blogs favoritos. La cita era en el Centro de Convenciones del María Angola, justo al frente del hotel de 4 estrellas, a las 7 de la noche. Ese fue el error. Siendo viernes no se puede programar un evento, que resultó ser tan solicitado a esa hora, que es punta, que es cuando los chicos de saco y corbata, y las chicas en sastre salen de las oficinas a disfrutar del happy tour. Entonces, tráfico insoportable, de los peores que hay en Lima.

Para llegar a la avenida La Paz se puede entrar por Benavides, o sea, tráfico; llegar por Larco, más tráfico; encima con calles medio rotas todavía era imposible llegar a la hora. Resultado: decenas de personas en la puerta del CC preguntándose por qué están afuera, si están nominados, si acaban de ganar (¡!). Eran 20 premios, 60 nominados, 20 ganadores, pero habían 6 nominados en la calle y 3 ganadores que eran aplaudidos por los otros bloggers. "Estos son aplausos sinceros", decían los que no entraron. "Gracias, gracias" decía un calvo blogger, ganador de la categoría empresa, con su blog ‘Haga Negocio’.

Sin embargo, aunque ya casi resignados, todavía buscaban entrar. Claro que no necesitaban preguntarse quiénes eran los ganadores. Si son bloggers, también son twitteros; en consecuencia, los BluckBerry estaban a la orden del día. Entre otros, Diego Peralta, uno de los nominados en la categoría blog personal, tomaba una foto con su sofisticado gadget y sin perder el tiempo lo colgaba en su cuenta de Twitter. "Veo que aplicas lo que nos enseñas", intenté sorprenderlo. No hubo respuesta. Emocionado por poder comunicarse aun en la calle me empezó a enseñar lo que posteaban los otros usuarios, como Jacqueline Fowks. Ahora los profes míos se reúnen en la red y poco en las abandonadas salas de profesores.

Interrumpe su clase práctica personalizada de Periodismo Multimedia para contestar su teléfono celular y decirle a su interlocutor, siempre emocionado, que afuera la gente pugnaba por entrar y que ya había colgado la escena en el Twitter. Contaba que había perdido en su categoría, también, pero la risa no se borraba, qué importaba el premio si él, que es periodista, pero de las nuevas tecnologías, ya había logrado informar, antes que nadie, de la congestión en los 20 blogs.

Uno de los bloggers más representativos, ganador en su categoría, por cierto, era Fernando Tuesta-Soldevilla, quien con ‘Polítika’ ganó en la categoría actualidad. El director del IOP de la PUCP estaba en la puerta, pegadito al vidrio, buscando entrar, aunque sea para salir en la foto de los ganadores. "Tómale foto a él, que es Tuesta-Soldevilla y ha ganado" me reclamaban unas voces. Yo asentía y hacía caso, desde luego.

La estrella, siempre anónima, como cualquier blogger, fue una flaca que sacó su cuaderno, una hoja en blanco y escribió una verdad: "También somos bloggers". Levantó el improvisado cartel y todos los BlackBerry empezaron a disparar, los celulares de última generación hacían lo mismo, algunos con flash incluido, Yo tampoco dudé en dispara unas cuantas veces.

Al final, con los premios entregados, los que se quedaron afuera tuvieron que conformarse con los brazaletes, que les aseguraba la entrada al tono post-blog, en el Barza Extreme. Ahí, reunidos ganadores y perdedores, seguro habrán comentado sus próximas entradas y los comentarios de sus incondicionales, quienes votaron por ellos, a quienes se deben.

La inminencia de la realidad

Por: Gonzalo Silva Infante


El trabajo infantil se ha convertido en algo tan cotidiano en nuestra ciudad que ya lo vemos como algo normal y no se hace una reflexión acerca de la realidad que los niños tienen que atravesar para poder obtener algún beneficio económico. Algunos lo hacen para poder ayudar en la canasta familiar; otros, para obtener una independencia que los aleje de los problemas familiares, pero que los atraiga, casi inevitablemente, a un mundo más duro, el de las drogas y el de la calle

En muchas de las esquinas de Lima, como en muchas otras de Latinoamérica, es muy común encontrarse con un niño que se detiene a limpiar las lunas de algún carro, otros ofreciendo productos golosinarios, otros simplemente pidiendo diez céntimos para poder comprar un pan.
La realidad de los niños trabajadores es inminente en esta sociedad y es algo que muchos de nosotros ignoramos. Que un ciudadano, que tiene que llegar a tiempo al trabajo para que no lo despidan, porque el trabajo no sobra en este país, es, aunque no debiera, entendible, pero que el Estado, que tiene que velar por el bienestar de sus ciudadanos no lo haga, eso sí que no debe pasar inadvertido.

En el Perú existe una ley que vela por el trabajo de las mujeres y de los menores. Esta ley está dada desde 1918. Por su parte, en el Código Civil de nuestro país está explícito que los niños cronológicamente llegan hasta 12 años, y que desde esta edad hasta los 18 son adolescentes. Dice que estas personas, al ser consideradas menores, no pueden ni deben trabajar bajo ninguna circunstancia. En el caso de los adolescentes, estos pueden trabajar, pero en actividades que no atenten contra su seguridad. Así es que considera ciertos trabajos como peligrosos y que puedan ser nocivos para su salud, y desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social.

El abogado especialista en Derecho Laboral, Javier Neves, dice que los considerados adolescentes pueden trabajar, pero aprendiendo oficios de sus padres o algún familiar cercano. "Que aprendan el oficio de la carpintería, por ejemplo, no es prohibido, pero siempre fuera de su horario de clases, que es algo que se siempre se tiene que respetar. Evidentemente el beneficio económico no es directo para estos niños, sino que se da por el hecho de generar mayor capital humano para la familia y que esta, en su conjunto, se pueda beneficiar del trabajo ejecutado por el aprendiz".

Sin embargo, nuestra realidad socio-económica no permite que estas leyes se cumplan, muy aparte de que no existan entes reguladores que tengan entre sus prioridades el trabajo de menores, por el hecho de que este sea ilegal. Si una empresa contrata a algún menor, el Ministerio del Trabajo los censuraría, pero si estos niños salen a trabajar a las calles –algunos con trajes de escolar incluso- a quién se le puede "clausurar el local" o "quitar la licencia".

Hace tres décadas, aproximadamente, se empezó a dar la necesidad de que las mujeres salgan a trabajar, pues el dinero que el hombre de la casa traía ya no era suficiente. Esto trajo consecuencias positivas: Se empezó a dar una igualdad entre hombres y mujeres, y estas empezaron a gozar de mayor independencia. Con el paso del tiempo y con la necesidad de obtener más dinero para las arcas familiares se pensó que los niños también podrían salir a trabajar en busca de un mayor ingreso económico. Las consecuencias, evidentemente, no han sido positivas. La deserción escolar y la entrada al mundo de las drogas y el alcohol han sido las principales consecuencias del ingreso al mundo laboral por parte de los menores.

Estos casos se dan porque los niños, al contar con su propio dinero, empiezan a gozar de una independencia que no tenían antes. Se dan cuenta de que pueden valerse por sí mismos y de que más producen estando fuera de las aulas que dentro de estas. Están los casos, también, de padres que mandan a sus hijos a trabajar por el simple hecho de explotarlos. Son estos los más propensos a caer en el mundo de las drogas, probablemente por la destruida concepción de lo que puede ser un hogar.

SUPUESTAS MEDIDAS PARA ERRADICAR EL TRABAJO INFANTIL

La OIT está en permanente búsqueda de esta realidad, que nos dice que de cada cuatro niños en el Perú, uno de ellos tiene la necesidad de trabajar para ayudar en la economía familiar. El objetivo del programa que ha creado la OIT es que se llegue a la abolición efectiva del trabajo de los niños, pero, ¿cómo se podría lograr esto?

Una medida es la elevación progresiva de la edad mínima para poder trabajar. Se ha puesto como base los 14 años; es decir, a partir de esta edad los niños pueden acceder a puestos de trabajo, siempre, claro está, en espacios en los que no se ponga en riesgo su seguridad en ninguno de los aspectos. Se piensa que poco a poco se puede ir aumentando la edad mínima para acceder al trabajo, pero está claro que la situación no se puede resolver de una manera tan sencilla.

Las situaciones contra las que trata de luchar la OIT son las condiciones en las que se ven involucrados los niños al momento de salir a trabajar: remuneración de solo el 15 al 30% en el mejor de los casos con respecto al sueldo mínimo; es decir, de 60 a 120 soles como máximos por jornadas laborales que van de 10 a 15 horas diarias, además de los mencionados riesgos a los que se ven expuestos al tener que salir a trabajar.

Por otro lado, según Ana Rosa Velásquez, presidenta del Comité para la Prevención y Erradicación del Trabajo Juvenil, la lucha contra el trabajo infantil está dando resultados en el Perú gracias a la creación del Plan Nacional de Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil, aprobado en 2005.

LOS PROTAGONISTAS

Son más de dos millones los jóvenes que tienen que trabajar y de este total el 61% tiene entre 6 y 13 años; es decir, están en la edad en la que, según la lay, no tienen, bajo ninguna circunstancia, porqué trabajar.

Pero estos niños son concientes de que no pueden dejar de trabajar pues, en muchos casos, familias enteras dependen de su trabajo. Saben, además, que el Estado no está realizando las labores adecuadas para una mejora. No buscan, los niños, que se erradique el trabajo infantil, pero sí que se les brinde las condiciones idóneas para que su esfuerzo tenga una mejor recompensa.

Pedro Mendoza tiene nueve años y trabaja en Miraflores. En las mañanas va al colegio y luego se para en las esquinas de dicho distrito, junto con otros niños, para ofrecerle servicio de limpieza a las lunas de los autos que por ahí se detienen. "Yo trabajo porque el trabajo de mi mamá no alcanza. Con lo que gano ayudo en mi casa y me puedo comprar mi ropa". Pedro también cuenta que desde febrero de este año a los niños que trabajan en Miraflores los querían sacar de sus lugares. "Nos botaban, nos decían que no estemos ahí. El Serenazgo y la Policía nos sacaban". Este no es otro que el plan del Gobierno para erradicar el trabajo infantil a causa de las cumbres que se han dado en nuestra capital. Se buscaba darle una mejor imagen a la ciudad, libre de niños que se acercan a mendigar.

John Casavilca es un vendedor ambulante. Su lugar es la avenida Abancay. Él ya tiene 25 años y hace no muchos también fue un niño trabajador. Conoce la realidad desde adentro y desde esta perspectiva cuenta la situación de los niños trabajadores. "Algunos de esos niños trabajan porque realmente tiene que ayudar en sus casas. Muchos de ellos tienen a sus padres trabajando acá también. Pero existe lo otro también: esos chicos que no tienen casa, que realmente viven en las calles. Muchos de ellos han abandonado sus casas por malos tratos, porque sus padres son alcohólicos o porque los explotaban. Acá empezaron a tener algo de dinero y he visto a muchos chicos que se empezaron a juntar con malas personas y ahora están metidos en drogas, en alcohol. Varios de mis amigos de niño están así, y va a seguir pasando. A Dios gracias yo sí estoy saliendo adelante, pero no deja de ser duro".

LA AYUDA CONCRETA: ANAHÍ CAMERO Y SU ASOCIACIÓN NIÑOS DEL RÍO

La Asociación Niños del Río nació hace aproximadamente 8 años. Anahí Camero, una de las encargadas de este proyecto, aclara que su trabajo está diametralmente opuesto al asistencialismo, que esta situación es lo que permite que los niños sigan estando en las calles y no busquen estudiar.

La asociación se financia con ayuda privada, principalmente de entidades francesas, pero no cuenta con ningún tipo de ayuda del Estado. "A veces se organizan reuniones entre grupos de este tipo. Van ONGs y otras entidades privadas. Es organizado por el Ministerio de la Mujer, pero en esos debates se ve una lucha de egos. Todos buscan mostrar lo que han hecho mas no plantean soluciones concretas. Al final todos se terminan peleando y no se llega a nada". La lucha de egos se da porque al obtener mejores resultados ese grupo se perfila como el principal candidato a los beneficios que se les podría dar para continuar con sus labores.

El trabajo de voluntariado que realiza Asociación Niños del Río es promover el entretenimiento de los niños, que es uno de sus principales derechos, el de la recreación y que muchos no tienen, justamente, por tener que trabajar. Así, ellos llegan a sus lugares de trabajo con pelotas, juegos de mesa y mediante el entretenimiento buscan acercarse a ellos y conversar, que es mucho de lo que ellos necesitan.

"Al principio es difícil acercarse. Ven que otras instituciones les dan muchas cosas y que nosotros no les ofrecemos comida ni dinero. Le decimos que si quieren plata, pues que busquen los medios y que para eso tienen que trabajar. Nosotros no estamos en contra del trabajo infantil, pero sí apoyamos y promovemos un trabajo justo, con el control de una cantidad de horas determinadas porque es cuando más tiempo están fuera de sus casas que se corre más riegos de caer en vicios", cuenta Anahí a propósito de su trabajo de voluntariado.

Se acercan épocas de navidad, las calles se empiezan a llenar de persona apuradas en busca del regalo perfecto y, con ellos, los niños de la calle encuentran el mejor momento del año: época de chocolatadas, de mejores propias, de solidaridad, de ese espíritu navideño, que es de los niños y que los de la calle saben aprovecharlo. "La época de navidad nos derrumba todo el trabajo. Nosotros buscamos que estos niños entren a las casas del INABIF, muchos de ellos aceptan, pero cuando es navidad se escapan de las casas porque saben que afuera la pasan menor que estando adentro".

La situación de los niños trabajadores es una realidad palpable a la que muchos no le hacen caso. A pesar de los progresos en la macroeconomía, la cantidad de menores en las calles que trabajan, que se drogan, que dejan el colegio, que dejan de pensar en su futuro es alarmante. Más preocupante aun es la poca iniciativa del Estado que solo se ha dedicado a firmar tratados, entre ellos el TLC (que tiene como requisito la no explotación de los niños, que estos no tengan que trabajar, de ahí esa idea de ‘limpiarle’ la cara a la ciudad para la época de las cumbres), que promueven la abolición del trabajo de los menores, pero más allá de eso no se ha tomado acciones concretas.

El marco legal no se respeta, lamentablemente. Sin embargo, sí existen entidades, siempre privadas y financiadas por otras empresas (extranjeras) que buscan un cambio. Ojalá sigan en aumento en una relación inversamente proporcional al trabajo de los niños y jóvenes del Perú.

Un chorrillano que quiere crecer

Por: Gonzalo Silva Infante


No era el primer tono con motivos artísticos que se realizaba en esa casona chorrillana donde se grabó la noventera serie ‘Los Choches’. Esas fiestas con ‘intervenciones’, con seudo poetas que deambulan en el anonimato, entre cervezas y tronchos, típico de los chicos PUCP. Pero podría o pudo ser la última.

Esa casa tiene problemas con la Municipalidad. Parece algo así como que la dueña no es la dueña, pero es la que la alquiló a los organizadores por 800 soles, nadie sabe. A pesar de todo y con otras trabas, como tener que "bajar" un dinero si Serenazgo hacía su aparición para pedir autorización (sugerencia del propio alcalde chorrillano), se llevó a cabo el "Primer Chorrillano Maldito".

"No queremos ganar plata (…) Ya, a lo mucho quedará unos 100 ó 200 soles para cada uno, pero la idea es generar un precedente para el Segundo Chorrillano Maldito, que sería en la bajada de Agua Dulce, donde fue el carnaval de Barranco de este año. Pensamos meter a 7 mil personas en ese tono", cuenta Javier Salvador, estudiante de Comunicación para el Desarrollo y uno de los organizadores del evento.

Parte de la idea era juntar víveres y formar, con ellos, una escultura, una ‘intervención’ más, influencia del arte pop, de papá Warhol. Al final del tono esas donaciones serían entregadas a los comedores populares del tradicional distrito, pero no se registraron donaciones. Tampoco se cumplió con el canje de la entrada por una botella de cerveza, que era hasta la una –así decía en el flyer promocional-, sino que se redujo hasta solo las 12. Que haya llegado 12:05 hizo que comprobara esta situación. "Mejor, porque la chela que nos dieron estaba caliente y nos dijeron que la helada era para los que habían pagado in situ", me dijo una de las asistentes.

Aunque no se cumplió con parte de lo prometido, el Primer Chorrillano Maldito se desarrolló sin mayores problemas. Típico que solo la zona con artistas, con presentaciones en vivo y a espacio abierto estuviera más llena que la zona electrónica, que por momentos lució vacía. Sin embargo, con las llamadas por los parlantes, poco a poco, la ausencia del espacio fue llenada por los asistentes, que empezaron a disfrutar de un buen DJ.

Esos mismos artistas, que no permanecían más de media hora en escena, no realizaban labores de filantropía. Cobraban y está bien que lo hayan hecho porque su música estuvo buena. Aunque muchos puedan diferir del estilo, difícilmente podrán decir que no hubo entrega en el reducido y arrinconado escenario.

Los pintores artísticos de paredes estuvieron desde la mañana realizando su trabajo. A las 11 de la mañana fue la cita y a partir de ese momento llegaron con sus ropas manchadas, pero limpias; muchos con barbas, puchos o tronchitos y a realizar la chamba. El trabajo se proyectó hasta el mismo momento de la fiesta, en la que se le daba toques finales a las autorizadas paredes para ser intervenidas.

Se proyectó, eso sí, hasta las 5 de la mañana. Se llenó y la gente disfrutaba con cada presentación, en conversaciones entre ellos, con bailes sin parejas, solo moverse al ritmo de la música, la que sea, y disfrutar de la fiesta.

Vuelve los núcleos ejecutores de la mano del FONCODES

Por Gonzalo Silva Infante


En su discurso presidencial del 28 de julio, el presidente Alan García Pérez retomó una iniciativa que se empezó a dar a mediados de los años 90: los núcleos ejecutores. La legalidad de este programa, al haber sido llevado a la práctica años anteriores –con éxito en algunos casos y problemas en otros- , está asegurada; sin embargo, existen riesgos que aún se puede correr.

El éxito, por un lado, se ha dado bajo ciertas condiciones mínimas, como reglas claras de rendición de cuentas y control, así como supervisión conjunta entre la población y las entidades públicas involucradas. Cuando no se dieron estas circunstancias, el problema de viabilidad, por más legal que sea, será muy latente.

Como todo tema polémico las opiniones están divididas con respecto a esta situación. Para algunos, como Gustavo Guerra-García, economista de la Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales, el principal riesgo es la calidad de personal debido al mecanismo de selección y contratación.

Por otro lado, la fragmentación de la inversión, dice, solo priorizaría cosas pequeñas y no los grandes programa estratégicos. En este sentido coincide el economista y consultor en proyectos de inversión, gestión y políticas públicas Miguel Prialé, para quien los núcleos ejecutores son una herramienta para que la inversión llegue a las minorías. Sin embargo, piensa que el mejor camino es la construcción de carreteras, posibilidad de agua potable, entre otras cosas, lo que ayudaría al desarrollo de los más necesitados.

Pero en todo este contexto de discusión sobre la viabilidad o no de los núcleos ejecutores, surge el principal problema para el Gobierno en su ejecución: la designación de FONCODES como administrador de este dinero, más aún cuando es Carlos Arana, un militante aprista muy cuestionado, quien dirige este sector, en quien se encargaría una fuerte suma de dinero (alrededor de 100 mil nuevos soles).

FONCODES carga la cruz de ser una de las entidades más centralistas en los 90, lo que contradice el deseo de los núcleos ejecutores, que es el de buscar la descentralización del dinero destinado a la ejecución de obras a nivel nacional, sobre todo las que los mismos pobladores creen necesarias para el desarrollo de su comunidad.

Sin embargo, para el abogado e investigador en el tema de descentralización Johny Zas Friz, la situación de FONCODES y de los núcleos ejecutores es muy distinta a la de los años 90, por lo que se tendría que ver en qué contexto se encuentran las capacidades técnicas y de control. Sin esto se correría un gran riesgo de caer en corrupción y oportunismo para coger una parte del dinero destinado a una obra. La calidad en las técnicas y el control, señala Zas Friz, se conocerá muy pronto y con esto se determinará si es idóneo aplicar esta forma de distribución del dinero de todos los peruanos.

Aún no han pasado dos meses desde que el Presidente hizo el anuncio y ya se viene cuestionando mucho la viabilidad de este proyecto. Los antecedentes muestran éxito, pero solo en algunos casos y con una política de control total –lo que debería ser extensivo a todas las acciones del Estado-, pero el tiempo determinará si puede funcionar o no estas nuevas formas de distribución del dinero de todos.

lunes, 16 de noviembre de 2009

En defensa de la Tigresa

Por Gonzalo Silva Infante

Se supone que cuando un periodista va a entrevistar a alguien, se sugiere que el entrevistador se empape de toda la información posible sobre su interlocutor. Así podrá hacerle preguntas pertinentes, descubrir cosas que cree que pueden ocultar, desarrollar un tema que pueda parecer simpático, incluso conocer un poquito más a la persona.


Jaime Bayly y Beto Ortiz, dos de mis favoritos, pareciera que no hicieron la tarea antes de entrevistar a “La Tigresa del Oriente”. Estoy seguro de que no han entrado a su blog o a su página oficial para quedarse unos minutos por ahí, viendo sus videos, leyendo sus posts, que nos cuentan quién es Judith Bustos.


Aunque tenga no sé cuántos años (tiene muchos de seguro), es más ingenua que la protagonista de la canción “Fabricante de mentiras”, esa incauta que le entrega, casi sin darse cuenta, su virginidad al casanova experimentado. Ya, igualita a la Tigresa, que nunca buscó la fama, que solo quería cantar y que no comprendía por qué la llamaban desde el extranjero, incluso, para firmar contratos. Ella solo quería cantar.


Hay que viajar un poco por el interior del país para tener un esbozo de cuál es la idiosincrasia de nuestro compatriotas. Hay que tener un poco de sensibilidad, también, para sorprenderse con las ideas tan puras, tan limpias de ambición y tan llenas de fe en lo que uno hace para poder entender a Judith.


¿Judith o Tigresa?, ni ella sepa, probablemente, quién es. Parece que no puede concebir que no la comprendan, que es una simple maquilladora y si se convierte en la Tigresa es solo para alegrarle las vidas a los demás. Ella cree en sí misma, ella sí concibe esa idea. Pero lo más inteligentes, los líderes de opinión pública, sin ser malos, sin querer hundirla, se terminan aprovechando de su nobleza, de su desdoble de personalidad, que no es un síntoma de locura, que no es esquizofrenia, y sin que ella se dé cuenta, de nuevo se burlan de la señora.


Es como si te fueras a un país en el que no hablan tu idioma, en el que no entiendes nada. De pronto, una persona se acerca y te empieza a hablar, de buenas maneras de repente, pero a cada palabra que dice, se sonríe y la gente que está a los alrededores suelta, cual cacatúa, sonoras carcajadas. Sabes que se burlan de ti aunque no sepas cómo ni por qué, y te defiendes pues, es el instinto de supervivencia que tenemos todos, los animales sobre todo, la Tigresa, claro.


Es recomendable leer la carta abierta que escribe tras su pelea con Ortiz. Aunque no tenga razón en acusarlo de mellar su imagen porque, ciertamente, el buen Beto no dijo que esté loca o dio un juicio (ficio) moral acerca de quién es Judith Bustos, en esa carta –en la que se debe leer sin el complejo de corrector de ortografía que muchos tenemos- vamos a descubrir a la verdadera mujer que puede encontrarse detrás de la Tigresa o de Judith, que también se convirtió en un personaje público y, aunque esa no haya sido la idea original, ya lo hizo.


Es muy probable que todos nosotros (ilustrados, que han pasado por un buen colegio, una universidad, que leen mucho, como esta revista) hayamos escrito una carta cuando teníamos 7, 8 ó 9 años, o la edad suficiente para todavía creer en este mundo. Si pudiéramos encontrar esas cartas (a Papa Noel, a la chica que te gustaba, a tu papá para pedirle perdón porque jalaste un examen, a tu abuelito que falleció esa tarde o a Santa Rosita el 30 de agosto), si las pudiéramos releer, compararla con la carta abierta de Judith, entonces comprenderíamos que alguna vez fuimos inocentes y que lo único que queríamos era decir lo que sentíamos, sin complejos, con la más tierna sinceridad que alguien haya visto jamás, con los errores ortográficos propios de la edad, cómo no.


Si pudiéramos leer eso nos sentiríamos mal por habernos burlado de una mujer que solo quiere ser feliz.


lunes, 2 de noviembre de 2009

A internarse en la Copa Perú


Por: Gonzalo Silva Infante



Esta entrevista se dio dos días antes de que se jugara la última fecha del campeonato de segunda división peruana. El entrevistado, aunque será opacado por el Boys, que está a punto de regresar a primera, tendrá influencia directa en otro grande, pero que se puede ir. Municipal se juega sus chances, sus últimas chances. La tiene complicada: tiene que ganar y esperar que otro equipo gane. ¿Otro? La Peña Sporting. Ahí ataja Josué Castells, que ya tapó por el Municipal. A ver cuánto influye su pasado edil.


El fútbol peruano, ciertamente, no es uno de los más atractivos del mundo. En realidad, está muy lejos de serlo. Pero cada fin de semana aún los hinchas se reúnen alrededor de un televisor a ver los partidos de los equipos o, en el mejor de los casos, van al estadio a gritar los goles, que no son muchos.


Sin embargo, existe un grupo, más parecido a una secta de masoquistas, que siguen a algunos que fueron grandes y que ahora se debaten entre la segunda y la Copa Perú. Jugadores mal pagados y fútbol de paupérrima calidad (no se puede negar lo evidente).


Hablamos con Josué Castells, arquero de La Peña Sporting y ex arquero del Deportivo Municipal, ambos equipos a punto de descender. El caso de Municipal es el más mediático y triste porque fue un grande, que siempre lleva hinchada. La Peña se portó como una institución ejemplar, pero a pesar de eso corre el mismo peligro.


Castells cuenta, desde su experiencia en ambos clubes, la realidad de un club mal llevado y otro con una buena estructura, pero con jugadores descreídos, clubes que comparten la tragedia del descenso.


¿Cuál es la situación actual de La Peña Sporting?

Desde que Nossar (actual presidente de la institución) se hizo cargo del club tenemos bastantes comodidades: estamos al día en los sueldos, tenemos una cancha fija en la cual entrenar. Esas cosas, por más simples que puedan parecer, son muy difíciles de encontrar en un equipo de segunda división.


Sin embargo, sorprende que a pesar de todas las comodidades el equipo esté peleando la baja…

Es que ese es el problema. Los del equipo -algunos, no todos- se sienten tan seguros que ya no les interesa jugar. Como saben que cada quincena van a cobrar el fútbol lo dejan de lado y ya no se siente las ganas de querer ganar todos los partidos. En verdad si estamos tan mal no es porque no tengamos buenos jugadores, sino que hemos caído en una racha terrible.


¿Cuánto influyó que el técnico sea cambiado en los primeros partidos?

Lo que pasa es que ‘Chalaca’ se fue porque le llegó una oferta para dirigir en primera división. Además iba a ganar más plata y todo eso. Yo no lo culpo porque haya buscado sus mejores intereses, pero sí afectó bastante que en plena campaña, cuando no estábamos mal, llegue otro entrenador (Tito Chumpitaz), que no había formado el grupo, al que no conocíamos.


Y que venía de fracasar con la sub-20, que estaba conformado por la base de “los jotitas”…

Sí, pero eso no tiene mucho que ver. En realidad el grupo se partió porque estaban muy cómodos. Es contradictorio, pero como tenían todo, entonces ya no había por qué luchar. De repente en primera (división) se maneja de otra manera, pero acá en segunda, como tienes, ya no te esfuerzas tanto.


Están a un partido de que acabe el campeonato y La Peña está a punto de descender, pero también lo está el Municipal, club por el que tapaste el año pasado. ¿Por qué no te quedaste en el cuadro de la franja?

Fueron dos factores. Primero, porque si me quedaba en Municipal no iba a cobrar ni un sol. El club está destruido, podrido. Si me quedaba en el Muni no habría ido a entrenar, solo habría ido a los partidos los fines de semana para poder mostrarme y por ahí otro club me contrataba.

El otro motivo fue porque llegó la oferta de La Peña. que Nossar es un tipo serio y que quiere invertir bien en el fútbol peruano. Lo quiso hacer en Sporting Cristal, pero la gente del club no lo dejó trabajar y por eso se fue. Además, como entrenador iba a estar ‘Chalaca’, a quien conozco y con el que tengo una buena relación. Entonces sabía que iba a tener un contrato que iba a ser respetado e iba a trabajar con un entrenador al que ya conocía.


Podría decirse que en tus manos está el destino de Municipal…

No. No porque yo no juego pensando en los otros equipos. Al contrario, diríamos que nosotros dependemos de una ayuda de Municipal porque ellos van a jugar con el Torino que si gana de nada nos sirve a nosotros lo que hagamos. Nosotros tenemos que ganar nuestro partido al América Cochahuayco y esperar que Torino no le gane a Municipal. Si eso se da, entonces nosotros nos salvamos y el Torino con el Muni son los que se irían a la baja.


¿Te daría pena que Municipal pierda la categoría?

No sé si pena, pero es lamentable la situación del club. Yo he jugado un año ahí y sé cómo se viene manejando y por lo que me cuentan ahora está peor. Al menos el año pasado cobrábamos, pero ahora parece que ni eso.


* * * * *


La fecha ya se jugó y Municipal descendió. Jugó y perdió 1-0 con el Torino. La Peña ganaba, goleaba 3-0 al América Cochahuayco, pero no le servía de nada. Parece que la noticia les llegó a los jugadores y en 20 minutos se dejaron meter tres goles y empataron el partido. Ni el triunfo les servía, parece que no quisieron despedirse de la mejor manera.